Archivo de la categoría: Adultos

AMOR MORTAL, HECHIZOS DE AMOR

? AMOR MORTAL

Caminaba distraída, al levantar mi mirada, te vi, al verme me hablaste, no podía creer lo que te escuche decir, quiero curar tu corazón.

Me alegre mucho y pensé por fin seré curada. Sorprendida y entusiasmada pregunte ¿de verdad?, me respondiste que sí.

Que entrará a tu castillo y no temiera, porque tú jamas me harías daño, aunque temblorosa y llena de dudas decidí confiar en ti,

me diste la bienvenida, mi corazón palpitaba fuerte y agitadamente, se volvió un camino de contraste, por un lado angustia,

zozobra e incertidumbre, por otro lado expectativa y emoción, pensé dentro de mí, por fin sanaré de este hechizo, seré libre.

Escuche unas suaves y dulces palabras, que me enternecieron, siéntate mientras preparo tu antídoto, al sentarme, ansiosa

esperaba diciendo: hoy por fin, podré surcar el cielo, el sol, la luna y las estrellas. Volaré alto como las aves, y me moveré libre como el viento.

Mis pensamientos, mis sueños y mi vida quedarán a salvo de tu presencia, ya no te llamaré más dormida, ni le hablaré a todos de ti.

Sentí un fuerte frío que recorría todo mi cuerpo, que comenzaba desde la planta de mis pies hasta llegar a la punta de mis cabellos.

Casi que de mi boca salían gritos de ¡hurra, hurra, hurra!. Al cabo de unos minutos, me agarraste fuertemente del brazo izquierdo, sentí

en el un fuerte calambre, como si lo arrancaras de mí, luego vi el brillo y el filo de un cuchillo, sentí una punzada dolorosa, la sangre

salía a chorros de mi pecho, caí al suelo y mientras agonizaba, pude ver mi corazón en tus manos, lo apretaste tan fuerte que voló en pedazos.

Toda la habitación se tiñó con el rojo de mi sangre y se salpicó con los trozos de mi corazón. Las lágrimas corrían por mis mejillas, creí en ti.

Habías dicho que nunca me harías daño; cada gota de mi sangre y cada pedazo de mi corazón, te amó grandemente y ese amor me mató.

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El Chico Que Miraba El Reloj

Era de tarde, el sol estaba lo suficientemente caliente para deslumbrar la mirada de Gabriel  y molestarle la vista pero no como para considerarse veraniego, aun no sé escondía, dormitaba en la mesa de su comedor tan solo observando y el pobre muchacho veía el réloj prácticamente por gusto porque el tiempo no parecía avanzar o los rayos ultravioleta aplacarse.

Luego de unos minutos que para Gabriel fueron horas el reloj seguía haciendo palpitar sus sienes como quien busca que le den un golpe en la cara, el muchacho sentía cada segundo como una tortura que iba sin mediar socavando su cordura.

Gabriel terminó por perder los estribos aunque solo habían pasado cinco minutos desde que su espera comenzó. Tomó el reloj de la pared, un viejo reloj de péndulo cuyo clásico tic tac era un cliché que ya no pudo soportar, así que una vez lo bajó de la pared lanzó el objeto que no medía más de treinta por treinta centímetros y lo lanzó con todas sus fuerzas contra el piso.

Los vidrios saltaron por todas partes y el reflejo inmediato del muchacho fue cubrirse la cara con las manos. Una esquirla de vidrio se ensartó en su muñeca cortando sus venas.

El chico de desplomó en el suelo, mientras la sangre fluía fuera de sus muñecas haciendo un charco que se expandía poco a poco, el tiempo que pudo ver su reflejo palideciendo en dicho charco le pareció fugaz y en efecto lo fue, solo le tomó cinco minutos a su alma en salir de su cuerpo, después de todo el tiempo es relativo y cuando eres joven esperar vivir toma más tiempo que esperar morir.

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Mi Corazón

En este oscuro lugar aguarda algo sombrío
Lamentos, llantos, sollozos y mediocridad
Esperando los recuerdos los cuales envidio
Sólo pienso buscando la triste realidad.

De repente empecé a perder el equilibrio
Era la muerte llamando para la verdad
Me dio la mano sin mostrar alguna piedad
Luego desperté me di cuenta que yo estaba ebrio.

Comencé a recuperar toda la razón
La cual el tremendo golpe a mi me despedazo
El lugar oscuro solo era mi corazón.

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El Sillón Naranja Y La Ventana – UnPoetaAlRevez

¿Cómo se comienza a contar una historia para justificar el porqué de una venganza?

-No lo sé…

-Bueno, empezare por el inicio, ¿no? creo que es lógico.

