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Don’t Be Afraid 1

 

La vida de Sophie

Todos tenemos un ángel y un demonio asignados, la cuestión está en cuál de los dos decidas escuchar
Don’t Be Afraid

 

Mi nombre es Sophie. Sophie Granger. Puede decirse que soy una chica de primero de preparatoria normal, con amigos, una hermana (algo irritante algunas veces) y unos padres cariñosos. Nunca me ha faltado nada. Soy una adolescente… feliz, o al menos eso era hasta que… Lo vi por primera vez. Cuando vi a mi ángel guardián.

Lo recuerdo perfectamente.

Habían pasado dos semanas de que las clases iniciaron nuevamente, empezaba a cursar el primer año de preparatoria. Al principio pensé que sería igual que los años anteriores y con eso me refiero a mismos compañeros y cero nuevos, pero este año entraron tres alumnos provenientes de otros colegios y dos de mis amigas se pasaron al mío.

Verlas ahí se sintió… La verdad no sabría como describirlo pero de sintió bien. Demasiado diría yo. Mis amigas y yo juntas otra vez.

Mi vida era bastante normal como pueden darse cuenta. Digo era por qué, todo cambio cuando lo encontré.

Estaba regresando de la escuela, esta vez me dirigía hacia el parque que se encontraba a una cuadra de mi casa cuando choque con alguien.

–Lo siento. No fue mi intención – me disculpé

Él tenía el cabello rubio –y rizado– , tenía ojos azules y muy alto.  No era una persona normal. Era mi ángel guardián.

Seguro no estoy siendo lo suficiente clara. Mejor les cuento las cosas tal cual y como pasaron.

El ángel de Sophie

Miércoles. Es un día nublado y hace frío. Término de desayunar y me subo al auto para dirigirme a la escuela.

Al llegar me encuentro con mi mejor amiga. Rumie. Ella es más alta que yo -como todo en esta vida- es de cabello castaño y tiene unos grandes ojos color avellana. Me saluda parándose de dónde estaba sentada. Al hacerlo ella casi se cae. Yo, trato de no reír.

-Holis- me saluda ella como siempre

-Holis-le respondo tratando de ocultar mi risa. Pero ella se da cuenta

-Si quieres ríete -me permite. Yo lo hago sin dudar y suelto una carcajada. Ella comienza a reír conmigo -¿Qué es tan gracioso? -me pregunta inocente sin dejar de reír

-Que casi te caíste-le respondo aún riendo. Ella dejo de reír ante mi respuesta

-Entonces sí lo viste-dijo cabizbaja demostrando vergüenza. Yo asentí con la cabeza

Antes de que pudiera decir algo, Rumie me jaló del brazo y me dijo:

-Mejor entremos, ¿si?

Al entrar comenzamos a hablar sobre…La verdad no recuerdo sobre que estábamos hablando por que me distraje, mejor dicho vi a una persona.

Era Nathan el chico que me gusta desde hace dos años. Me quedé viéndole por quien sabe cuanto tiempo,y en mi rostro se pudo formar una estúpida sonrisa pero Rumie me hizo volver a la realidad gritándome.

-¿Qué?-le pregunté disgustada pero manteniendo esa estúpida sonrisa en mi rostro.

-¿Escuchaste lo que te dije?
-Claro a la perfección-le respondí sin pensar. Claro que estaba mintiendo

-Entonces, ¿vas a ir?

-¿A dónde?

-Al cine

-¿Qué cine?¿Cuándo?¿ A ver que película?-le pregunté confundida. ¿De qué me había perdido?

-Al cine de siempre, hoy a las tres a ver una peli de terror -Me explicó.

Cuando dijo “peli de terror”, reaccioné y le respondí al instante.

-¡¿QUÉ?!-dije Alterada- ¿Película de terror?

-Sip
-Entonces no iré

-¿Por qué?-me preguntó haciendo ojitos de perrito

-Sabes que no me gustan las películas de terror. Sobretodo desde la última vez.

-¿Crees que yo tampoco me asusté?-me cuestionó. Ella se había asustado mucho al igual que yo- Por favor ve, sin ti no podré soportarlo-me rogó

-Lo siento. Me hice una promesa “nunca en tu vida vuelvas a ver ese tipo de películas si no quieres terminar con traumas graves”

-Rumie hizo una rabieta-¡Demonios!-exclamó

-No los invoques-le dije en broma

-No me digas que crees en eso

-Puede ser. Todo es posible en esta vida

-Necesitas dejar de leer ciencia ficción

-¡JAMAS!-exclamé

Luego de nuestra pequeña discusión de todos los días decidimos por fin entrar a nuestra aula. Se encontraba en el segundo piso, lo cual odiaba, no me gustaba subir escaleras desde tan temprano. Ya sé, soy una floja.

A la primera hora nos tocó inglés una de mis materias favoritas. Yo, a decir verdad domino bastante bien el idioma, claro que aún me falta por aprender pero comparada con mis compañeros, soy de las mejores.

La clase terminó y la maestra Beatríz había marcado como tarea para entregar la siguiente clase un cuento cualquiera traducido al inglés. Yo me emocioné, sin embargo la mayoría de mi salón se quejó por ello.

A decir verdad el día transcurrió más rápido de lo normal. Tanto que hasta me asuste cuando vi al profesor Peterson de química acercarse, él nos daba a la última hora ese día.

No era mala en su clase, pero el problema era que me aburría un poco. Comenzó a habla sobre…La verdad no recuerdo de que, me perdí en mis pensamientos por un momento, tanto que ni me di cuenta en que momento cambiamos de tema, y con eso me refiero a que, pasamos de una clase de química a un espacio donde contábamos nuestras experiencias paranormales.

No sé por que pero se me hace que esto lo empezó Steven, él siempre buscaba la manera de hacer cambiar el tema por más complicado que esto fuera. A decir verdad no me han pasado muchas cosas de ese tipo, pero nas pocas que he tenido han sido realmente aterradoras.

