Humo Rojo… (Lipograma Bivocálico)

HUMO ROJO
(Lipograma bivocálico)

Busco buzos y crudo burdo,
brujos curvos, lutos luzco.
Muchos mudos rojos mundos,
nudos nulos ocupo… ¡Humus!.

¡Oh, humos profundos!.

Ojos y sudor sufro, trunco,
vulgo brusco y cómodo dulzón.
¿Cómo son los hurtos justos?.
¿Cómo son los humos juntos?.

¡Oh, rojos opúsculos rojos!.

Mucho conjuro y usufructuo fruto.
Mucho confuso y cúmulo crudo.
Son lujosos y lobunos gustosos.
Son pulcros y prófugos robustos.

¡Oh, póstumos productos!.

Unos cornudos convulsos búhos,
otros oportunos póstumos humos.
Unos pulpos duplos tumultos son,
otros musgosos moluscos jocundos.

¡Oh, trucos undosos ocultos!.

Lodo y lobo rotundo luctuoso.
¡Cómo populoso grupo suntuoso!.
Son homúnculos muchos monstruos.
¡Son tortuosos muchos pronto!.

¡Oh, humo rojo, rojo humo!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

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Matemáticas

Pensaba que tienes lo necesario.
Me encanta tu mente.
Me encanta la vida en tus ojos.
Me encanta todo lo que hablas, y lo que callas también.
Me encanta todo lo que sabes, y la seguridad con que lo haces.
Me encanta mirar tu sonrisa y provocarte alegrías.
Me encanta tú fuerza y la que hay en tus brazos.
Me encantan tus brazos, tus brazos, tus brazos…
Me encanta tu espalda, besarla y tocarla.
Me encantan tus orejas, pensar que me escuchan.
Me encantan tus labios, cuando besan y cuando se quejan.
Me encanta que cada parte de tu cuerpo es el lugar perfecto del mío.
Me encantas sin un por qué, ni un para qué.
Me encantas en el cine, en el café, en un hotel.
Me encantas de la mano, en los labios, en un msj, en una foto, en la piel.
Tu nombre completo  o cuando sólo digo mi amor y sabes que eres tú.
Me encantas porque sólo así lo puedes entender, que todo lo que siento va más allá de mí.

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Mi Amor Inalcanzable

Daría todo por verte sonreír, ¿es necesario alcanzar las estrellas?, pues bien, lo haré. No necesito el permiso de nadie para darte todo lo que tengo, te doy mi vida, el mundo entero. Me pueden llamar loca por dedicarte estos versos, llenos de tan puro amor.

Más puro que el aire de un bosque, más puro que cualquier otro amor. Dame solo la oportunidad de tomar tu mano, no te arrepentirás, porque no la soltaré mientras este amor siga intacto, mientras siga puro como tú dulce alma,

Oh bello joven, por favor tome mi mano y deme la oportunidad de hacerlo feliz, de hacerlo sonreír, deme la oportunidad de dedicarle hasta los más empalagosos versos, para que no le falte dulzura a su corazón y amor en su persona, déjeme ser la luz que lo ilumine.

Luz que lo guiará cuando se sienta cansado de andar. Déjeme por una vez ser quien haga feliz su vida, y diferentes sus días, déjeme ser quien pueda besar sus tiernas mejillas, acariciar su aromática piel, quien pueda tomar sus manos y sentir la suavidad de estas.

¿Es demasiado atrevimiento pedirle esto?, lo siento, pero no puedo evitarlo, no quiero pasar ni un segundo más lejos de ti, lejos de tu mirada, lejos de tu sonrisa. Dame motivos para no amarte, porque mi corazón ya no sabe donde dejar tanto amor.

Me encantaría que pudieras ver esto alguna vez, pero eso jamás sucederá, no te merezco, y eres demasiado bueno para mi. Tan solo deseo que alguien te ame así, de esta manera, sin puntos suspensivos, y sin un punto final.

