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Por El Fuego Del Cristal… (Neosurrealista)

POR EL FUEGO DEL CRISTAL
(Texto Experimental Neosurrealista)

Dónde el núbil fuego adorna
su deseo que tiembla
ciego el viento de opaco
nublado borrascoso en el
espejo de los secretos…

Con todos sus inconvenientes, el amor fortalece el latir
de los corazones débiles, que dan cuenta de sus labios
enrojecidamente peligrosos, con toda su habilidad y sus
jugos explosivos, que cultivan con los años, las defensas
que terminan en un callejón sin salida, como prueba el
mar al peinar la jungla, fabricante de ilusiones entre noches
de pomadas sobrevivientes, que abren horizontes alegres
armados del crecimiento, que ofrece ventanas de peltre.

Por la música de nácar
el instante ha cesado
en la infancia del otoño
escribiendo al viejo
invierno de núbil nieve…

Porqué el sucio camino serpentea hasta la cumbre rosa,
que se asoma entre la inusitada pastura, con las astas
que apuntan al cielo altamente desarrollado, en la roca
en su esfuerzo por ser esponja, con el impulso de una
cuadra, patrullando la playa de un kilómetro, que a nivel
de la calle no se siente, ni más abajo de él, para mostrar
el respeto debido, que derrama su verdad cruenta, dentro
de una canasta de seis milímetros de diámetro…

En la memoria
de la mirada silencia
una libélula canta
al último trineo
¡Qué trina qué truena!…

En cada detalle del nuevo colchón, que reconoce la tarde,
por la exquisita extensión del cilindro, en perfecto trance
de equilibrio, y sorprendente actuación, al trepar los árboles,
y fotografiar los orangutanes cara a cara, muy baratos, y
entre un montón de pelambre enmarañado… ¡Por el fuego
del cristal!… Dada la baja densidad del incremento de los
quesos, en la incesante cornucopia de los suculentos osos,
por estar ahí la bonanza del cristal tropical fuego…

En el alma que suspira
por los bienes fugaces
campanas arcanas
de fúlgido atavío
¡Por el ardor vidrioso!

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y de la imagen.

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Avidriado El Resquemor… (Neosurrealista)

AVIDRIADO EL RESQUEMOR
(Texto Experimental Neosurrealista)


Con las patas en las ventanas
están ahogando a los desiertos
con los patos y las sequías
sobrepoblando los panteones…

Bien abrigados para realizar sus compras de huesos,
urnas y ataúdes, frente al peligro como una típica
estrategia defensiva del tamaño normal de un reflejo
que puede engullir diez espejos dispuestos a reconocer
la inseguridad de la vida, refugiados en su viejo cadáver
casi de manera rutinaria atando su canoa al semáforo más
cercano, dada la multiplicación de las divisiones.

Con la ira del gusano y la ceniza
en camisa desvistiendo las respuestas
en las palmas y manos de un dátil
desayunando falsas mentiras engañado…

Por el bienestar de las intensas nevadas, casi sepultadas en
el hogar victimado, por las ausencias que caminan lento, y
trabajosamente hasta el buzón, que no imagina lo que siente
el hielo, al permanecer tanto tiempo habitando la consciencia
fósil, con las innovaciones más recientes, en la protección del
polvo de seis metros, y tres gotas de kilómetros buscando al
diminuto momento, del vidrio herido.

Dónde el silencio camina
dando al recuerdo su música
escondiendo todo lo ignorado
volando del nunca al jamás…

Por dar la felicidad segura, que de tantos elementos es el gusto
responsable, de las funestas consecuencias, que transforman las
ausencias en presencias sostenidas, por lo lejano del triunfo que
lucha desesperado del rumor enamorado al ser miserable sólo
aborrecido por la flora en bicicleta, y la fauna de los trenes rosas,
añadidos al tornado, que rugía como un mosquito en cuarentena
bajo el umbral del baño vulnerable.

Anhelando salir del precipicio
con la leña sin envidia verde
brujuleado y sin el mapa
¡ Porqué nada es como dicen… !.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
Tanto del texto como de la imagen.<
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Resbaladizo Espejismo… (Neosurrealista)

RESBALADIZO ESPEJISMO
((( Texto Neosurrealista )))


El vidrio ha roto su rostro
en la neblina que ha vivido
áspera indiferente
que grita por un segundo…

¡ Qué parece el primero !
¡ Qué sólo es el último minuto !…

Este importante descubrimiento necesita,
uno o dos años de análisis por el aumento
de los latidos del baño, que usa la voluntad
para someter los llamados deseos bajos, que
no se evaden, y juegan a las escondidas.
Al hacer esto, la historia se pierde y se acorta,
en el futuro más alejado del mañana, en la curva
de la frente, dónde los palos y piedras son las
armas nucleares, con puntiagudas estacas de
bambú, encargadas de extender las líneas del
tren, reuniendo las ropas, y las pertenencias,
de los que fueron tiernamente asesinados, con
la mirada de los labios difuntos, entre los muslos.