Una vez por ejemplo, mi hermana mayor y yo, estábamos solas en nuestra casa viendo una película, yo había bajado a la cocina por algo de comer cuando de repente sentí que alguien me tocó, supuse que era Valery por lo que no le tomé importancia, pero me volvieron a tocar el hombro, esta vez con más insistencia, decidí voltear, pero no había nadie detrás mío. Quería pensar que era  de las bromas que solía hacerme pero en que le pregunté si había sido ella la que me tocó, ella lo negó me dijo que recordara que ella estaba buscando la película y que no había bajado.

Esa misma noche ella dice haber visto algo, una silueta pero que se notaba que esta no tenía buenas intenciones. Nos habíamos quedado solo ella y yo, dormimos en la misma habitación por miedo.
En fin , regresando al tema, una vez que ya muchos contaron sus experiencias el maestro nos detuvo.

-Que gran capacidad de inventar historias tienen todos-dijo tratando de hacernos un cumplido. Él no ha había creído nada de lo que habían contado

-Pero es cierto -se defendió Oliver.

Él había contado que cuando era pequeño, mientras jugaba él dice haber visto a alguien debajo de su cama. Él lo describió como un ser humanoide con unos brillantes ojos rojos.

-Ya les dije que todo tiene una explicación lógica. Debe haber algo perfectamente lógico para todo esto.

-Pues mi prima dice haber visto un ángel -se excusó Natalie, la chica fresa pero que es buena con todos del salón. En que ella dijo la palabra “ángel” me sobre salté. Desde que tengo memoria he creído en la ángeles y quizá esto fuera la prueba de que existen.

-¿Usted lo ha visto señorita? -le preguntó

-Pues no pero…

-Eso no confirma nada. Hay muchos vídeos en internet donde afirman la presencia de esos seres, pero la inmensa mayoría no tienen información que respalde que lo que este plasmado sea un ángel

Cuando el profesor puso en duda mi creencia en esos seres, me llene de rabia. No podía creer que en el mundo hubiera gente tan incrédula. Quería gritar y decir todo lo que pensaba al respecto, pero no podía, en algo tenía razón. No hay suficientes argumentos que afirmen que son reales, es por eso que en internet hay demasiados vídeos falsos.

-Bueno ya basta de este tema. Regresemos a la clase. Abran sus libros en la página 34

A partir de eso dejé de escuchar. Ya no tenía ganas de seguir con la clase y al parecer alguien se apiado da mí y escuchó mi deseo, por que habían tocado él último timbre del día. El de la salida.

-Seguiremos este tema la próxima clase. Pueden retirarse

Al dar la orden, yo no esperé mas y guardé todo lo que quedaba en mi silla en mi mochila y con eso m refiero a mís lapices y mi libreta de química. Ya con todo guardado bajé las escaleras acompañada de mis amigas: Emma, Rumie, Isabelle, Charlotte y Maryam.
Ellas me acompañaron hasta la salida, como siempre solíamos hacerlo.

-Bueno adiós chicas -me despedí de ellas

-Pero, tu casa no está en esa dirección- señaló Charlotte

-Ya sé – le respondí con desdén

-¿Y a dónde vas entonces?-me preguntó Emma

-A un lugar-respondí de la misma manera que había hecho antes

-Sí a esconder drogas-bromeó Maryam

-Jajaja-rió Charlotte -esconder drogas

-Es capaz con tal de no darnos-siguió Maryam

-Pero por supuesto -confirmó Charlotte. Ella y Maryam chocaron cinco.

-Ya dinos a donde vas-dijo Isabelle insistente

-Ok, voy al parque- les dije rendida. Sabía que si les decía a donde iría, ellas querrían venir conmigo y yo quería estar sola. Sólo esta vez.

-Oh entonces vamos contigo- dijo Rumie dispuesta a ir conmigo. ¿Ven de que hablaba?

-Gracias chicas, pero esta vez prefiero estar sola

-¿Por qué? -me preguntó Rumie con los ojos de perrito

-De seguro quiere desahogarse después de lo que el profesor dijo-le explicó Maryam

-Exacto-Afirmé-Nos vemos mañana

-¿Eso significa que no irás a la reunión de hoy?-me preguntó Isabelle con un grito

-No-canturreé desde lo lejos

-Cobarde-me gritó Rumie. Pero ella igual lo era. No quería quedarse sola -a pesar de que irían las demás también – y yo no quería traumarme con otra película de terror.

Cuando estuve lo suficiente lejos comencé a quejarme entre dientes. Tomé una ramita del suelo y empece a jugar con ella l mismo tiempo de que maldecía entre dientes. No quería arriesgarme a que alguien conocido me escuchara.

De verdad me enfadaba que las personas me hicieran dudar sobre mis creencias. Ya me habían echado dudas sobre varias cosas, pero los ángeles…Eso es cruzar la línea. He creído en los ángeles desde que recuerdo, crecí creyendo en ellos ¡Tenían que ser reales!

-¿¡Por qué simplemente no cree!?-solté antes de gritar. Pero antes de soltar un grito choqué con alguien. -Lo siento tanto no fue mi intención -me disculpe con aquella persona

-Tranquila, no fue tu culpa…Sophie.

¿Qué había dicho?¿Cómo sabía mi nombre?¿Quién era esa persona y cómo sabía mi nombre? Estaba muy confundida y necesitaba recibir respuestas pronto. Antes de pensar lo peor y llamar a la policía por acoso.

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EL INTERROGATORIO

***

La habitación era a la medida. Ni tan grande ni tan pequeña. Pero como a cualquiera, no me gustaba estar aquí. No había ventanas donde se pudiera ver el exterior. Las paredes eran grises y la luz era escasa. La cama era cómoda, pero no había un baño en la habitación. Rayos, ni siquiera tenía un libro para leer. Además, el hecho de tener esposas me daba urticaria. No estaban apretadas pero estaban atadas a la mesa de metal. Llevaba casi una hora sentado allí. Había dos sillas al otro extremo de la mesa. La puerta enfrente de mí era de metal. La persona que la custodiaba estaba afuera. Podía ver su sombra debajo de la puerta. Si era una sala de interrogatorios faltaba el espejo a mi derecha o a mi izquierda. Aunque sí había una cámara en una de las esquinas.