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Esmero Intrínseco…(Filosófico Experimental)

ESMERO INTRÍNSECO
(Filosófico experimental)

Ya duerme la calle su sueño de cristales y de puentes,
de bosques y bodegas, ballesteras del abismal regocijo.
Blancuras y arrebatos en la soledad, sin límite de lunas.
Devuélvele la confianza en la intimidad del desamparo,
desgranado en el cristal los signos ocres sin infancia.
Es el sonido donde se construye con extrañeza,
la delgadez del pequeño viento.
Con los pies de medianoche que recibe los abrazos.
Y
Tiene la tierra, sangre, hasta la tranquilidad más recóndita.
En el último vidrio que alumbra,
la incesante tiniebla,
y desata sin asombro la crueldad,
del áspero camino sin destino.
Con el agrio gusto de la falsa calma.
Y
Sigue haciendo del estigma un trigo de fragancia seco.
Como el saco del eco hecho del hueco.
Intriga, intervalo, armisticio, por ser astucia de tiempo.
Amarillo de mares y de furia estéril.
Ya.
El velo está implorando, rota lámpara en silencio.
Donde.
Los puentes se extienden como tigres.
Descorriendo sombras, secos labios y jarcias escarlatas,
como esos mil espejos entreabiertos, líquidos de bolsillo,
hasta que sean legibles las entrañas.
¡Con esmero!
¡Con esmero!
En la huella misteriosa del cuidado elaborado, de la forma,
del largo brío, del delirio justo, del pulcro aliento.
IN
TRÍN
SECO.
Ya viene sin la voz la baja inercia,
con el rumor que hierve al abrir la puerta,
donde el pañuelo se derrama silencioso.
¡Ya!
Olvida el mar, alimenta los espejos,
con la espuma de la carne y con la muerte,
con lo inhóspito del siglo, en la lira exigua.
Desteje los oscuros pensamientos de la sed,
con el limo de los verbos, y la espuma del acento,
y la carne de las letras,
luz que ciega y fabrica abismos,
en la sangre y las retinas.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez

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Quiméricos Ademanes… (Experimental Neosurrealista)

QUIMÉRICOS ADEMANES
(Experimental Neosurrealista)

Muchos charcos humean, liras de dulzura, con vapores de sangre
que cubren de negro y rojo al bañar flores, en el acompañamiento lejano,
pues no estoy capacitado para toda la partitura.
Sólo golpearé
con un puño piadoso a la ventana dura, donde un cuervo se pierde
en las rígidas puertas, y en el pardo campo sin batalla.

Y se hincha, blanquecino y ni hace falta rezar
y bajar la cabeza al desamor, herido, y rápido,
pues la pereza ya no daña… Ni siquiera el vientre de caballos
muertos, sus patas extendidas, en el último amanecer de los labios de la suerte.

Lejos la arrastra el río, con desesperación, mientras se hunde
en luctuosos puertos invernales, la campana cubierta de tristeza.
Tiempo abajo, de la bala líquida que veo bajo el pantalón
y la camisa de una culebrilla.
Su pecho es inocente , sin pagar ninguna sonrisa, como un niño,
y su cadena sin cadera,
es el tibio camino,
eclipsado que conduce
al jardín de todos los prismas de placeres.

Me tiñe con el arte, crucificado en vano
por la flor que se extiende,
por mi árbol de otoño sin ojal.
Por entre eternidades, con laurel en mano,
cuyo horizonte es voz doliente, que humea como fuego.

Arrastrándose por el terciopelo, rumoroso, membrudo, coposo de la noche…
Olvida que hubo la vida, en la sed del caminante,
en la nada incomprensible, donde llega a sufrir calor,
de olvidos de tinieblas, de sudar, en una ingenua contracción,
sentir la piel quemada,
desperezarse lentamente,
pese a que yo tenía unos cien años más,
de jardín sin armonía que otros pasajeros,
del puente y las gargantas secas
pese a que eran obvios la plata grata, y al rato en una catarata dar la vuelta,
con la indolencia de la satisfacción.

Que la vida habrá, de terso pasto, olvida…
Se arrastran en sus inflexibles momentos,
angélicos desde los campos melancólicos de las cavernas,
sin las tinieblas nocturnas…

Cuando se emborrachan con aire y se juran amistad,
conversan con la brisa mezquina y cínica,
y despiadadamente un león se siente ya conejo en su congoja.

Y aunque la vida siga
de un cuerpo desterrada,
en la calma insomne de tarde blanda,
y aunque de esmeralda la espalda,
extraviada en mitad de la feria,
me mira sin piedad de cielo salvaje,
y te marchas,
cargada de maletas, sin pañales, sin tu mar más querido,
ni señas ni remite de ambición ni maldad.

El instante quedó,
en su puro albor pálido,
en la vigilia del espejo
como sombra del tiempo,
hasta el amanecer. Luego, entregados a la pasión,
tornillos, sauces, de ilusión y a escala,
trabajan cual necios sin remedio.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.

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