¡ Oh, resbaladizo espejismo !… Allá dónde naufraga
la exótica candela del sol en camiseta, y la luna no
permanece insepulta, como la blanca vela triangular
de un bote que dice adiós, con la mirada en las olas.
Parece ser, que la omnipotencia de los zapatos, sigue
siendo la lealtad de los caminos empedrados, dónde
las pinturas de cocodrilos y avestruces decoran los
cuadernos, que fueron multados con unos cuantos
renglones, y los lápices trazan su descendencia.
Con este anhelo, del qué felíz es quién, junto a tí
suspira por tí, tosco, punzante y sin razón, es la voz
de la miel arrepentida de las avispas.

Con ello, empero, no se logran éxitos duraderos.
Y la piedra angular resulta ser una esfera de humo.
De hecho, el que ambos impulsos sólo por excepción
se presenten separados, simultáneamente testifica
que la ballena desciende de un antepasado de cuatro
patas, aunque alguno que otro pato no lo sepa, al igual
que la mano humana tiene adicción por la pelvis, los
billetes y las monedas, al verse sorprendida con el
mismo diseño corporal de los sueños, como la rima
frágil de una carabela.

Dos grandes ideas, no sólo diez, están meditando en
las esquinas de rodillas, durante la cual sólo una especie
se transforma conforme al clima, que describen las aves
cuando nadan, alumbrando los misterios de los peces.
De tal manera que, respirar adecuadamente evita los
indecibles actos de violencia bajo las cobijas, tanto como
practicar ejercicio con los dedos en agua tibia, permitiendo
tener a un tiburón del otro lado de la piscina, por las pésimas
condiciones de las carreteras que las mariposas destruyen,
y confirman la transición entre las alturas nevadas del ojo
del altiplano, y los cubos de hielo en jugo de limón.

Todos estos elementos, contribuyen a decir mucho, con las
noticias más absurdas, que divierten a los vegetales sin
oficio ni beneficio… ¡ Con los espejismos más reales resbalando !

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
Tanto del texto como de la imagen.

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Descuento Solamente… (Experimental Neosurrealista)

DESCUENTO SOLAMENTE
(Experimental Neosurrealista)

Ese día… ¡Oh, sí!. Era más día que otro,
en la cabeza de una araña, con corbata,
aplaudiéndole a la estatua en la esquina.
Mientras tanto, el aire con temor comía
un cuchillo confundido con cucharas.
Sin gente, solo, un tablero gris había,
en el bar, donde una orca ahorca sogas
desenredando al morirse, mercurio, lejos
del aluminio en la pared, y ahí los sapos
nada saben del camello en las cocinas.
Menos las bocinas, más, plastilina caduca,
por el ultraje del trilobito y monolito,
con la fiebre del pastel, pasto pobre…

¿Será el fin?. Algunos piensan callados
los bordones en fuga, al fuego fingidos.
¡Qué la Historia será olvidada!
¡Qué el tiempo pasa muriendo!
¿Quién lo sabe?. Y…Quién ya murió.
Por el mar tragado en cuchara.
Y el tenedor, perdió lo que tenía un vaso.

Dejó de soñar un jabalí con su gorra.
La jirafa con sus manchas y diamantes
escudando lanzas sin hambre de tigres.
¡Ya los cocodrilos se sientan al fuego!
¡Ya los crean con pastillas y telarañas!
¡Ya los canguros nada roban por nada!
¡Ya los hacen virtualmente culpables!

Sin embargo, hay tantos, tantos no obstante,
predicando a la mísera miseria de perlas
y de alfombras en las jorobas hundidas
con millones con mentiras iluminando
al candil con soles nuevo. Vaya, vaya,
usted a saber del bramido del conejo.
Pues, creó, al palomar una colmena.

De melena cada madriguera es luto,
estoy seguro, las tijeras son halagos
al obsequioso abismo entre la yerba.
Al aire un zapato le aprieta
y le duele en la mejilla al automóvil
en calzones de estrellitas y panteones.
¡Sí lo sabrá la Historia!.