La situación se había salido de control. Ahora estoy en un agujero del cual será difícil salir… Creo que ya no hay escapatoria…

Las cosas habían dado un giro de 360 grados. Después de lo que ocurrió en Washington, los militares me detuvieron, me cubrieron la cabeza y me trajeron en un auto a Dios sabe dónde. No sé dónde estoy, ni siquiera sé que está pasando. Barry y Grant no lo podían creer. Ni siquiera sé dónde están. Pero lo que vieron allí era obvio… cuando entraron a esa habitación… Rayos, las cosas no están a mi favor ahora. Es posible que crean que soy un traidor pero… no lo soy. Hice lo que tenía que hacer…

No lo sé… Trato de mantener la calma pero es difícil, teniendo en cuenta de que soy una especie de acusado en todo esto. ¿Cómo pudieron terminar las cosas de esta forma? ¿Dónde estoy?

En ese momento, se escuchó el sonido del metal detrás de la puerta y esta se abrió. Dos personas entraron por la puerta. Un hombre y una mujer. El hombre era caucásico, de cabello negro y ojos marrones. Llevaba unos documentos en la mano. Iba vestido con unos jeans azules y una camisa blanca. Debía tener unos 33 años. La mujer era muy guapa, caucásica, de cabello castaño y ojos de color avellana. Llevaba una camiseta henley de color gris y pantalón negro. Rondaría entre los 28 y los 30 años. Ambos tenían botas militares. El hombre habló primero.

-Buenas tardes, Señor Oliveira. Soy Dan Keller. Ella es Elena Lewis. Somos agentes de la NSA.

-Genial. ¿Cuándo van a decirme que esta ocurriendo?

-Disculpe que lo hayamos traído hasta aquí contra su voluntad pero era necesario hacerlo. No somos su enemigo así que le sugiero que no se preocupe.

-¿Qué no me preocupe? Llevo dos días aquí, nadie me ha dicho lo que está pasando o por qué estoy aquí.

Elena habló de inmediato con tono serio.

-¿Se da cuenta del problema en el que está metido señor Oliveira?

Yo la mire. No parecía muy amigable. Como dije la mujer era muy guapa pero se notaba muy seria al observarme. Como si no tuviera sentimientos al verme.

-Tranquila Elena. No queremos incomodar a Carlos con tu actitud –dijo el agente Keller con sarcasmo.

Yo no tenía tiempo para sarcasmo. No estaba de humor. Me levante de la silla y hable con voz fuerte.

-¿Qué está pasando señor? ¿Qué estoy haciendo aquí?

Keller levanto la mano y habló con un tono muy tranquilo. La mujer saco de detrás de su pantalón lo que parecía un arma de electrochoque.

-Señor, necesito que mantenga la calma por favor. Trataremos de responder sus preguntas pero tiene que ayudarnos a aclarar algunas cosas. Por favor, siéntese –Luego miro a su compañera.– Guarda eso Elena, no queremos usar la fuerza bruta con el señor Oliveira. Nuestras órdenes son muy claras.

Trate de contener la ira un poco. No me gustaba la idea de estar en una celda y ser interrogado por “agentes de la NSA.” Pero no tenía opción y no podía ir a ninguna parte.  La mujer estaba armada y podría neutralizarme cuantas veces quisiera si no me quedaba quieto o si no cooperaba. Además, a ella no parecía importarle lo que dijera el agente Keller. Tome asiento lentamente. Ellos también hicieron lo mismo.

-Se dará cuenta de que lo que ocurre es muy serio señor, así que voy a ser lo más breve posible para que me comprenda –antes de que pudiera afirmar con la cabeza el siguió hablando.– Usted es objeto de investigación. Se le acusa de cometer Traición y de ser un Bioterrorista. Somos investigadores asignados por la NSA y el señor Aaron Graham para analizar su situación.

¿Qué? Estaba con la boca abierta. Fue como si me hubieran disparado en el corazón. El agente Keller continúo hablando.

-Es por eso que lo hemos retenido aquí. Esto es extraoficial. Nadie sabe que está aquí. Y nos encargaremos de que así sea. Sé que su acusación es muy seria. Pero como toda acusación, se requieren pruebas sólidas y fundamentos razonables, así que tenemos todo el tiempo que queramos. Por lo tanto, necesitamos que coopere con nosotros señor Oliveira. Puede que su cooperación lo saque del problema en el que está metido actualmente así que, todo lo que tiene que hacer es ayudarnos a entender si las acusaciones en su contra tienen fundamento o no. Sera interrogado por mi persona y por la señorita Lewis a partir de ahora y va responder todas nuestras preguntas e inquietudes. ¿Entiende lo que le acabo de decir?

Yo respondí lentamente con la cabeza. En realidad, no sabía que decir. ¿Traición? ¿Bioterrorista? ¿Dónde están Barry y Grant?

-Si necesita agua o algún refrigerio, avísenos. ¿Tiene hambre?– dijo la agente Lewis.

-Ya me dieron de comer. ¿Dónde están Ian Grant y Barry Burton?

-Sus amigos están bien. Es todo lo que tiene saber sobre ellos –respondió Keller. La mujer volvió a retomar la conversación.

-Bien. Empecemos. Como se habrá dado cuenta, esa cámara de allí estará grabando todo lo que hablemos –dijo mientras señalaba la cámara de la esquina.

-¿El señor Graham sabe que estoy aquí? Si es así, ¿por qué no ha venido él personalmente?

Fue Keller el que respondió.

-¿Quiere que le sea sincero? El señor Graham no está seguro si debe estar aquí ya que, fueron sus amigos los que acudieron a él y lo acusaron a usted de ser un traidor. De hecho, algunos de ellos creen que es un doble agente de la compañía Umbrella Corporation. Por no mencionar el hecho de que piensan que es un bioterrorista muy peligroso. En resumen, el señor Graham no confía en usted debido a la presión de sus amigos y los hechos que han ocurrido en Washington. Pero aún tiene fe en su capacidad. Así que él quiere comprobar si estas acusaciones son ciertas, por mucho que mis amigos quieran evitarlo.

Esto no puede estar pasando. Ahora mis amigos están seguros de que los he traicionado. Santo Dios…

-¿A qué se refiere?

