2. El Café. (Poesía Urbana)

 

Ella nunca regreso a nuestra

plaza, me preocupa mucho

el rumbo que pudo haber

tomado el ánimo de sus pies.

 

En este café la hice sonreír

la primera vez y, en aquel

instante, me quebré

hasta lo más profundo.

 

Este nunca fue su lugar

preferido, nunca le gusto

el café, solo me miraba

en silencio.

 

Me dejaba hablar como

un loco, de cualquier cosa

que no tuviera sentido. Ella

podía ver lo secreto y lo profundo

[de mi alma].

 

¿Dónde estás Marianna?

No me condenes a este

afán insano de buscarte

en cada sombra.

 

Soñar despierto contigo

todo el tiempo, empieza

a dolerme más de lo

saludable.

 

Te espero en el lugar de siempre…

 

MARIN.

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