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Cuentos y Poemas

Alguien escribió lo que querés leer y está acá. Animate a escribir vos también.

Ella Y Él: Iii (A La Memoria De Francisco)

Por Gustavo Merino el 5 octubre 2010
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III

 

Ella no cesaba de llorar.

Él no podía contener su alegría.

Ella extrañaba demasiado su cálido nido.

Él ya lo había abandonado hacía mucho tiempo.

Ella observaba el exterior con extrañeza.

Él miraba asombrado el interior.

Ella yacía desnuda boca abajo.

Él todavía estaba de pie y muy arropado.

Ella estaba recién bañada.

Él llevaba dos días sin ducharse.

Ella tenía la piel suave y tersa.

Él estaba calvo y poblado de arrugas. Continuar leyendo…

Ella Y Él: Ii (Para Una Niña Anónima)

Por Gustavo Merino el 5 octubre 2010
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II

Para una niña anónima

 

Ella se despertó muerta de frío, cuando el día estaba despuntando, en el horizonte de chapas y fibrocemento.

Él amaneció sofocado por la estufa poco antes de que den las diez.            

Ella desayunó un mate cocido con facturas del día anterior.

Él ingirió un café con leche, mientras su cónyuge le preparaba dos tostadas con queso y mermelada diet.

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Un Nuevo Amor

Por Felipe el 4 octubre 2010
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¡Ahí!. Si… ¡Ahí!.  ¡Estás ahí!. ¡Qué suerte encontrarte!.  ¡Qué suerte volver a verte!.  Eres parte de mi. Estás en mi, bien dentro de mi, como tantas cosas. Bueno, no como tantas cosas porque eres especial. Formas parte de las células de mi vida, pero de las células vivas e importantes de mi ser. Cada uno va creciendo, desarrollando su ser  con esos pedacitos que pertenecen a otros. Tú eres uno de esos pedacitos…

Te miré y creo que te sonreí pero no obtuve respuesta inmediata. ¡Claro!. ¡Tantos años sin vernos!. ¡ Yo tan sin pelo…! . Y mucho más delgado dijiste. Claro. El tiempo pasa y no pasa en vano. Después…  nuestros ojos se encontraron. Nuestras almas se encontraron y palpitaron de alguna manera, muy juntas. Muy juntas. Te brillan los ojos. Tus ojos. Y tienes la misma sonrisa que tenías cuando casi niña. Algunas canas se escaparon y delatan como en mi el paso del tiempo.

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Ella Y Él: I (Por La Lucha De Jorge)

Por Gustavo Merino el 26 septiembre 2010
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Por la lucha de Jorge

 

Ella había pasado casi todo el domingo en la cama, agobiada por sus problemas.

Él había sido dado de alta el día anterior.

Ella se despertó una hora antes  del mediodía.

Él ya llevaba más de cuatro horas en pie.

Ella no tenía ningún interés en levantarse.

Él estaba agradecido de poder volver al ruedo otra vez.

Ella debía esperar dos primaveras para cumplir los cincuenta.

Él ya portaba dos otoños por encima de los sesenta. 

Ella aún tenía tres hijos que criar.

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Un Italiano Del Sur

Por Gustavo Merino el 25 septiembre 2010
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“En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse. Imborrables momentos que siempre guarda el corazón” Armando Manzanero – Inolvidable

 

UN ITALIANO DEL SUR

Para Angel

         No sé muy bien porque quiero contarles esta historia. No soy hijo ni nieto de inmigrantes, sin embargo me crié en un barrio del Gran Buenos Aires donde pululaban españoles, italianos, polacos y hasta un ucraniano. No tengo una historia cercana con esos anónimos seres que bajaron de los barcos, pero hay algo de esos hombres y mujeres que aún hoy me conmueve. Será su afán de lucha, su espíritu aventurero o su desarraigo que lejos de convertirse en una desventaja les posibilitó vencer las adversidades de su propia existencia.

         Quizás por eso voy a quitarles un poco de vuestro tiempo y develarles algunos pormenores de la vida de Don Pasquale Lopardo:

          “El tano”, como lo llamaban mis vecinos, llegó al país a fines del año treinta y nueve. Había venido de polizonte en la bodega de un barco cajetilla, huyendo de la inminente guerra y de la pobreza que sumían a su pequeña aldea de Potenza.

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