Por isidro el 28 julio 2009

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“El huerto…”
El camino que va desde la casa al huerto es una senda, estrecha y misteriosa, sombreada por grandes avellanos y tilos. A los dos lados, parras, grosellas, frambuesas y moras y algunas higueras y frutales hacen pared y juntan sus copas, dándole el aspecto de un túnel, fuera del espacio y del tiempo…
Es una hermosa mezcla de sensaciones… El olor de la “hierba luisa” que crece bajo las sabinas…, el sonido mate de las pisadas en la tierra, el roce de los zapatos y las bocas del pantalón con los tomillos y los romeros en flor…; y la luz… millares de rayos de sol que, en las primeras horas del día, hacen brillar las gotas de rocío como si de añicos de cristal se tratara…
Tengo, lo reconozco, una gran debilidad por el campo y la naturaleza…El mar, los espacios abiertos, el cielo…Mi entusiasmo por esta forma de vida contagió a mi mujer y hace casi treinta años que decidimos venir a vivir, con nuestras dos hijas, a una parcela, cerca de la ciudad.
Desde entonces hemos dedicado, los dos, muchas horas y esfuerzo a organizar nuestro trocito de cielo en la tierra…y también nos hemos divertido planificando y trabajando… carretillas de tierra para arriba y para abajo…Aprendiendo a hacer “masa” trayendo y llevando piedras para hacer los caminos…extendiendo “chinarro” con los rastrillos…
Me gusta, cada noche antes de acostarme, dar una vuelta por “los mojones” y disfrutar del silencio y de las sombras y contemplar en la oscuridad las siluetas de los árboles, el cielo estrellado…, y escuchar los mil sonidos del lenguaje de la noche.… Basta con sentarse en el tocón de un pino de los que hubo junto a la casa y que hace un tiempo cortamos porque en los días de viento peligraba la vivienda; encender un cigarrillo y aguzar el oído…El canto del ruiseñor en un ciprés junto a la fuente donde, año tras año cría…, el silbido de un mochuelo que desde lo alto de un poste de la luz llama a su pareja…, la “musiquita” del aire en la juma de los pinos; el aleteo casi imperceptible del búho chico y de las lechuzas que salen de caza y …
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Por isidro el 28 julio 2009

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Un trabajo bien hecho. 3
El taxi le dejó en la puerta del hotel. En el trayecto desde el aeropuerto había visto, al menos veinte carteles que hacían referencia a la lucha contra el SIDA. El eslogan de uno de ellos, reclamando “solidaridad y esperanza” en la lucha para vencer la enfermedad, le había hecho sonreír.
Llegó a recepción y pidió amablemente el encargado que comprobara en el ordenador si había una reserva de habitación a su nombre.
-… ¿Señor Kimball…? Aquí está, la 529. Tenga la llave señor… ¿quiere que avise a un botones para que le acompañe?…
-No es necesario, muchas gracias, conozco el camino.
-Adiós, señor… y feliz estancia.
-Muchas gracias, sin duda lo será.
Camino del ascensor, comprobó que desde la última vez que estuvo, hacía ahora seis años, el lujoso hotel, propiedad de la D.H.P., en la que trabajaba desde hacía quince, había cambiado poco. Era la tercera reunión a la que asistía y aunque era el más joven del quipo de dirección, estaba convencido de que en esta ocasión sus colegas y el propio Presidente de la compañía reconocerían la efectividad del proyecto que en la última reunión había presentado. Los carteles demostraban que no estaba equivocado.
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Por Felipe el 27 julio 2009