El agente Keller cambio el tono de su voz así como la expresión de su rostro.

-Hay cosas que es mejor no saber señor Oliveira. Ahora díganos que fue lo que pasó en el hotel Capitolio. Lo escucharemos con atención.

***

Esta historia forma parte de uno de los capítulos de un libro que estaba escribiendo hace tiempo. Se basa en la serie de videojuegos Resident Evil, creada por Capcom. En este capitulo cuento la historia de un personaje llamado Carlos Oliveira, un mercenario del Servicio de Contramedidas Biológicas de la Corporación Umbrella.

 Puede que la historia sea un poco confusa para algunos pero tiene bastante intriga y suspenso. Espero les haya gustado. Sobre todo a los que les gustan las historias de Resident Evil.  Atento a sus comentarios.

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Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Vicent 1

Hace dos años un joven misterioso llegó a una localidad poco habitada, ningún habitante lo conocía, ¿que asunto lo llevaría ese lugar? Lucía un tez clara y la inquietud de un inspector buscando atrapar a un delincuente.

Un joven quien llegó tras un viaje de doce horas buscaba un lugar dónde descansar un rato. Se trataba de Vicent, quién estaba muy bien vestido: con traje y sombrero negro. No conocía el lugar, tampoco conocía a nadie que viviese en ese lugar, así que se hospedó en el único hotel que había. Era un pequeño hotel con modestas habitaciones, pero con un bar usualmente concurrido por los habitantes del lugar.

Dio un vistazo al cielo, el cual se encontraba despejado; empezó el día revisando el mapa que traía consigo, no tardó en memorizar el camino que debía tomar, aunque el mapa no era actual al caminar descubrió que casi nada era diferente; supuso que no tendría problemas en llegar.

Tras unos minutos de caminata encontró lo que buscaba: la casa de los Montaña blanca. Era era una gran casa blanca, de grandes ventanales pero cubriéndose con cortinas que no dejaban ver el interior. La atmósfera estaba silenciosa desde el exterior, lo que preocupó a Vicent, quien comenzaba a preguntarse si acaso había llegado tarde. Llamó a la puerta, nadie respondió; intentó abrir la puerta y esta fácilmente se abrió, al cruzar la entrada se dio cuenta de que su presentimiento no se había equivocado: había llegado tarde. No encontró a nadie con vida lo único que vio a su alrededor eran cuerpos que sucumbieron ante una fuerza superior y un charco de sangre fresca. Se trataba de los residentes de esa gran casa, de quienes había oído cómo eran y a los cuales jamás conocería. Contemplaba sus cuerpos deformados en la sala principal, tratando de adivinar lo que debía hacer.

Llamó el nombre de Agust una y otra vez, pero nadie respondió. Recorrió la casa abriendo puertas y cajones; lanzó gasolina alrededor de los cuerpos y del lugar y cuando estuvo a punto de encender un cerillo vio un rostro empalidecido en la entrada de la puerta. Se trataba de una niña de cabellos y ojos negros, pero que estaba paralizada, Vicent se acercó  hasta la entrada y murmuró: lo siento, esto es algo horrible; quieres por favor borrarlo de tu mente?  Sigue leyendo Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Vicent 1

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Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Diana 5

Era en el final del invierno, el juicio por el asesinato de una familia casi completa. El tutor de Diana estaría presente, pero la dejó en casa esperando impacientemente el resultado final.

En un solo día se habían ido todas las personas con su misma sangre y ahora en un solo día se sellaría el destino del criminal. El proceso en general fue más corto, dado a la inusual confesión del culpable.

Tras horas de espera se escuchó como el automóvil de su tutor se acercaba. Al cruzar la entrada, el cuidador encontró a Diana de pié en la entrada frente a la puerta, queriendo tranquilizarla dijo: tranquila, nunca más sabrás algo sobre él.

Diana dudando de sus oídos respondió: ¿Qué sucedió? ¿Lo sentenciaron a muerte?

El curador le respondió tratando de tranquilizarla: no, lo siento, no lo hicieron por su confesión; sin embargo tiene cadena perpetua y dado a la gravedad del crimen lo llevarán a una cárcel donde pueda cumplir su condena en absoluto aislamiento y sin algún tipo de beneficio penitenciario.

Diana menos inquieta, pero no menos mortificada respondió: ¿llegó a decir el motivo?, ¿el por qué de la muerte de todos ellos?

El tutor la observó por un momento, y se acercó un poco a Diana para decir: Diana, en lo único que debes pensar es en los buenos momentos que viviste junto a tu familia, y en que ya todo acabó; ellos así lo querrían.

Diana más calmada le dió la razón, pero le señaló que le hubiese querido conocer la razón para tan plan violento. Algo más le llamó la atención de Diana, no entendía por qué, pero tenía la impresión de que alguien estuviese detrás de la puerta; preguntó esto y la respuesta que le dieron fue: Hay alguien a quien quiero presentarte.

El tutor abrió la puerta, detrás de ella apareció un joven totalmente desconocido para Diana, era de mediana estatura, delgado, de cabellos negros, cortos y ordenados. Entró a la casa y gentilmente saludó a Diana, ella se ruborizó al ver que sus ojos eran grises y su sonrisa deslumbrante.

Yillberth, tenía la apariencia de un joven educado y con clase vestía el uniforme de la misma escuela de Diana y según el tutor se quedaría a vivir con ellos por un tiempo, esta visita inesperada trajo consigo una amistad para ofrecer a Diana y todo el afecto y resguardo para el futuro que la amenaza.

 

 

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Princesa en Secreto

 

PRÓLOGO

 

11 de junio de 16 99, Irlanda del Norte

Era la mitad del verano, era un día como cualquier otro en el reino de Irlanda del Norte, hasta que de pronto el alboroto comenzó. La reina, había sido atacada por un cazador recibiendo así, una flecha casi en el corazón, estaba gravemente herida y si no recibía los cuidados necesarios, moriría, y junto a ella él futuro heredero del reino.

Cuando el médico por fin la atendió, hizo todo lo posible para poder salvarla, pero todo indicaba que moriría.

