Ocúltame

Ocúltame las lágrimas, caídas en el escudo de tu dulzura
Y regálame los miedos que yacen en tu soledad.
Ocúltame tus inseguridades, disfrazadas con orgullo
Y entrégame cada mañana tus cabellos despeinados
Ocúltame tus malestares con sobredosis de caprichos
Y bríndame estar a tu lado, cuando finjas ser más fuerte
Ocúltame tus decepciones en golpes de indiferencia
Y obséquiame tu silencio, mientras leo tus ojos
Ocúltame tus sueños puros, tildados de inmaduros
Y concédeme escucharlos todos, aferrado a tu mano
Ocúltame tus cicatrices, de batallas ante la vida
Y enséñame, que solo eres perfecta ante mis ojos
Ocúltame tus temores, encubiertos en tu almohada
Y abrázame mientras el tiempo subyuga al destino

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