Archivos de la categoría Poemas de Perdón

El caballero de la armadura de madera.

Mi alma se fue hacia él abismo, por qué no soportaba tú ausencia.
Mi corazón se separó en pequeñas partes cuándo mi mente llegó a la conclusión de qué te extrañaba.
Anoche te vi en mis sueños, sentí la necesidad de correr hasta ti cuando desperté.
Mi alma no soporta qué no estés aquí, la distancia qué pareciera haberse hecho más grande a cada segundo me consume a mordidas los sentimientos.
Las lágrimas sólo fluyen, con la esperanza de qué vengas a secarlas.
Todo en mí te necesita para sobrevivir ya qué me siento atrapada, atada a mi tristeza.
Mis ojos lloran.
Mi corazón se quiebra.
Mi vida se desvanece.
Mi amor por ti te espera.
Intento buscarte, y soy una tonta al pensar qué te voy a encontrar en mis sueños. La realidad es horrible.
No tengo corazón.
Salió de mi pecho y corrió hasta tus manos.
Mi pobre corazón…qué te lástima tanto, ruega qué lo ames.
Aunque a veces quisiera sacarte de él por qué cada vez qué se parte en dos te hace daño. Por eso quiero sacarte de ahí para meterte dentro de mi alma.

Tú eres como la madera, eres fuerte, duro, tanto qué me asusta y a la vez quisiera aprender de ti.
Mientras, yo soy como él cristal, me rompo fácilmente, pero sé qué en las manos correctas (tan correctas como las tuyas) siempre brillaré para ti.
Hoy, está chica hecha de cristal es “nadie” y espera la perdones, regreses y de a poco la dejes entrar en tu ser de nuevo.
Esta mujer jamás debió jugar a ser fuerte, por qué muy en él fondo sabe qué no lo es. No debió jugar al orgullo por qué en su interior sabe qué siempre llevará las de perder.
No debió jugar así con tú corazón al anochecer, debió cuidarlo, tener paciencia, y a pesar de todas las discusiones…DEBIÓ NO PENSAR EN ELLA MISMA Y SÓLO PENSAR EN AMARTE A TI.
Debí amarte más de lo qué te amo ya, para qué así fuera suficiente para ti.
No debí cometer más errores, por qué cada uno de ellos se queda, grabado, agrietando el cristal de mi ser y el tuyo.
Me queda claro qué, tú siempre serás tan luchador y yo una cobarde qué se esconde detrás del monitor. Tú siempre serás valiente en la vida mientras yo moriré de miedo de sólo vivirla.
Hoy además de reconocer mi error y lo qué soy, reconozco la falta qué me haces en la vida, en todo.
La gran necesidad qué eres para mi existir.
Necesito de ti.
Necesito de tus besos.
Necesito de tus palabras.
Necesito de tú amor, aunque no merezca qué alguien tan sorprendente qué ha soportado todo de mí me ame.
Necesito de tú apoyo para salir del infierno en él qué entré él día qué herí tus preciados sentimientos.
Necesito todo de ti, por qué te pertenezco, defiendelo, defiende lo qué es tuyo mientras yo estaré enteramente feliz y completa de qué al menos aún me elijas a mí.
Así qué por favor regresa al qué será tú nuevo hogar, mi alma, corazón y espíritu.
Sí esta tonta se vuelve a equivocar, caerá en un abismo, grande y sin fondo del qué no podrá salir por qué tú presencia no estará para iluminarle la salida, tú sonrisa no estará para sanarla y tus palabras no estarán ahí para tranquilizarla…justo como ahora sucede. Sin embargo, quiero recuperar mi diamante, y voy a seguir buscándolo. Sanemos todas las heridas primero para después volver a comenzar, está vez sin tantos obstáculos, sin tantas dudas, sin tanto miedo.
Sólo así él caballero de la armadura de madera y la bruja de cristal podrán ser enteramente felices.

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Poema Pecado de W. Benjamin

 

Pecado poema de W. benjamín.

Tarda pero camina sin traba
Mira por encima, dentro de las mismas trinas
Absoluto e inmundo, se quedó
Dormido en desgracia
Sin la esperanza
Sin arrullo de tristeza
Ni sonatas, ni menos cantata
Consiente de su rota consciencia.

Hediondo de las plazas
Fugitivo de las castas
Arrepentido de cadenas
Arrastrado por bárbara sentencia.

Pertenece ahora a los sin nombre
De aquellos que firmaron su morgue
Vocero a si mismo de su desdén de hombre
Censurado permanente
De su cuerpo, alma y mente.

Su proverbio le convierte en lo indefinido
No está muerto, pero ya su vida acaba
De hombros afligidos
Vestigio de historia en dilema.

Quien vive en libertad
Quien duerme de sus plumas
Quien despierta por su piedad
Quien de su hecho se abruma
Por momentos, muere sin edad.

Piedad de aquellos imperfectos
Se está ciego, se recuerda como vulgar culpable
Aun con arrepentimiento
Aun con lo vulnerable
Miente y no vive en su adentro.

Ahora aquel que peca, aquel que muere
Vive en sí, en su mentira
Quien sea duerme, el vulgar descansa en suerte
Es culpable, aun sin sentencia
Y de su amor hiriente
La falacia de su despedida.

Poema, Pecado – W. benjamín  Castillo Páez (2017).

Todos los derechos reservados bajo DNA, se prohíbe su comercialización sin permiso escrito del autor.

