Camaleones Y Mariposas…

Como en otros ciclos, la oruga comienza su transformación a mariposa. Su capullo cuelga frágil de una rama.

Puede ser primavera, aunque no necesariamente. Es mi mundo, yo lo he creado con mi propio código de palabras y de imágenes. Y el orden, la secuencia de los espacios es absolutamente mía.

La oruga se despoja de su vida previa, la de oruga, y lentamente comienza a llenarse de promesas de vuelos, de colores y de mil aromas. La mariposa que aun no es tiene curiosidad del mundo al que llega y se apresura en abrir sus ojos pequeños. La luz intensa duele cuando golpea sus retinas y dibuja en ella árboles y flores. Parece hermoso.

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La Ventana Discreta

 “Mama siempre decía que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar”. Forrest Gump

   
LA VENTANA DISCRETA

A Nora

 I

Desde que nací resido en la vivienda que fuera de mis abuelos maternos. Mamá la heredó cuando efectuaron la partición con tío Poroto. En el frente siempre hubo un local que durante años se arrendó para almacén. A comienzos de los noventa, con la llegada de los supermercados, don Cholo cerró la despensa y los inquilinos se fueron sucediendo sin demasiada suerte. Si mal no recuerdo hubo una verdulería, un video club, una remisería, un taller de pintura y un quinto rubro que mi memoria por algún motivo habrá olvidado. Todos se fueron antes de finalizar su contrato. Por suerte, unos meses antes de que mamá falleciera, se instaló Guido, un excéntrico vidriero que suele alumbrar mis días de extrema oscuridad.

Detrás del local hay un tipo casa de tres ambientes con un frondoso jardín, poblado por mis más preciadas glicinas, geranios y malvones.  En el fondo hay otra vivienda un poco más grande pero más antigua y señorial. Los dos inmuebles tienen una única entrada por un pasillo en común donde aún reluce un reloj Paddington 1888, que trajo el abuelo Lalo cuando el General nacionalizó los ferrocarriles ingleses.

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Ella Y Él: III (A La Memoria De Francisco)

III

 

Ella no cesaba de llorar.

Él no podía contener su alegría.

Ella extrañaba demasiado su cálido nido.

Él ya lo había abandonado hacía mucho tiempo.

Ella observaba el exterior con extrañeza.

Él miraba asombrado el interior.

Ella yacía desnuda boca abajo.

Él todavía estaba de pie y muy arropado.

Ella estaba recién bañada.

Él llevaba dos días sin ducharse.

Ella tenía la piel suave y tersa.

Él estaba calvo y poblado de arrugas. Seguir leyendo Ella Y Él: III (A La Memoria De Francisco)

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Ella Y Él: II (Para Una Niña Anónima)

II

Para una niña anónima

 

Ella se despertó muerta de frío, cuando el día estaba despuntando, en el horizonte de chapas y fibrocemento.

Él amaneció sofocado por la estufa poco antes de que den las diez.            

Ella desayunó un mate cocido con facturas del día anterior.

Él ingirió un café con leche, mientras su cónyuge le preparaba dos tostadas con queso y mermelada diet.

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Las Voces Del Silencio

Las voces del silencio
Son palabras que callamos
Cuando estamos disconformes
Por aquello que no hallamos.

Las voces del silencio
Son sonidos que ocultamos
Y guardamos para adentro
Por no encontrar lo que buscamos.

Las voces del silencio
Son reclamos que no hacemos
Cuando estamos enojados
Por no lograr lo que queremos.

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