El gran sueño

 

Cada día era la misma rutina de siempre, salir del hormiguero a buscar comida, trabajar, construir, trabajar y volver a construir, aparte de tener que soportar el mal genio de mis demás compañeras y aguantar los berrinches de mi madre la reina, y para acabar de amolar… cuidarme de los monstruos gigantes que se dicen llamar seres humanos, pero bueno; ya estaba acostumbrado.

Yo soy la hormiga Nelson y quiero ser el primer rey hormiga de todos los hormigueros de esta esfera con tierra, lo sé… suena imposible, pero nadie me dice que no puedo soñar.

Todo este sueño empezó cuando yo apenas podía cargar un granito de arena, era muy pequeño y me cansaba muy fácilmente, la verdad no soy bueno  para trabajar, así que las hormigas me obligaron ir a hacer prácticas dentro de la colonia, siendo especifico en la “escuela”.

Empecé a ir a la escuela de hormigas, donde las clases eran muy tediosas y todo era relacionado al trabajo, todo era trabajo, en la mañana era trabajo, en la tarde era trabajo, solo faltaba que en la noche también hubiese trabajo, y ¿Qué creen? Si, también había trabajo en la noche, me enseñaban a construir, a llevar, a traer, a casi ser esclavo, y eso lo veía injusto porque solo a la hormiga macho la ponían a trabajar, y a las hormigas hembra solo le enseñaban a como ser reina, yo quería ser una hormiga rey pero era un trabajo especialmente para las hembras, pero yo voy a cambiar las cosas.

Mi primer trabajo fue el de construir caminos en el hormiguero, era un poco más fácil porque mis demás compañeras me traían  la tierra y yo solamente la acomodaba, lo más difícil tal vez era escarbar, pero también me fui acostumbrando.

 

Un día ocurrió lo que jamás deseábamos, “un ataque de humanos”… fue lo más espantoso que haya visto, destruyeron nuestra casa por completo y mataron a casi toda la colonia, por suerte sobreviví porque estaba muy adentro en el hormiguero, pero la reina no tuvo la misma suerte. Estuvimos de luto durante varias semanas intentando razonar porque nos paso esto, pero no obtuvimos ningún tipo de respuesta.

Ya no había líderes no había reinas y nadie quería serlo,  porque era una gran responsabilidad, entonces yo me dije así mismo, “es tu oportunidad Nelson”.  Entonces con voz temblorosa dije:

-Nelson: “yo seré el nuevo rey  de la colonia, le pese a quien le pese, no entiendo porque nadie quiere ser un rey y salir de la misma rutina de siempre, fuimos  creados para algo más que trabajar y morir, ¡cambiemos la mentalidad!,  así que empecemos a reconstruir nuestra casa”.

“el inicio de proesa”

Todos empezamos a trabajar sin excepción, sea chico o sea grande, sea yo el rey o no, si hayan ido a la escuela o no, yo era el principal responsable de que esto saliera bien o saliera mal.

Era muy cansado para mí, porque tenía que guiar a las hormigas en todos lados, afuera, adentro, acarreando y construyendo.

Después de varios meses por fin acabamos el hormiguero, y celebramos a lo grande, por los que trabajamos y por las nuevas generaciones, todos me ovacionaron y me dijeron que yo si merecía ser el rey. Después tuve que asignar nuevos líderes, para poder descansar.

Han pasado muchos años y estoy contento por lo que hice, estoy a punto de morir pero aprendí dos cosas, la primera es que no es lo mismo un rey que un líder,  y la segunda que lo que sueñas lo puedes lograr.

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