Puede usarse para fines educativos. Pecado poema de W. Benjamín Sigue leyendo Poema Pecado de W. Benjamin

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Infidelidad

Infidelidad

Si, lo sé… tienes a otra.
No me lo niegues,
lo veía venir…
tanta amargura,
tanta hipocresía,
y tanta tolerancia de parte mía.

No digas nada, ya lo sé todo.
Te dí mis mejores años,
pero no me arrepiento.
Tengo en mis manos el fruto
del amor que un día sentiste,
eso es lo que más me importa
y tu tendrás el alma triste.

El dolor pasará, lo sé…
mañana recordarás mis caricias,
yo tu traición.
Llorarás por lo que perdiste,
reiré por lo que entregué.
Tu, perdiste.
Yo, gané…
pues mi alma está intacta.
Si… yo nunca te traicioné.

Mañana será otro día,
a alguien conoceré
y esta vez tendré presente
que no le descuidaré,
con experiencia en el dolor
lucharé , no renunciaré
y me aseguraré
de que me amen como amo
y en la mejor
me convertiré.

Algún dia me verás feliz,
acompañada o sola.
Sé que de esta me levanto,
siempre he sido luchadora.
No he perdido mis principios,
respeto a las otras personas,
me entrego sin condiciones,
pero más precavida ahora.

Soy toda una mujer,
no me dejo amedrentar,
aunque ahora no esté bien,
estoy segura que después…
lograré olvidar …
lograré perdonar…
y lograré ver todo aquello
que hoy ven los demás.

Aunque ahora esto me ahoga,
seré fuerte y consecuente.
El daño ha sido grave,
pero el corazón sabe sanar.
Mi alma está destrozada,
pero Dios me ayudará.
Me siento despedazada,
estoy en lágrimas bañada,
pero mi vida renacerá.

Escribiendo estas palabras
siento que soy fuerte.
A muchas han traicionado,
pero han logrado sanar.
Acongojada me encuentro,
sé que lograré salir
del infierno que camino
y que nó pude prevenir.

Adelante seguiré,
buscaré un nuevo sendero.
Sé que fácil no será
y que no cumpliré
mis sueños contigo…
porque eso si te digo
hasta aquí llegué contigo.

Ahora de ti me despido,
siéntete satisfecho,
pues tuviste a una mujer
que te daba todo
desde muy adentro de su pecho.
Hice todo lo que pudo
para que fueras feliz,
sin saber que eras canalla,
que eras un hombre ruin.

Tu tranquilo, mi querido,
que más tarde que te temprano,
a tu vida llegará
el dolor que cultivaste,
por tanto hacerme llorar.

 

 

 

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Lleno de ti

Abro mis ojos, un día más en mi vida, que diferente era, como te puede cambiar la vida…..

Llegas a mi pensamiento, en una tormenta de ideas, de recuerdos, de sensaciones, llenas mi mente, mi cuerpo,  mi corazón, mi alma, cierro nuevamente mis ojos, estás nuevamente allí, tu sonrisa ilumina mi mundo y llena de colores mis pensamientos, eres la dueña de ellos, absolutamente!

Tu sonrisa me da fuerza, me levanto, te veo en cada lugar de nuestra casa, de nuestro refugio, te siento cerca, aún cuando estás lejos, aún cuando nuestro orgullo bloquea nuestro inmenso amor.

te extraño, te veo a mi lado, sonrío nuevamente, mirarte es relajante, me transporta a lugares a momentos, me llena de energía, de esa energía que sólo las personas maravillosas, únicas y puras emanan, cierro mis ojos nuevamente, esta vez para agradecer por ti

por fin lo hago, te abrazo,  en ese momento, en ese único y potente momento dejo este mundo, me transportas, me elevas, me llevas a una parte mejor, siento como me conecto contigo, siento como fluye este amor, siento lo vacía que era mi vida sin ti, sonrío nuevamente, no te puedo soltar, abro mis ojos, respiro, tu fascinante olor entra por todos mis poros, me lleno de ti y soy feliz.

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Pidiendole perdon al cielo

Tu, acostada como si nada pasara
Allá arriba donde una gran distancia nos separa
Te hablo, pero no me escuchas
Sabes que estoy allí, pero no me sientes
Lloro, pero ya no secas mis lágrimas
Tengo frío, pero tu calor no esta
Quiero abrazarte, pero me veo obligado a matar las ganas
Quiero despedirme, mi presencia no estaba cuando te fuiste
Dios, ¿por que me la quitaste cuando más la necesitaba?
Ahora que toda mi vida poco a poco se acaba
La valore, pero quizás no lo suficiente
Si acaso es una lección, es muy fuerte
Si este dolor es para toda la vida prefiero la muerte
A ti, te pido perdón por todo lo que hacia
Tu corazón era tan grande que yo no cabía
¿Por que no me di cuenta a tiempo que no te merecía?
Aun estuvieras aquí vida mía
¿Como recibo tu perdón si no me escuchas?
Te necesito aquí para ganar esta lucha
Si hubiera una forma de estar contigo
Sin mapa y brújula iría por ese camino
Quizás mi reloj se canse de esperar
Pero el tiempo de mi amor nunca se detendrá
Quizás el destino me presente un nuevo rostro
Pero no me dará las esperanzas de encontrar curas para este corazón roto
Me despido y de nuevo el viento se roba mis palabras
Con la duda de si algún día podrás escucharlas
Nos veremos en otras vidas o quizás en la misma muerte
Seguiré estando en pie… Deséame suerte
Autor: Jose Jesus Borjas.

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