La Gravedad En Tu Cuerpo

En tus labios reposa mi sustento,
mi motor de vida, mi motor de aliento
la cicatriz del lamento que dejó tu herida
la cicatriz perdida que cicatriza lento.

Cuando me encuentre a la deriva y no cese el viento,
una estrella perdida en el firmamento,
que con la voz dormida y el corazón despierto
me susurre al oído con aire violento.

No temas al tiempo, ni a la herida ni al lamento,
tampoco temas a la gravedad en tu cuerpo.
El pelo blanco, el último momento.
Puedo perder la vida, pero jamás estaré muerto.

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