CIELO DE LA LIBERTAD (Versos Panfleterios)

CIELO DE LA LIBERTAD

El sol del veinticinco, viene asomando,
después de tanta lluvia, secando el barro.
Una franja de nubes le deja paso
y es el cielo bandera sobre los campos.

El sol del  veinticinco, pueblo en la plaza,
mirando  hacia el futuro con esperanza.
Los buitres carroñeros, están rondando
negros como su odio por los de abajo.

El sol del veinticinco, cielito claro,
cielito de los pueblos americanos,
con distintas banderas  somos hermanos,
la memoria y los sueños van de la mano.

América es un río  de rebeldía
que sale de la noche buscando el día,
de un mundo en que seamos todos iguales
y no haya fronteras que nos separen.

Cielo, cielito que sí, cielo de la libertad,
por el presente ganado y el futuro por ganar.
con la “V” y el puño en alto, vamos juntos a la par.

 

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PIOVE, PIOVE…GOTA A GOTA

PIOVE, PIOVE…

Llueve, el día tiene el mismo color que mi tristeza.
El cielo vuelca al suelo sus nubes saturadas.
Yo provecho la lluvia para soltar mis lágrimas,
serán gotas  saladas, que nadie tendrá en cuenta.
Llueve, sin apuro y sin fuerza,
como orina cansina de una próstata enferma.

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El Espejo De Los Deseos

El espejo de los deseos

Lenora quería volver a ser joven y bella. Lo deseaba desesperadamente. Le parecía haber perdido todo su encanto e interés por la vida. Entonces se le ocurrió algo, contemplarse en los ojos de su amado. De pronto se hizo el milagro. Volvió a ser joven y bonita. Se había visto como la veía él, ese era el espejo de los deseos.

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El Enamorado

El enamorado

El esperaba siempre. Ya hiciera frío o calor. Esperaba a su amada. La amaba tanto que no le importaba esperar. Su vida era una larga espera. Pero valía la pena. No era por la belleza de la joven. Ni tampoco porque ella fuera simpática. Era por otra cosa. Era la única persona que le amaba de verdad. No le importaba que él ya no fuera joven, ni tampoco que no fuera guapo. Ella le quería. Se lo había demostrado muchas veces. Ella le hacía feliz.
Tenía alma de niña. Y él le regalaba rosas. Por eso la esperaba siempre, sentado en aquel banco del paseo donde se habían conocido algunos años atrás, cuando él aún era joven. Ahora él llevaba bastón e iba encorvado, pero eso a ella le daba igual. Le veía siempre de la misma forma: hermoso, fuerte y enamorado. Era su amor. El único que tenía. El enamorado eterno y por eso él siempre esperaba.

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