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Mamita…mamita !. Mi mamita querida… ¿Cómo estás?. Yo siempre me acuerdo de ti aunque no venga a verte… A veces pasa el tiempo, pero tú sabes… el trabajo y las tareas de la casa, casi no le dan tiempo de nada a una. Claro, yo nunca dejo de venir en las fechas importantes. En tus cumpleaños, en Navidad, en Año Nuevo, el día de las madres, cuando hace fecha del fallecimiento de papá… ¡ Y siempre te traigo flores!. ¡Siempre!.
Hoy te traje rosas amarillas que a ti tanto te gustan. Voy a tirar estas que ya se han quedado viejas y te voy a arreglar estas otras. ¡Son tan lindas!. Las compré en la florería de Anselmo, y te voy a decir, no me salieron caras para nada. ¡Para nada!. Además, cuando uno gasta en algo que le gusta, siempre está bien, ¿verdad?
Hoy vine a hablar contigo porque necesito tu consejo más que nunca. El consejo de una madre siempre es importante y tú nunca me fallas. Tú guias mis pasos, mamá.
Bueno… No sé ni como empezar mamita…. Antes me sentabas en la falda, me estrujabas a besos y con palabras que nunca eran de reproche transformabas mis lágrimas en sonrisas… ¿Te acuerdas de eso mamá?. ¿Te acuerdas? .¡Hace tanto tiempo ya!.
…. ¡Pero ahora!…. Yo tengo que ser franca contigo y contarte todo, todo, sin omitir nada. ¡Ay mamá!…. ¡Perdóname mamá!. ¡Perdóname aunque más no sea por esta vez!. Es que las cosas se dieron tan rápido, tan de improviso, y tú sabes, yo soy tan alocada, tan alocada, que a veces hago cosas sin consultarte, sin decirte nada. No sé mamá, si fue por miedo o por verguenza, o …. Hice cosas mamita y no te consulté… Hice cosas…. El martes pasado…¡Sí!. ¡El martes 15 de agosto!. ¡Me casé…! Me casé mamita, si, me casé . ¡Como lo oyes!. Y yo, tu hija que siempre está a tu lado y te dice que te quiere tanto, tu hija, recién hoy, viene a decirte a ti que vive con un h0mbre… ¡Qué horrible!.¡Qué horrible mamá!. Bueno, en realidad no es tan así… todavía no vivo con ningún hombre, no, no vivo con ningún hombre…. ¡Ay de mi!…
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Por mery larrinua el 26 julio 2009

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Dicen que se oyen suspiros
En cualquier noche
Tú al pasar
Dicen que son amantes
Perdidos en la oscuridad
La gente aligera el paso
Acaso…
Les da miedo amar?
Dicen que se oyen crujidos
Como huesos al titiritar
Dicen que el aire sofoca
Al oírlos hablar
Se oyen tal vez susurros
Acaso…
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Por Felipe el 25 julio 2009

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Teodoro es un nombre de origen griego y aunque no siempre el nombre caracteriza a la persona, esta vez, así ocurrió. Teodoro… nombre de origen griego, de naturaleza emotiva y protectora. Se expresa por medio de las relaciones humanas y la vida en el hogar. Ama la reciprocidad y la amistad. Le gusta ser apreciado….
Este relato tiene sus raíces en la oportunidad que me dio la vida de conocer, compartir, disfrutar, con Teodoro.
El libro de Teodoro
En una tarde de otoño, apacible y serena, de mucho sol, caminando lento, con mirada firme y sonrisa dibujada en un rostro sereno se acercó a mi un hombre especial, un hombre de un cuerpo pequeño para un corazón grande , Teodoro . Se acercó a mi con un libro en la mano en señal de amor… Dar. Muchas veces tenemos ocasión y necesidad de dar algo y no sabemos qué. Pues este buen hombre pensó que el mejor regalo que debía hacerme, debía ser un libro. Tenía yo entonces cinco años de edad. Un libro con figuras en colores que al mover las hojas estas se levantan y parecen cobrar vida. Un libro…” Gulliver en el país de los enanos” . Yo recuerdo bien ese libro porque tuvo significación muy especial para mi… por sus figuras en colores, por el barco encallado frente a una isla, por Gulliver tirado en la arena atado a estacas por los enanos y porque tuve que aprender a leer para conocer verdaderamente esa historia. Hoy a más de medio siglo de aquellos hechos, cobran mucho más fuerza aún, porque quien regalaba ese libro tampoco sabía leer… Quizás en un mensaje de un sueño que él no había podido realizar.
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