Cuándo todo el reino, se enteró de esto, todos comenzaron a buscar algún remedio para poder salvarle la vida, a muchos se les permitió poder entrar al palacio para acompañar al rey -quién se encontraba completamente devastado por toda la situación – ; todos excepto un grupo de o personas, ¡Ellos habían sido los responsables del incidente ocurrido!

La líder era la hermana de la reina quién quería tomar el puesto y gobernar a su manera.

Pero, no todo estaba perdido, cuando una curandera del lugar se enteró del asunto, utilizó un secreto, que había guardado por años.

Entonces se adentró al bosque en busca de unas flores mágicas, regalo del Sol y la Luna.

Aquellas flores eran, la flor de la Luna; la cual era una que asemejaba a un copo de nieve de color blanco, esta al haber luna llena se iluminaba produciendo una luz plateada, y la flor del Sol,la cual crecía en forma de girasol y poseía un hermoso color dorado en sus pétalos, y cuando el día era soleado y despejado se le podía ver brillar.

La curandera de nombre May (como el mes de mayo en inglés), se apresuró a tomar una flor de cada una, ya que se decía que al fusionarse los poderes solares con los lunares, cosas asombrosas ocurrían, eso sí, utilizándolos de la manera correcta -con buenas intensiones- de lo contrario ocurrirían cosas terribles, dependiendo de la gravedad del asunto.

May, una vez con ambas flores, se posó en el centro del valle donde se encontraba, de modo de que estuviera debajo del atardecer; cuando Sol y Luna estuvieran juntos, tomó los pétalos de cada flor y los sumergió en agua hervida que había traído consigo, recitó unas palabras donde pedía por la reina y el bebé y la salud de ambos.

Cuando acabó de recitar sus deseos, ya la noche había caído, entonces un gran viento comenzó a soplar a su alrededor, y aquella poción comenzó a irradiar una luz blanca que formó el símbolo de sol y luna unidos luego esta se transformó en polvo de estrella que se dirigía hacia el palacio, a la habitación dónde la reina se encontraba dando su último respiro. El rey y los que trabajaban ahí e incluso unos cuantos habitantes del reino llenaban la pieza.

Justo cuando la reina parecía haber muerto, aquel polvo estelar se introdujo en su interior, por consecuencia reviviendola y sanandola, como si nunca hubiese sido herida por una flecha ¡Era un milagro!

Media hora después nació una linda princesa a la cual llamaron Rosie. La princesa Rosie era de tez clara , de cabellos rubios platinados-casi blancos- y unos hermosos ojos azules como los de su padre, en su nariz se podían observar unas cuantas pecas. Ella ahora era la princesa de la Luna.

Al ocurrir el nacimiento -milagroso- de la princesa Rosie, se organizó una gran fiesta, días después de su nacimiento en su honor.

Pero mientras todo el reino celebraba, un grupo de personas en una zona apartada del lugar, planeaban ahora el como deshacerse de Rosie, al mismo tiempo que se cuestionaban el porque no habían muerto.

-¡Esto es inconcebible!- se quejó Blair-¡¿Cómo es posible que sigan con vida!?

-No lo sabemos Blair- le gritó Andrew- Todo indicaba que morirían

-Pues algo ocurrió. Por que siguen con vida

-¿Crees que nosotros no estamos molestos?-le cuestionó Edmund(uno de los gemelos Black)-Fueron meses los que estuvimos planeando esto Blair. Meses. No podíamos fallar

-Eso no importa-le contestó llena de rabia-Ahora tenemos que idear un nuevo plan para deshacernos de esa mocosa
-¿Qué tienes en mente?metido preguntó Edmund cruzado de brazos
-Por ahora nada, esperaremos a que Rosie crezca lo suficiente nos ganaremos su confianza y, le haremos renunciar diciéndole mentiras sobre gobernar-le respondió fríamente sosteniendo un sonrisa llena de malicia
-Eso es mejor que asesinarla-comentó Andrew con una sonrisa de satisfacción
-Bien pensado Blair-dijo Edmund con el mismo gesto que Andrew
-Pero espera, ¿Dónde se han metido Michael y Richard?-preguntó Andrew con desesperación en su voz
-Relájate-le dijo Edmund apoyándose en un costado de la mesa que se encontraba en la pieza-Blair los ha mandado a buscar respuestas sobre lo que sucedió

En ese momento Michael y Richard entraron a la cabaña, pero no estaban solos, habían llegado junto a…May, la curandera.

-Hemos encontrado a esta mujer-dijo Michael sosteniendo a May de los brazos
-¿Quién es esta mujer?-preguntó Blair sin interés
-Ella es la causante de nuestro “pequeño” problema- le respondió Richard haciendo comillas en pequeño. Al escuchar esto Blair abrió los ojos como platos y cambio su rostro a uno que mostraba desinterés y fastidio a otro que demostraba satisfacción y malicia.
-Traingala ante mí -les ordenó secamente ambos jóvenes llevaron a May hacia donde Blair con brusquedad -Así que…-dijo acercándose a tu eres la mujer que salvó a mi hermana, ¿no es así?
-¿Su hermana? Espere usted es la hermana de la reina Amelie-eso sonó más como una pregunta
-Así es-esta hizo un gesto de asco-por desgracia.
-No ¡No es posible!
-¡Pues créelo! Si no fuera por ti mi hermana ya estaría muerta y esa mocosa nunca hubiera nacido
-Retractese de eso-le ordenó
-A mí nadie me dice que hacer. Mucho menos gentuza como usted-le gritó
-Blair-la llamó Richard. Ella se dirigió hacia él en seguida -¿No crees que estás siendo un poco agresiva?
-¿A qué te refieres con eso?
-A que la vieja podría sernos útil. Después de todo ella le salvó la vida, y debe saber algo- Blair hizo una mueca con la boca
-Bien pensando Richard-le dijo para después volverse de nuevo hacia May-Escuche, para que vea que no soy tan mala, la dejaré vivir. Pero, antes deberá decirm..decirnos todo lo que sabe. ¿Cómo sobrevivieron?¿Que utilizó?
-Jamas se lo diré

Blair hizo un ademán con la cabeza indicando que atacaran, por consiguiente Edmund la sostuvo y colocó una daga en su cuello.

