Mágia O Enfermedad

Hola, soy Dània, os voi a contar lo que trajo haber creido siempre en la mágia a mi vida. El final? Un dulce triste recuerdo. Doloroso tal vez, pero lo que conseguí aprender, esque ante todo, hay que ser fuerte, para que nuevas luces aparezcan en tu vida.

-Entre el dolor y la mágia con que te quedas? Esta pregunta me la hacia a diario. Yo me quedé sin ninguna, después de una vida plena de altibajos, cosas surrealistas para muchos, aparte, a mis escasos 21 años mi transtorno bipolar no acompañaba aportando demasiado positivismo a esos dias que no me encontraba, que estaba totalmente rota.

Mágia.. Existe. Es exactamente lo que somos, mágia.
Pero una cosa hay que decir, eso avecesno es tan bonito como podamos creer, como nos han enseñado de pequeños.
Tan solo es eso, la dulce y a la vez triste: Realidad.

Empezaré por el principio.

Julio del 2002.

-Has cojido el pijama cariño? Los platos, la linterna..
-Si mamá, lo tengo todo.
Mi madre siempre desconfiaba de todo lo que hacia, tengo que reconocer que era una niña bastante despistada, una niña de 6 años en aquel entonces. Dana. Dánia aún no existia.
Era verano, y me iba por primera vez de campamentos. Me hacia ilusión, pero me daba pena abandonar a Basqui, mi pajarito, no sabia ni que clase de pajaro era, solo que era salvaje, aunque era pequeño y en los 3 meses que hacia que lo tenia en casa lo tenia suelto por la habitación. Dormía con el cada noche. Me lo habia encontrado en una papelera de la calle que tocaba un edificio alto, era suerte que no se hubiera muerto. Lo queria. Mucho. Estaba preocupada por el porque se sentiria solo por la noche, sin poder dormir encima mio y sin mis caricias.

-Dana va, despídete de papá que nos vamos.- Entré al despacho y como siempre mi padre estaba trabajando en maquetas, era arquitecto.
-Mama dice que te diga adiós.
-Ya te vas?
-Si.
-Adiós hija, pasatelo bién.- No me dió ni un beso, nuestra relación siempre habia sido muy fría.

Me llevó hasta el autobús y me tubo que presionar a subir mientras a mi me caían las lágrimas porque no conocia a nadie, hasta que me llamó la atención el conductor por ser la última y finalmente subí.

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