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Andrómina

ANDRÓMINA

Encadenado por el viejo eco,
entre aquellas agujas que se ocultan,
y desayunan en el bosque cada nube,
dormiré sin calcetines un sombrero.

Donde caminan los cuadros ebrios,
con los últimos otoños tristes.

Donde los libros leen sin lentes,
con las sillas sembrando pantanos.

Donde ninguna alegría teje hielo,
con el agua tímida del vidrio.

Lo sabía, lo sabía.
El carbón de la escalera.
¡Y no dijo nada!. Tampoco la escarcha,
ni el corcho de la lluvia de viento,
con la mejilla en un simple grito.

Y eso fue todo… Camina y escribe,
con la sangre del tiempo. ¡Luz!.
Los hilos de la noche nada saben.
Por eso el techo tiene pena,
y la pana pierde al pan del circo.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

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Desencuadernado Y Desencajado… (Experimental)

Desencuadernado y desencajado…
(Experimental)

Enfermó de olvido la herida escondida
luego de caer por su afición
al reparto de cisternas prometidas
por el rojo vestido verde en la nieve
vieja gris con el otoño
de las jaulas escapando en la lluvia.

Me preguntan las ventanas
deshilando anocheceres
en la espesa espera pasmadas
por la calle presa en una esquina
sin saber ignorar al pasado
pesado en ladridos tullidos.

Nada se del cielo que sueñan
las tumbas puras con retinas
en la espalda de la noche
huésped del último bosque
que sabe de la ausencia
que asciende sinuosa.

Por el diálogo desecando la viveza
del manso aguijonear la consciencia
al descaminar ofuscado el resquicio
corrosivo incisivo censurado grácil
cada silencio arruinado
destejiendo al tiempo en la frente.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

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Conmovedor…(Experimental Filosófico)

CONMOVEDOR
(Experimental filosófico)

Hay un sendero de espinas y piedras donde
se respira acidez y amargura.
Hay un lago negro que solo espera.
Hay un suelo sangrante en cada puerta.
¡ Qué angelicales verdugos !.

En la esquina de la memoria
mil huérfanos escriben al otoño secos.
Sus escalofriantes historias recorren el abismo
y su vida deforme y grotesca no espera justicia.

En su retorno al infinito
unos ángeles encontraron los despojos
y el horrendo suelo que pisan.

Ni sombra somos del olvido perdido.
La complicidad de alguna divinidad
anima y alimenta el agua que se bebe.

En sus almas el pasado asesinó el presente.
La ira y la impotencia visten el futuro.
Existe una obscuridad que anidó el espíritu.

En el crepúsculo encontré ortigas,
recubriendo lechos y ropas y hogares
y polvo arrogante y casas desnudas.
En las nubes
alfileres y cuchillos de dioses muertos.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.

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