Reencuentro Inesperado

Después de un largo tiempo,

volvemos a toparnos con personas de alarde,

que reconfortan- la caída de un dolor olvidado,

su escribir apacible permite acceder a su coherente pensar

frente a la trascendencia omitida de estimación,

vivir la misma desdicha y apoyarnos en el movimiento de la rutina

se vuelve intenso cada día, los días son insuficiente para contemplar su vida

y leer las anécdotas que retoma su ser lúcido e idílico.

Termina el relato y solo queda esperar a reunirnos de nuevo, en una tierra donde

sus monumentos de época colonial y estilos neoclásicos ambientan un

escenario confortable para revivir pensamientos de vidas lejanas.

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Ser, Sentir, Nada.

De repente sabes que algo no va bien, sabes que lo que es ha dejado de ser y que los acuerdos tangibles, quedan en simples palabras al viento.

Alex había llegado a mi vida como un torbellino, de esos que no te das cuenta que están haciendo estragos hasta que todo finaliza. A Alex le dije te quieros, pero aún tenía el control, aun creía tener el control. Y es que no me gusta perder, y de cierto modo siempre he creído que enamorarte, es perder algo.

Cuando era niña recuerdo a mama llorar, una y otra vez, decepcionarse tanto, y decirme que el amor no existía, yo le decía que sí, pero que había que buscar muy pero muy bien. Pero en cierto punto, ni yo lo creía.

La primera persona que me hablo de relaciones estaba en el primario, se llamaba
Ricardo, era un niño moreno y con tono de voz extraño, lo recuerdo como intenso amante del fútbol, y yo era la niña rara, no puedo imaginarme realmente, yo me creía normal, nunca fui consciente realmente de que me convertía en rara porque yo me sentía muy normal. Aunque todos dijeran lo contrario.

En la escuela a nadie le caía muy bien, pero no lograba entenderlo, porque de niños, de cierta forma, solemos disfrazar el rechazo. Recuerdo que me golpearon, empujaron, y me hicieron llorar muchas pero muchas veces, pero necesitaba seguir en el camino de la aceptación. Y mi primera relación fue la broma que más me avergonzó.

Llore cuando Ricardo les dijo a todos que se casaría conmigo. Era una niña inocente. Recuerdo golpearlo con mi sombrilla, y mi sombrilla se dañó. Y creí entender a mama. Algo pierdes por “amor”. Y es que nos convencen tan desmesuradamente de lo pequeño, que todo se vuelve real.

Ay estúpido amor.

Creces, y el amor se va a algo más, y hablo de algo, porque literalmente son algos, por lo menos mientras yo crecía, cuando aún jugábamos a corretearnos y la virginidad era más común que los unicornios.
Yo recuerdo amar a un cantante, enamorarme del protagonista de “Diez razones por las que te odio” y amar profundamente los libros. Pero lo entiendes aún mas, el amor duele.

Son las mismas épocas en las que me gusto un chico mayor, que las modelos vestían con poca ropa y que mis kilos por tanto refresco me ponían a llorar en el baño.

Y volví a enamorarme… De la tristeza, de la inconformidad. Me enamore perdidamente, del dolor.
Fue la época en que entendí que la escuela me odiaban, que los niños aman a las delgadas y que si no tienes una bella sonrisa. Jamás triunfaras y fui tan infeliz. Fue cuando me sentí nada, cuando me hice nada. Y todo se recompone y de verdad llega la nada.

Nada.

Nada.

Nada.

Así. Como la palabra, vacía.

Era el cero que nadie miraba, era el cero que yo misma me había hecho, era tan nada, como la historia que se le niega importancia. Era nada.

Nada.

Nada.

Pero hasta de la nada se debe aprender a salir, de la nada se debe aprender a salir del dolor, porque si no eres nada, no tienes derecho a sentir nada.

Y así es el mundo.

Deber. Tener. Sentir.

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Sentimiento

Tantas cosas suelen pasar y 

ese sentimiento queda intacto

aun sabiendo que ya nada es igual,

tal vez por el orgullo no podrá seguir y

el resultado sera fingir que esta olvidado, 

aunque es algo bien complicado, 

por que en la vida hay que reconocer y 

aceptar que todavía ese sentimiento profundo;

oculto, debe ser expresado.

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“Danzare “

Hasta donde alcanzara la lluvia de su cielo infinito, hasta qué punto cubrirá el calor de su manto, por cuanto tiempo protegerán los cerros el agua de los mares y por cuanto más se alimentara de ellos para brindarles su brisa.

Cuanta sed más soportara la tierra para que crezcan las flores y cuanta hambre más soportara el errante para sus existencias, que tan fuerte golpearan los emblemas en su espalda para proteger su vientre y cuanto más caminaran sus pies para que corra la creciente.

Por cuanto más trasnochara la luna hasta que salga el alba, y por cuantos universos más mantendrá el sol su sonrisa.

Que tan largo, mágico, brillante, pertinaz e inalcanzable será su hechizo para mantener su júbilo eterno, pero más que nada que tan paciente será el lucero para prometer mi calma

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ESENCIA EGÓLATRA

Expresaba un delirio imperfecto,

mientras idealizaba la idea volátil

que alternaba una circunstancia equivocada

del ser ególatra y sombrío,

atraída por su mirada de diminutas faenas inolvidables,

perderse en su presencia se convertía en un delirio indeleble,

al recordar un pasado excluido con una utópica sensación,

el alma se convertía en un ser obstinante y precipitado,

que llevaba a rememorar un sueño efímero y recurrente

de momentos duraderos  que se mantienen en un lapso de tiempo

de algunos años atrás.

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