-No me contradiga, no sabe de lo que soy capaz. Así que más le vale que nos diga absolutamente todo lo que sabe, si es que aprecia su vida
-Me niego a decirle una palabra
-Parece que no aprecia lo suficiente a su vida como para volver a negarse. Pero que tal la vida de alguien más. Si no me dice todo lo que sabe dígale adiós a su querida reina.
-No sería capaz de asesinar a su hermana. No otra vez.
-¿Quieres probarme? Si fui capaz de intentarlo una vez, ¿Quién dice que no volveré a intentarlo? Y no me detendré hasta conseguirlo
-No. No haga-le imploró
-Solo de ti depende

Resignada, May les dijo todo lo que sabía, les dijo que había utilizado y donde conseguirlo, les reveló sus poderes y como podían ser utilizados. Les advirtió que no utilizaran mal las flores o cosas terribles les sucederían a quienes los utilizaran.

Ya sabiendo todo, ellos sabrían como hacer a un lado a la futura heredera al trono. Pero no iban a dejar ir a May tan fácilmente, ellos la encerraron en el sótano y no la dejarían ir hasta que Rosie muriera, ya que ella era la única del pueblo que sabía cuales eran las malas intenciones de Blair.

Pasaron los años, cuando Rosie cumplió 6 años Blair comenzó a acercarse a ella. Blair logró entrar al palacio diciendo que quería conocer a su sobrina. El rey y la reina la recibieron con los brazos abiertos cayendo en su engaño.

Tal y como había planeado años atrás, se ganó la confianza y cariño de Rosie, haciendo el papel de la “mejor” tía del mundo. Cuando Rosie cumplió los 8 años, Blair le comenzó a meter en la cabeza idea de que ser reina era aburrido y no había tiempo para la diversión.

A Blarir le tomó mucho trabajo hacer que Rosie creyera en su engaño, ya que ese era el anhelo más grande de ella.

No fue hasta que cumplió los 15 años cuando Rosie comenzó a creer en el engaño de su tía, ya que le habían surgido más responsabilidades y ella aún tenía esa esencia de niña.

Cuando Rosie cumplió los dieciocho años, tuvo que viajar hacia Londres para entrenarse y poder tener la madurez para reinar. Ahí fue cuando Blair pudo poner en marcha su plan. Cuando Rosie estuvo en la carroza que la llevaría hacia el muelle para abordar el barco, Blair le pagó una buena cantidad de dinero al chófer para que volcara la carroza a propósito para así matar a Rosie.

Él aceptó, y una vez que comenzaron a avanzar, él los dirigió hacia otro lugar. Se desviaron y ambos estaban avanzando en círculos.

Al haber transcurrido media hora, se dirigieron hacia el bosque donde había un pequeño acantilado y ahí fue donde volcó a la carroza.

El impacto hizo que la carroza se destrozara y que los caballos huyeran, pero no fue lo suficiente fuerte como para asesinar a Rosie.

Los caballos regresaron hacia al palacio y los guardias al ver que los caballos que llevaban la carroza de la princesa habían regresado, supieron que algo iba mal, por lo que fueron de inmediato a comunicarle al rey y a la reina. Al enterarse, mandaron a sus hombres en busca de su hija, ellos también fueron y siguieron a los caballos hasta el lugar donde había sido i “accidente”.

Mientras tanto Rosie, ya había logrado salir de lo que quedaba de la carroza con ayuda de sus poderes de invierno, -los cuales había descubierto desde los 3 años- y empezó a buscar al hombre que se suponía debía llevarla hacia el muelle. Comenzó a subir cuesta arriba y pudo observar a ese mismo hombre huyendo ella lo detuvo lanzándole un fuerte viento provocando que este cayera.

Rosie le exigió que le explicara lo que estaba sucediendo, asustado él le explicó todo, cuando este mencionó a su tía, la de cabellos platinos abrió los ojos como platos. Su tía a quien ella tanto quería había intentado asesinarla. Ella no pudo contener las lagrimasy cayó en llanto, no sin antes decirle a aquel hombre que se retirara de su presencia.

Cuando sus padres la encontraron, Rosie permanecía en el suelo llorando, sus heridas externas debido al accidente habían desaparecido, pero no las heridas internas, al saber que alguien de su propia familia intentó acabar con su vida. Ella les contó todo lo que recientemente se había enterado, en cuanto lo supieron el rey y la reina decidieron meter a Blair al calabozo pero ella se había marchado mucho antes.

La seguridad aumento en el palacio, Rosie no fue a Londres y un hombre llegó al palacio para enseñarle todo lo que tendría que aprender para gobernar.

Se colgaron letreros que mostraban el rostro de Blair para que fuera encerrada lo más pronto posible, pero nunca nadie la volvió a ver.

Tres años habían pasado ya, Y había llegado el día en el que Rosie sería coronada. Todo salió a la perfección no hubo interrupciones y mucho menos intentos de ataques hacia la persona de la princesa.

En el baile real, ella conoció a su futuro esposo, el príncipe Charles. Se casaron dos años después de la Coronación y tuvieron dos hermosos hijos eran gemelos, tenían el cabello castaño y rizado como su padre lo tenía pero habían sacado los ojos de su madre y el mismo tono de piel que ella.

Pasados dos años y todo seguía tranquilo en el reino hasta que de pronto una anciana llegó al palacio desesperada por hablar con la reina Rosie.

-¿Qué ocurre? -le preguntó Rosie a uno de los guardias
-Una mujer. Dice que necesita hablar con usted-le explicó
-Déjenla pasar

En cuanto se abrieron las puertas para dejar pasar a aquella mujer se pudo observar a una mujer de una edad bastante avanzada con el cabello completamente lleno de canas y demasiado enferma . Era May. Había logrado escapar.

Ahora ella tenía 110 años y estaba a punto de morir, pero no podía irse sin antes advertirle sobre lo que estaba a punto de ocurrir, pues Blair le había revelado a todos los del reino-por medio de Michael, Richard y Edmund- que ella tenía poderes, y la acusaron de bruja y que ahora los ciudadanos se habían levantado en armas para desterrar a su reina y en cuanto la atraparan la quemarían viva en el centro del reino.

