Minientradas

Borrador

Fumo un cigarrillo en el jardín, el curso de la tarde circula de manera tranquila, las aves lo saben, se escuchan más relajadas que ayer. El humo desaparece mientras  lanzo trozos de tortilla.

Los pinos se mueven con el viento, les brinda un aspecto acuático. Recuerdo cuando Danielita me dijo que no le gustaban los días sin nubes porque le parecía que estaba en una pecera, tiene razón, las nubes son fantásticas, tienen todas esas formas y sin embargo no poseen una sola forma, además siempre van, ni siquiera les importa a dónde.

Pareciera que cuando hago más lenta mi respiración también lo hace todo lo de allá.

 

 

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Nocturnos

Esa tímida dulzura en sus pasos, el viento sonríe cuando la ve caminar, el Sol está en sus ojos y las nubes dejan de pasar.

Y yo allá, porque parece que estoy aquí, en la escena, con ella, con los árboles y las nubes y el pasto que nos sostiene, pero el tiempo se ha convertido en otra cosa, me ha llevado a otro lugar, quizá el lugar desde donde observo tu forma de ser, la naturaleza del presente reflejado en tus gestos y en todo lo que aparece.

Memorias que olvido… ¿En dónde las olvido?

¿Van al espacio para jamás regresar?

Y, si eso también soy yo… O bueno, de otra manera:

¿Van hacia dentro para volver eternamente?

El inevitable: Dos pasos atrás, luego dos adelante, hay que mantener todo en su lugar.

Las mascaras se vuelven una patada y mil groserías.

¿Qué acto tiene más amor, uno en donde se comete el bien, a pesar de saber que afectará su polo, el mal, en terceras personas, o, en cambio, hacer el mal porque se sabe que el polo afectado será benévolo en los demás?

Las travesuras en tu mirada, la canción de tu sonrisa, los misterios de tus palabras y el significado de tus silencios, escucho tu voz en mis sueños más profundos. Al despertar estoy sudando, mi corazón late rápido, mis pupilas están dilatadas y percibo esa sensación de haber visto esto antes. En mi mente no hay nada, no busco, pero en los símbolos, las formas, colores y sonidos, en la naturaleza viva y las energías que viven en el espacio y la materia, en cada forma del tiempo estabas tú, y al final del viaje abrazaste la desnudes en mi alma, no te podía ver, te sentí, dejaste un mapa invisible en la vida y cuando lo seguí llegué a mí mismo, al llegar te encontré y entendí que nunca te habías ido.

Puedes ver con tu ojo derecho o con tu ojo izquierdo, reír de un chiste para continuar en el viaje o diseccionar el chiste y convertirlo en un amargo trago por pasar.                                                                            Puedes ver con tus dos ojos o con tu tercer ojo, penetrar en el equilibrio de la existencia y ser, vivir en el aquí, entrar en la luz. O, dejar abiertas las puertas, permitir que todo pase y pasar por todo eso, ir en la obscuridad y sus raros misterios.

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cigarrillo a las 2:49 am

El Sol en la Luna,

Las estrellas del cielo,

todo parece un sueño

pero de verdad sucedió,

es real,

estuvimos ahí,

vimos al tiempo detenerse

y caminamos sin rumbo,

llegamos al final

y le dijimos comienzo,

porque las pequeñas cosas

siempre ocultan su grandeza.

Yo era el ocaso, tú el color rosa.

Una coincidencia que

bien podría pasar

como destino.

Mi amor, contigo.

Mi vida en el camino.

Los pasados olvidados

y los futuros escondidos.

3 noches para recordar,

3000 para olvidar.

Hay que sentir,

verdaderamente sentir,

de verdad ir a todo

eso que nos espera:

Nosotros, lo que

realmente somos.

 

 

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003

¿En qué rincón de la eterna obscuridad, te revelarás ante la luz infinita?
Qué le sucedió al tiempo...
Acaso podrá ser que te ocultes entre los minutos
que se borran cuando voy a través de ellos.
¿Eres luz? ¿Eres un recuerdo?
Aunque no estés aquí; apareces, en tantísimas
formas apareces. Y yo, yo... ¿Yo?
¿Habrá más por decir?
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002

Recuerdo esa última vez que nos vimos.
Fui a tu casa con algún pretexto bobo que cubrió la intención primordial, verte una vez más.
Al llegar noté que tu mamá no estaba en casa, mi cuerpo también lo supo y rápidamente corrió hasta la puerta de tu casa. 
Estando en ese lugar tan próximo a ti, fue inevitable deslizarme hacia días más alegres, más brillantes, más llenos de nosotros.
Al cabo de unos minutos regresé al presente, ahí estaba mí mano, haciendo ruido con la puerta de tu casa para que tus oídos pudieran escuchar y decirle a tus dos píes que acudieran hasta donde mi corazón esperaba por encontrar tus ojos. 
Y así fue. 
Y en tu mirada logré ver la misma gentileza y cariño que yo sentía por ti. También, algunas veces, una mirada distante salía desde tus pupilas y por
unos minutos llenó al aíre de fría distancia, y pude sentir lo lejos que ahora estabas de mi, aun tan cerca de los píes.
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