MI PAPÁ ES EL SOL

Mi papá es el sol
Y no me importa
que no haga ningún gol.

Antes de nacer
yo lo elegí y con gusto
él me aceptó.

Hermoso y fuerte,
necesitó con alguien
su luz compartir.

Por eso un día
a la tierra bajó.

Desde entonces,
mamá y él
se han aventurado
a modelarme
para la risa y el llanto,
para la dicha y el quebranto,
y para todo cuanto haya
para vivir viviendo.

Mi papá es el sol
Aunque mis llantos
alguna vez
lo hallan abrumado.

Él se envalentonaba
y en sus fuertes brazos
me mecía y cantaba
hasta calmarnos los dos.

Noble caballero
que ilumina mis mañanas,
y no descansa hasta
mis sueños velar,
así tenga que madrugar.

Mi papá es el sol
A veces me sofoca,
cuando las cosas no
le salen a pedir de boca.
Por eso, sin ningún discernimiento
me refresco en los brazos de mamá
quien gustosa sale a mi encuentro.

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DEJAME

Dejame mirarte y preguntarle a tus ojos

lo que tu corazon no puede decir

lo que tus palabras no alcanzan a explicar

ese silencio que me dice todo

esa mirada me sana el alma

esa ternura me devuelve la esperanza

cuando miro tus ojos

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Te Amo

estoy tan enamorada de ti

pero no se si tu de mi

Pero te miro y iluminas todo dentro de mi

Cuando te conoci y te mire

No se que paso pero me enloqueci

Cada noche me acuesto pensando en ti

Y sueño que estar contigo me haria feliz

Paso el tiempo y yo sabia que se iba a cumplir

Y ahora que estamos juntos

No puedo evitar dejar de sonreir

Por eso no dejo de apreciar el dia que te conoci

Te amo tanto que pasari un dia sin dejarte de abrazar

Por que el dia que yo deje de vivir

Ese sera el dia que yo te deje de amar

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¡Gracias Al Covid!

Cuento escrito en la pandemia

De un lugar muy lejano y acompañado del señor miedo, llegó un día al Perú. Los que lo han visto, dicen que a su cuerpo le rodean muchas puntas.  Solo se le puede ver con un microscopio. Se mete  a los pulmones y luego te da la gripe. Los doctores lo llaman “COVID-19”, y la gente “Corona, coronavirus, microbio, bicho o Covid”.

Los noticieros decían que cada día aumentaban los contagiados y otros morían.  El presidente ordenó que todos se queden en  sus casas. Los policías y los soldados del ejército se encargaron de ver que los hombres y mujeres  lleven mascarillas y guantes. Y  que  no se amontonen para ir al mercado, banco, farmacia o centro de salud. Los niños no podíamos salir para nada. Cerraron  los colegios y la mayoría de padres  dejaron de laborar.

¡Yupi, más vacaciones!, gritamos mi hermano y yo. Nos levantábamos tarde y veíamos muchas pelis. Pero, al pasar los días, la  cara de papá se puso más preocupada. A él le gustaba mucho escuchar y ver los noticieros. Hasta que un día empezó a toser, le dio fiebre y le dolía el cuerpo.

Mamá le preparó un jarabe con ajos, cebolla y kión. Cuando sanó jugaba más con nosotros. Nos divertíamos con la chapada, las escondidas, a hacer voces extrañas de viejitos, bebés y niños. Aprendimos  el juego de los incas llamado “El zorro y las ovejas”, damas, monopolio y cartas.  Sumábamos, restábamos más rápido, y yo aprendí a barajear. Otras veces, cantábamos  las canciones de la iglesia,  las que a mamá le gustaba y las de la escuela. Y solo algunas veces bailábamos los cuatro. Nuestro día terminaba con los cuentos que papá y mamá inventaban.

En el 2020 las  clases fueron  por la televisión y por el internet. A mi hermano no le gustaban sus clases de inicial. Mamá dejó de laborar y se puso a ayudarle. Papá lo hacía  desde casa, en la computadora y su celular.

Nosotros ayudábamos en la cocina, a limpiar la casa, lavar los trastos y nuestra ropa interior. Al vernos mamá sonreía y decía, ¡Gracias al Covid!

Papá salía a comprar y nos contaba lo que pasaba en las calles. Decía que en el carro todos viajaban sentados y se viajaba rápido.   Más gente utilizaba bicicleta, y más personas vendían en las calles y otro tanto pedía alimentos  dentro de los mercados y de casa en casa. Ese día, comí poco y me acosté pensando.

Aprendimos un montón de este virus. Inventamos poemas cuentos, juegos y hasta soñábamos con él. Comíamos más verduras y cereales de la sierra que tenían sabores extraños. Y nos hicimos muy, pero muy amigos del agua y jabón.

Ahora, que ya terminó el “quédate en casa”, extraño a mis amigos, profesores, al patio, el recreo y todo mi cole. Rezo  para que todo se arregle, aunque no sea lo mismo.. Algunas amigas  se han ido  a la sierra y a la selva. Además, los vecinos y amigos están raros, nos saludan de lejos y apenas nos miran. Mi hermano pequeño pregunta ¿Por qué ahora todos son Batman? Mamá dice, qué a los cinco y nueve años,  aun no podemos entender la realidad completamente.. Entonces, yo pienso para mi solita y pregunto ¿Alguien me puede hacer entender, por favor…?

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No tiene explicación alguna
Se siente en los momentos más inesperados.
Su magia es conexión astral y también espiritual, con otra persona al igual que co n un familiar, o que sea cercano!
solo le dieron ese nombre para identificarlo, pero efímero.
No se engañen al demostrarlo,
porque el nace solo sin esperarlo.
Se siente en el estomago,
como si existiera un zoológico.
Algunos, solo lo evaden,
otros, lo plasman en versos o quizás prosas.
Puede manifestarse, en forma de musa, como también se genera en poesía,
es canto,
es melodía.
Como puede ser la locura de dos almas en una noche tibia.
En general, para mí es arte,
que me hace sentir admirable ante su forma de llenarnos de vida,
eso es … ¡El Amor!

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