Bien leída, dice poco, de lo mucho
ignorado, mil millones de veces torcido
en los rincones que desayunan y saltan.
Con el sobresalto en la bujía.
¡Como crujía y soñaba su almohada!
¡Como alumbra una vela al sol!.

¡Pronto, pronto!. La cola ya no pega
y los helados son de piña escarlata.
Tan equiláteros, como sus cabellos,
como cuadrangulares, los topos besan.
Al abrir las piernas las terrazas lucen
más lentejuelas de cornetas amigas
con sus manualidades de cáscara
y durazno en guantes solitario.

Por las venas graves con lava.
¡Cada volcán tiene su fuego!
Escondido al desatarse los nudos.
¡Cada estación tiene su salida!
Tan evidente secreto como glándula.

Y el cepillo se traga letras en su tinta,
despulpando delfines comerciantes,
por las esquinas, y las pantallas apagando
al erecto saxofón, en el jardín desierto.

Míralo, siéntelo, en la cocina se baña
un alquitrán molido en salsa.
Verde verde, con el esqueleto del niño
ignorado por los colmillos azules,
y el rubí, oye música sórdido como siempre.

Al ver llorar los huecos que llegan,
al pasar los barrotes arcillosos podridos.
Más que nunca, más que como siempre,
orgullosos de su pesadumbre fermentada
en plácidas monedas… Billetes, simple polvo.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

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Quiméricos Ademanes… (Experimental Neosurrealista)

QUIMÉRICOS ADEMANES
(Experimental Neosurrealista)

Muchos charcos humean, liras de dulzura, con vapores de sangre
que cubren de negro y rojo al bañar flores, en el acompañamiento lejano,
pues no estoy capacitado para toda la partitura.
Sólo golpearé
con un puño piadoso a la ventana dura, donde un cuervo se pierde
en las rígidas puertas, y en el pardo campo sin batalla.

Y se hincha, blanquecino y ni hace falta rezar
y bajar la cabeza al desamor, herido, y rápido,
pues la pereza ya no daña… Ni siquiera el vientre de caballos
muertos, sus patas extendidas, en el último amanecer de los labios de la suerte.

Lejos la arrastra el río, con desesperación, mientras se hunde
en luctuosos puertos invernales, la campana cubierta de tristeza.
Tiempo abajo, de la bala líquida que veo bajo el pantalón
y la camisa de una culebrilla.
Su pecho es inocente , sin pagar ninguna sonrisa, como un niño,
y su cadena sin cadera,
es el tibio camino,
eclipsado que conduce
al jardín de todos los prismas de placeres.

Me tiñe con el arte, crucificado en vano
por la flor que se extiende,
por mi árbol de otoño sin ojal.
Por entre eternidades, con laurel en mano,
cuyo horizonte es voz doliente, que humea como fuego.

Arrastrándose por el terciopelo, rumoroso, membrudo, coposo de la noche…
Olvida que hubo la vida, en la sed del caminante,
en la nada incomprensible, donde llega a sufrir calor,
de olvidos de tinieblas, de sudar, en una ingenua contracción,
sentir la piel quemada,
desperezarse lentamente,
pese a que yo tenía unos cien años más,
de jardín sin armonía que otros pasajeros,
del puente y las gargantas secas
pese a que eran obvios la plata grata, y al rato en una catarata dar la vuelta,
con la indolencia de la satisfacción.

Que la vida habrá, de terso pasto, olvida…
Se arrastran en sus inflexibles momentos,
angélicos desde los campos melancólicos de las cavernas,
sin las tinieblas nocturnas…

Cuando se emborrachan con aire y se juran amistad,
conversan con la brisa mezquina y cínica,
y despiadadamente un león se siente ya conejo en su congoja.

Y aunque la vida siga
de un cuerpo desterrada,
en la calma insomne de tarde blanda,
y aunque de esmeralda la espalda,
extraviada en mitad de la feria,
me mira sin piedad de cielo salvaje,
y te marchas,
cargada de maletas, sin pañales, sin tu mar más querido,
ni señas ni remite de ambición ni maldad.

El instante quedó,
en su puro albor pálido,
en la vigilia del espejo
como sombra del tiempo,
hasta el amanecer. Luego, entregados a la pasión,
tornillos, sauces, de ilusión y a escala,
trabajan cual necios sin remedio.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.

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