Al enterarse de esto, la familia real empacó sus cosas dispuestos a marcharse e irse a un lugar más tranquilo, pero Rosie no podía irse sin antes haber dejado una carta donde explicaba que renunciaba a su puesto de reina.

La familia real huyó hasta un pequeño pueblo llamado Adare, este quedaba lo suficientemente lejos de Malahide -el lugar donde se encontraba el palacio-como para no ser descubiertos.

Se quedaron en una pequeña casa con tejado de paja y hecha de piedra y con dos pisos, esta contaba con un lindo jardín con hermosas flores en él.

Era un lugar sencillo, pero a la vez acogedor.
Una vez en su nuevo hogar, Rosie renunció a sus poderes y su cabello se tornó a un café avellana que le hacia lucir sus bellos ojos azules.

Al notar que Rosie se había ido y que May había escapado, Blair se llenó de rabia, fue directo al palacio por su propia cuenta, montada en un caballo negro con manchas blancas. Al llegar abrió bruscamente las puertas y al abrir la puerta de la biblioteca pudo ver a May sentada en uno de los sofás mientras comía algo de pan, que le habían ofrecido, al notar la presencia de su antes opresora esta se levantó de su asiento inmediatamente.

-¿Qué es lo que has hecho?-le preguntó exigiéndole una explicación
-Lo correcto. No podía permitir que asesinaran a la reina por su culpa. No esta vez.
-¡Ya me harte!-soltó con enojo- Debí haberte asesinado hace tiempo.
-Hágalo si quiere-la retó
-Con mucho gusto. Después de todo yo ya sé todo lo que tengo que saber.

Dicho esto Blair, sacó una navaja que traía consigo y se la clavó a May en el pecho, matándola instantáneamente.

A pesar de todo lo realizado Blair se había dado cuenta de que ya no podría reinar, en primera los ciudadanos no querrían como reina a la persona quien una vez intento asesinar a su antes princesa y en segunda, todos la creían muerta. Era prácticamente imposible. O eso fue lo que llegó a pensar una vez.

Dos días antes había escuchado a May decir que el poder de Rosie se centraba en sus manos. Ahora comprendía por que siempre era tan cuidadosa con lo que tocaba. Temía herirlas.

No sólo descubrió eso, si no que también descubrió que May había escrito un diario donde explicaba los poderes que se obtenían de las plantas del Sol y la Luna, como funcionaban y que también podían ser transferidos susurrando un hechizo de transferencia, entre otras cosas.

Sin May y con el diario a su disposición, Blair sabría como finalizar su plan de años.

Tomó el diario, y llamó a Michael, Richard, Edmund y a Andrew para partir. Irían en busca de Rosie una vez más.

No recorrieron los pueblos cercanos a Malahide, por que Rosie no se quedaría en un pueblo donde fuera fácil encontrarla a ella y a su familia. Al menos para alguien que no la conociera. Blair, no tuvo que pensar mucho como para saber donde se había alojado su sobrina, en el pueblo donde le gustaba ir cuando niña. Adare.

Entonces los cinco se retiraron de Belfast- El condado donde se habían alojado- y fueron directo a Adare.

Al llegar pudieron localizar a Rosie, sólo que estaba diferente. Algo no estaba bien, ya ni era albina. Su cabello era de un tono avellana como el que su hermana tenía. Algo ocurrió con Rosie e iban a averiguar que era.

La siguieron hasta su casa y, una vez encontrada su ubicación, se quedaron en una casa que estaba a tan sólo unas cuadras lejos de la suya.

Dos días después, sábado por la tarde para ser exactos, cuando Rosie salía hacia el mercado a comprar algunas flores para decorar el jardín, cuando de pronto alguien le cubrió la boca con un trapo con una especie de aroma-el cual era tóxico, según los libros que Blair había leido- y al instante Rosie cayó inconsciente. No estaba muerta, Blair aún la quería con vida.

Así que Edmund la tomó y la llevó hacia donde los demás se encontraban.

Al despertar, Rosie se encontraba sobre una cama había un plato con comida a un lado de esta. Era un cuarto de un buen aspecto a decir verdad, estaba ordenado y tenía una bonita vista. Rosie estaba confundida, ¿esto era un secuestro?
Blair había planeado todo, no iba a tratarla mal, eso haría que la resistencia de Rosie se redujera, al menos un poco.

En el momento en que Rosie, se levantó de la cama la puerta se abrió. Era Blair.

-Hola, querida sobrina -la saludó secamente
-¿Blair?Creí…Creí que estabas…
-¿Muerta? Todos creen eso-dijo entrando a la pieza
-¿Qué es lo que quieres de mí?
-Siempre has sido una chica muy inteligente. Me alegra que seas que quiero algo
-Si lo que quieres es gobernar, adelante yo ta he renunciado
-No, no puedo reinar. No ahora.
Veo que has renunciado a tus poderes-dijo tomando un mechón de sus ahora castaños cabellos-te pareces tanto a mi hermana
-Solo di que quieres. Mi familia ha de estar muy preocupada por mí
-Me alegra que quieras cooperar. Pero tendremos que esperar hasta que la luna salga. Te he dejado algo de comer, lo necesitarás.

Sin mucha confianza, Rosie tomo el plato y empezó a comer el emparedado que le habían dejado. Pasadas cinco horas la noche había llegado por fin y s luna llena se encontraba ya en el cielo estrellado.

Edmund, Richard, Andrew, y Michael llevaron a Rosie afuera, donde Blair se encontraba, esta estaba leyendo parte del diario que May había escrito, al darse cuenta de la presencia de los demás, Blair cerró el libro y lea ordenó que llevaran a Rosie ante ella.

–¡Suéltenme!–les exigió Rosie a los gemelos Black–Puedo caminar sola-Una vez fuera del agarre de Edmund y Michael, Rosie camino hasta donde Blair.

–Ya es hora.
–Sea lo que sea que tengas que hacer, hazlo de una vez
–Como tú desees linda. Comenzaré a explicarte. Tú eres la hija de la Luna, es por eso que tienes…tenías poderes, la Luna es de quien heredaste tus poderes, a los que ahora has renunciado.