Me encuentro sentado en mi sillón naranja, resulta que todos los domingo tenía por costumbre quedarme tumbado todo el día en mi sofá; supongo que si me afectaba lo que sucedía en el mundo, pero al ver que no podía hacer nada solo me lanzaba a dejar pasar los minutos… en fin; sucede que los últimos domingos de cada mes escuchaba siempre a la misma hora, 2:00 pm, la misma pelea entre mi vecina y otro señor que nunca supe quién era, esta consistía en hablarse suave al principio, oír unas cuantas suplicas de mi vecina, luego escuchar como subía la intensidad de la conversación y terminar siempre con un aventón de la puerta de parte del amante de mi vecina, el cual vivía con ella, y el sonido de unas llantas marcharse de tal lugar…

-¿Quieres decir que escuchaste lo mismo durante meses y no hacías nada?

-¿Que iba a hacer yo? el caso es que estaba relacionado con algo de la renta o de los impuestos o con una de esas miserias que nos roban…

Bueno no me enrollo; resulta que un día en particular, el viernes precisamente, me encontraba yo realizando una de mis reseñas de un libro que leí; ya estaba en las últimas horas del atardecer y de repente oí algo incómodo… Debo señalarte que en el vecindario en el que vivía jamás había un sonido en toda la calle, realmente era muy raro, por eso cada vez que sonaba algo se me hacía muy extraño y peculiar…

¿En qué iba?

-Sonidos incomodos.

-Correcto, resulta que desde ese momento fue que me empezó a parecer que algo extraño iba a suceder, me asome por la ventana que daba a la calle y vi a mi vecina entrando a su casa con una especie de plástico negro, unas bolsas, grandes a mi parecer, pero no le di importancia y continúe en lo mío, como siempre lo hago.

Esto sucedió el día viernes, al día siguiente, en horas de la tarde, llego una camioneta con unos contenedores de platico, tres para ser exactos, uno azul, uno gris y uno verde; al principio no entendí la razón, luego al asomarme por la ventana por segunda vez en la semana, lo cual es muy raro, me percate que la vecina le entrego unas hojas al caballero que coloco estos contenderos en la calle, fue ahí donde recordé que esta empresa de canecas había pedido al vecindario una recolecta de firmas para colocar estos contenderos y hacer más fácil la recogida de la basura, supuse que fue mi vecina quien se encargó de recolectar dichas firmas.

-Ok, pero aun no entiendo porque estas acá, ve al grano.

-Vale, resulta que llego el día domingo con su monotonía, bueno eso creí yo, me encuentro sentado en mi sofá, y de repente llega el señor a debatir con mi vecina, como de costumbre, pero esta vez este caballero entro a la casa, esto lo supe porque oí como se disminuía el sonido de las voces y como se cerraba la puerta, en ese momento me pareció muy extraño pero no me levante solo seguí en mi sofá naranja.

Al cabo de unas horas escucho la puerta abrirse y veo por la ventana salir a este caballero, el sin mencionar una sola palabra, se sube al coche y se va. Se me hizo muy peculiar, pero bueno, solo me acosté ya que era tarde.

A primera hora de la mañana, la vecina de enfrente sacó una gran bolsa de basura de casa y la arrastró hasta el contenedor verde que había en la calle. Yo ya me había despertado y vi todo esto por la ventana, fue muy raro ver esta escena ya que mi vecina no actuaba como de costumbre, y yo era un hombre de vivir entre muchas costumbres…

-Pero bueno aun no entiendo como llegaste aquí…

-Lo que pasa a continuación es él porque… Mira, yo salí de mi casa y me acerque para ver que había en esta bolsa, ese día en especial se me hizo totalmente caótico y nada común, me acerque un poco dudoso y abrí la bolsa, lo que vi me lleno de espanto, resulta que encontré en aquella bolsa al caballero que ya te había mencionado antes, el que discutía con mi vecina, ahí entendí todo…

Creo que puedes unir tú mismo los cabos, ¿no? Pues todo cobro sentido en solo unos segundos, todo lo planeo mi vecina, las bolsas, el contendedor, el dejar entrar a casa al caballero, que el personaje que saliera fuera el amante de mi vecina disfrazado de la ropa del señor que ahora hallaba en la bolsa… Fue entender todo esto y agarrar inmediatamente el celular para llamar a la policía.

-¿Pero si fue así por qué llegaste acá?

-si… resulta que estoy con el celular en mi mano, estoy a punto de oprimir el botón verde para llamar, y siento un fuerte dolor en la parte de atrás de mi cabeza, ¡había recibido un fuerte golpe de mi vecina! Me gire y la mire, un poco desconcertado del porque hacia esto, pero sus ojos me dijeron todo aunque no lo creas, vi la preocupación de que mi vecina se iba a quedar sin casa, abrí la boca para decirle algo e inmediatamente sin titubear levanto sus brazos y agrestemente los bajo golpeando mi cabeza con un tubo… a partir de ahí solo veo negro, y acá estoy frente a ti con deseos de venganza.

-¿Y sabes quién soy yo?

Soy el diablo. Pero… con mucho gusto te daré venganza.

FIN

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