Recomenzar

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Ella era una ciudad industrial; a el, lo vio varias veces a través de la ventana…! Era una inmensa montaña!…¿Cómo resistirse a ese olor de hojas frescas que repicaba contra su vieja ciudad? Sin percatarse… las miradas a través de la ventana… formaron parte de sus tareas del día. Un anhelo por antiguas emociones castró su conciencia y la niña de trece años cobró vida en el espejo.
Una tarde… (Como quien nada busca)… se acercó a aquella puerta. Ella y sus cuerdas vocales quedaron paralizadas… dejaba de ser solo una imagen aquel aroma que acarició tantas veces por su ventana…; ahora, se fusionaba en unas manos tiernas que le invitaban al paso.
En un instante de cordura retomó la razón… recordó su vieja ciudad llena de conquistas y un espejo de pared, le dejó ver los hilos blancos sobresaliendo entre sus cabellos. Era el momento de escapar ante la vergüenza de sus escaseces, y poniéndose de pie, apuraba el paso a la salida cuando… algo la detuvo… (Unas manos tibias, como de raíces rompiendo la tierra); ella se volvió… el extendió sus manos:
-¡son cientos de semillas!
Repetía ella, mientras su rostro enmohecido recobraba la textura.
El… por primera vez…pudo divisar su horizonte.
Cerradas las puertas y las ventanas… el aire de aquella ciudad… volvió a ser tolerable.

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