“La razón, unas plantas mágicas fueron dadas a Amelie para salvarles la vida,debido a que naciste en la noche tus poderes fueron de hielo solamente y es por eso que no heredaste nada del Sol.”

–Espera, ¿qué tiene que ver todo esto con lo que tratas de hacer?
–Déjame terminar. Lo que quiero, es que me transfieras tus poderes
–¿Qué? Pero si tú misma lo dijiste. Renuncié a ellos como podría transf…
–Si tan sólo dejaras de interrumpirme, entonces acabaría más rápido. Y créeme Rosie, no eres la única que quiere que esto acabe ya.
–Ok no volveré a interrumpir. Sólo habla ya.
–Tus poderes no se fueron por completo, no si no los has transferido. Sé que tus poderes estuvieron centrados en tus manos, por eso eras tan delicada con lo que tocabas. Mientras estas manos sigan intactas –dijo tomando las manos de su sobrina–tu poder aun permanecerá ahí.

En aquel instante la nube que cubría a la luna se alejó por fin posando su luz en aquella dos damas. Justo cuando la luz de luna cayó por encima de Rosie, sus cabellos castaños se tornaron platinos de nuevo. Blair tenía razón, seguían ahí.

–¿Ahora lo ves?
–Pero no lo entiendo, yo…
–Sé lo que hiciste, pero ya no importa. Ahora sólo haz lo que te pido

– Pero…no sé cómo hacerlo

–Aún. Este libro lo dice todo_le explicó enseñándole la pagina donde decía el hechizo- Sólo tienes que decir esto y te dejaré en paz

-¿Lo prometes?

-Lo prometo-dijo cruzando sus dedos de la mano izquierda por detrás de ella

 

Rosie en su inocencia, tomó el diario y leyó el hechizo, una vez memorizado, hizo lo que se tenía que hacer para realizar el hechizo correctamente, tomó a Blair de las manos y cerró los ojos, una vez hecho esto empezó a decir el hechizo en un susurro, tal y como decía que se debía hacer.

Al finalizar, una ráfaga de viento azotó el lugar, comenzaron a sonar truenos y las nubes ocultaron la luna una vez más. Entonces comenzó el cambio, el castaño cabello- que igual tenía varias canas- de Blair se tornó blanco por completo y sus ojos de avellana se volvieron grises. Mientras que Rosie, ella cayó al suelo, había perdido la gran mayoría de su fuerza al transferirle todo su poder a Blair, su cabello permaneció platino, pero su piel se veía mucho más pálida de lo que ya era antes. Apenas y podía levantarse.

-Ok. Ya tienes lo que quieres- dijo mientras se levantaba con dificultad- Ahora regresame a casa

-Está bien, llevemos a la rei…Perdón ex reina a su humilde morada-dijo la de ahora cabellos blancos en forma de burla

Los cinco escoltaron a Rosie hacia su hogar, al llegar Blair acompañó a Rosie hacia la puerta de su casa. Su plan aún no acababa.

-Listo. Ya puedes irte-le dijo después de tocar la puerta de su casa

-No Rosie. Aún no terminamos

-¡Qué?-Blair le lanzó una sonrisa llena de maldad

En menos de treinta segundos Blair sacó una daga que traía escondida y se la clavó en el abdomen, Rosie abrió los ojos lo más que pudo al sentir la punta del frío metal introducirse bruscamente en ella, de inmediato ella cayó al suelo por última vez. Se estaba desangrando y en su boca ya podía observarse la sangre igual-la cual hacia que le costara más respirar-.

Blair sólo se inclinó y tomó un pequeño frasco y tomó la sangre que escurría del cuerpo de la chica, una vez lleno lo suficiente, tomó a Rosie de la barbilla y dijo:

-Adiós querida sobrina-dijo antes de clavarle por ultima vez la daga

Después de haber hecho y tomado lo que necesitaba, Blair se fue de ahí con el atuendo lleno de sangre, y lo hizo justo a tiempo ya que, después de irse, Charles apareció.

-¡ROSIE!-gritó al ver a su esposa- Rosie no-lamentó mientras la tomaba en sus brazos

-C…cuida a…a l..los niños

-¿Quién te hizo esto?-sollozó

–Blair-respondió antes de cerrar los ojos para siempre

Rosie fue enterrada dos días después, desde ese entonces, Charles protegió a sus dos hijos más que a su propia vida, no quería que Blair les hiciera daño a ellos.

Pero ella no haría eso. Ella necesitaba que ellos crecieran y tuvieran descendencia. Para ser más claros que su primer bebé fuera niña, ya que sólo a ella se le heredarían los poderes de Rosie, no a la segunda ni a la tercera mucho menos a la cuarta, tenía que ser la primera, tal y como decía el diario.

Sólo a la primogénita de la

descendencia de la hija de la

luna heredaría los poderes de la

ya antes mencionada y tal vez

obtener más que la de cabellos

de nieve. Esta sería la nueva futura reina de

Irlanda del Norte .

Y así lo hizo esperó. Pero para eso debía de esperar muchos años y ella ya estaba cerca de los sesenta años. Fue por eso por que tomó la sangre de Rosie, al beberla, se podía obtener la inmortalidad.

Colocó unas gotas en los vasos de vino de cada quien. Al beberla, los cinco cayeron al suelo. Todos a excepción de Blair comenzaron a recibir una pequeña parte de los poderes que una vez obtuvo Rosie, mientras que ella sentía una corriente eléctrica correr por su cuerpo. Después de casi dos minutos, por fin la sangre bebida hizo efecto.

Ahora se habían vuelto inmortales.

Iba a ser una larga búsqueda.

Pasaron los años, y la primogénita que se mencionaba en el diario, aún no nacía, hubo niñas por supuesto pero ninguna fue la primera.

Siglos y aún no había rastro alguno de la futura reina de Irlanda del Norte. Hasta aquel día, un 9 de agosto del año 2000, fue cuando el futuro de una nación había nacido. Su nombre era Victoria, Victoria Jaqueline Jhonson Anderberg, princesa de Irlanda del Norte.

 

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