Archivo de la categoría: Poemas

AL AMO EMBOSCADO

AL AMO EMBOSCADO

Desemboscarte puedes si quieres,
de las monedas monas en manadas.

Álame álamo al tálamo
siéntelo enraizado al viento
como como desayunando noches
que destilan tildando al tilo
de atormentado noble roble
cuando el pino empina sin tino
al destino liberando libre…

Si yaciese como enlunado sol
asolando con erosión y aridez.

Aquel que yergue al viento luces
con lecho ondeando por la colina
del cedro al ébano malévolo albo
solo porque hubo erguido vinos
vistosos bienes miles mal habidos
entre pulsos acelerados y vaivenes
sin sentir remordimientos clementes.

Aún no morirán, al morir, todos
todo lo que deberían y debieran.

Álamo álame si puedes alar
ahí donde yazgo, ahí donde yaceríais
si humanos fueran los humos y cenizas
si irguiéremos hábiles al bosque núbil
del fuego atroz y tala infame evitando
y deslumbrando flamas infecundas
latitudes endulzando humedecidas.

Sí, sí… Vivirían, al vivir, muchos
conviviendo amos de la vida
para morir bien digna muerte.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.

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Embrujo Omnímodo

EMBRUJO OMNÍMODO

Bramaba la obscura cintura ágil
con el triángulo ardiente ligero.
¡Cuánta geometría es ahora poesía!.
Como caricia daga cualquier palabra.

¡Que pene!
y pene por la culpa
por la espada
por el baile.
En toda cama.
¡Que cuello
ni que rodillas
el pie planta
en las manos
bellos dátiles!.

El rincón suspira la vestidura amable.
en un alto salto del pavimento herido.
¡Que no se cansa nunca!. Sólo sueña.
Tan bermejas como viejos son perlas.
Entre la honradez pobreza es rubí,
y el tenue cobalto plata y titanio.
Nevada y sin querella solo combustión.
De alguna noche helada hace incendio.

Ya verás
¡Cuándo ares será más fácil!.
Por eso
¡Asir risa es más saludable!.
Porque
Entre las ácidas sádica es la dulzura.
Y dicen:
Oremos somero al santo
que más convenga
y de más lana.

¡Bébanselo averíguaselo y dí!.
Ya no comas arroz zorra felina.
¡Demuéstralo con la dignidad del membrillo!.

Lo que en el albor temprano emprendiste.
El siervo y el tirano a los versos murmura.
El amor no tiene encono ni sabroso abandono.
La vibración profunda sólo muestra vida.
Solo admite con embeleso el camino cierto.
¡El suelo sin tacha no existe!. Ni hay.
Verdes y azules los caballos son el viento.
Por eso. ¡Voy a comer agujas despuntadas!.
Y con las tijeras castañas y nueces.
El nogal abandona el nido salado,
y el roble con idealismo perece.
Volar y dejar morir ave y vuelo,
es de la gloriosa pluma el consuelo.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

Del texto y de la imagen.

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Navidad Es…

Navidad es…

Cada mañana al despertar,

sentir los latidos de tu corazón.

Luego estirarte para el cielo alcanzar

y con muchas, muchas,

muchísimas ganas bostezar, ¡oooaaauuu…!

 

Navidad es…

Encender la chispa que hay en ti,

reconociendo a tu Divinidad

cualquiera que ésta sea,

para hallarte acompañada

en la más desolada soledad.

 

Navidad es…

Sentir compasión por ti

cuando sientas que las cosas,

van de mal en peor.

Y pronto bendecirte, bendecirte

y bendecirte por el simple hecho de existir.

 

Navidad es…

Regalarte abrazos, besos

y piropos sustanciosos,

ante tus logros y fracasos

por más insignificantes que parezcan.

 

Navidad es…

Todo al contado comprar.

Y de deudas de nunca acabar

de una vez por todas descansar.

 

Navidad es…

Perder la noción del tiempo,

decir lo que te desagrada.

Y reconocer los demonios que hay en ti.

Eso y mucho más es navidad…

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Lector Libre

Era un libro que miraba
por sus letras y sus hojas
las retinas inocentes al cerrar
las puertas al buscar la ventana
la belleza sin entenderla ni extenderla
ni del texto con la fatiga inmóvil
en taciturna confrontación abierta
entre la cadena lectora esclava
y la libertad creadora de la oruga
y la extravagancia indefinible
de los cuadros cazadores de unicornios
unimembres uniformes usufructos…


Lee
Libre
Lector
Libros
Lento
Lienzo
Letrero
Ligero
Levantando
Límites
Legendarios
Litorales

Era la lectura encadenada
por los últimos escalofríos y sonrojos
del verano parroquiano veterano
del mensaje refrenado meridiano
de caprichos adheridos al renglón
al muro al candado al grillete
del prejuicio de la métrica melosa
de la rima voluptuosa y los espacios
pegajosos del amor y la desdicha
de confesiones gratuitas y secretas
¡ pasiones del fósforo mojado !
en la estabilidad de la imaginación encarcelada…

¡ Lector libre, lector libre… Lee y escribe cuando puedas !

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez

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Taciturna Catarsis… (Neosurrealista)

TACITURNA CATARSIS
(Experimental Neosurrealista)

Por atrapar los mañanas
en un recuerdo
de párpados nocturnos
en los dulces
labios del silencio
en las manos
cálidas del sueño
donde
el eco ansioso
merienda un plácido silencio
como hirviente
cascada que desgarra…

Entre las noches un fuerte huracán que asoló islas,
como la negación, la culpa, y todas las etapas del
duelo, alimentado por cálidas aguas, junto a una
zona arrasada por el fuego de la muerte, la ignorancia,
y la indiferencia de las rocas impacientes, por los
riesgos de la autopista, mientras caminaba sonriendo,
trabajosamente hasta el buzón sepultado por la nieve.
Encontrando una razón más para disfrutar del fracaso,
que enriquece, la insensibilidad, del despojar al semejante
de sus bienes, con todas las comodidades modernas, y el
perdón a la vuelta de la esquina, decorado con monedas,
como un terópodo depredador, pequeño y ágil, y el hábito
de incubar polémicas suculentas, y controversias apetitosas…

En la virtud
encendida y derramada
la carne del fuego
forja vientos
en el íntimo fulgor
del momento
prematuro
por el roce inadvertido
que rosa y goza
el clavel
por las orquídeas…

Cavando en el pasado, con las pestañas que resuelven
las incógnitas, hasta las mismas raíces de lo increíble,
como animales mesozoicos jamás descubiertos, por un
dátil codificado como tomate, ni por las siluetas de las
nuevas nubes, con techo de paja y pequeños pastizales,
preocupados por el propio cabello, que flota cuando las
campanas dejan de sonar bajo el acantilado de acacias.
Expulsar de raíz a las corbatas y camisas infames, es el
canto, es la clave, es el tesoro ataviado con saco negro,
como el cinodonte del Pérmico tardío, con patas torpes
y sangre fría, por las cordilleras montañosas y los riscos
agrupados… Sigilosa la noche serpentea bajo una almohada…

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

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