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Te Amo

Un te amo No es suficiente
Con todo lo que te quiero decir en este momento
Ver tus labios moverse lentamente
Para susurrar
Al oido de otra persona el te amo
El cual anhelo tanto
Y con un suspiro espero
Que pase una estrella y logre pedir un deceo
Que llegues tu Y ese amor sincero
Para decirte cuanto había esperado ese momento
Pero hoy me fui cuenta
Que ese amo será un te ame
Porque hoy te fuiste y no vas a volver

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Insomnio

El sueño se me espanta en parvadas como pájaros,

Que en mis entrañas graznan canciones de amores prohibidos, lejanos y sutiles

Junto a mí insomnio veo el rostro de una mujer sin nombre, (o cuyo nombre no recuerdo) y ya no importa… Porque siempre es la misma,

La que me busca, se aparta, luego duerme…y en el letargo se desaparece

Su piel de alabastro roza nuevamente mis entrañas, y los pájaros gritan, la buscan, como la buscan mis manos dentro del sueño que no llega

Y sigue ahí su cuerpo, fantasmal, impávido y sereno, atravesado en mi memoria (como la rama seca de un otoño sin follaje).

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La Bella Y La Pandemia (Dias 11,12 Y 13)

-Día 11-  

A pesar del festín de anoche hoy aun me siento un poco triste y confundida. Así que salgo a caminar un rato en medio del horario de trabajo, realmente lo necesito. No sé muy bien a donde ir entonces sigo el camino que se ve más transitado, camino a paso lento al lado de grandes campos verdes vacíos salvo por algunos árboles. El contraste del verde con el azul intenso del cielo es un regalo para la vista, pienso con agradecimiento que tengo mucha suerte de no estar en la ciudad, sigo caminando y me concentro en los sonidos a mi alrededor. Me doy cuenta por primera vez de la impresionante cantidad de pájaros que hay, tan solo poniendo un poco más de atención puedo percibir todo un concierto de sonidos. Estoy maravillada pero esa sensación dura muy poco pues mi mente traicionera empieza a irse a otros lugares, no muy agradables, donde me pregunto o analizo sin parar cosas sin sentido.

Me pongo los audífonos para dejar de escuchar el concierto siniestro de la mente y me pongo a escuchar a Diana Uribe, quien ha sido una de mis compañeras invisibles más queridas desde que llegue a Francia, miro la lista de episodios de su podcast y encuentro uno nuevo que se llama “la literatura en tiempos de pandemia”, lo empiezo a  escuchar y por algunas razón al oír a Diana hablar de lo que estamos viviendo en este momento hace que todo se vuelva  más real que nunca, con ese pensamiento siento que se me pone de a pocos la piel de gallina, pero a pesar de eso me siento tranquila, la vista de las montañas a lo lejos y la voz de Diana hacen que por fin acepte la realidad en la que estoy con algo de serenidad.  

El camino me lleva a una callecita asfaltada rodeada por varias casas, algunas de ellas son impresionantes, — definitivamente estoy en la parte rica del mundo —, me digo mientras las observo. Cuando mi atención vuelve al podcast Diana está hablando del libro “La peste” de Albert Camus:  

“Desde siempre las pandemias han planteado dilemas de la existencia por la consciencia de fragilidad. Frente a las pandemias muchas cosas que parecían importantísimas dejan de serlo, muchas cosas que parecían eternas dejan de serlo… Hay una relativización tan grande de todo lo que dábamos por seguro y una inseguridad de todo lo que dábamos por cierto y una sensación de que todos aquellos que se han sentido invulnerables, más allá de todo, por sus logros, por sus éxitos o por sus fantasías se empiezan a ver también ante lo relativo de que cualquier cosa es posible. Lo primero que se rompe es una cotidianidad y cada día es totalmente diferente e inimaginable y esto nos lo cuenta Camus en la peste.”

Paro el reproductor para poder asimilar cada palabra dicha y para cuando inicio de nuevo la reproducción ya he llegado al final del camino de asfalto. Miro hacia atrás pensando que tal vez deba regresar, pero al volver la vista hacia delante, noto un pequeño camino que se abre entre los árboles a mi derecha, dejo que mis pies me lleven hacia él, y sin saberlo aún, entro al lugar donde más tarde intentaría desvelar varios dilemas relacionados a mi propia y particular existencia: 

 El bosque.   

*Pueden escuchar el episodio mencionado en esta historia y otros episodios del maravilloso podcast de historia de Diana Uribe en Spotify o ingresando a www.dianauribe.fm 

-Día 12-  

En la mañana hacemos inventario de lo que nos queda de comida, contando naranjas, me da sed y decido comerme una mientras que termino el trabajo, escojo una pequeña que parece caída de uno de los árboles cercanos y no del super, la corto y veo que en su carne amarilla hay unas manchas rojas de una consistencia rara, como de sangre. Miro a Estella espantada en busca de respuestas, ella se ríe y me dice que es una orange sanguine (1) que la pruebe sin miedo que son bastante ricas. Yo la pruebo tratando de evitar pensar en esas manchas rojas, la saboreo y no le encuentro ninguna diferencia de gusto con una naranja “normal”, decido que eso es algo bueno y me la termino de comer.  

Estella y yo vamos a hacer las compras. Ya en el supermercado me conmuevo al ver que la gente se evita, pero igual se sonríe. Vamos a la sección de carnes con nuestra pequeña lista y el carnicero de turno nos saluda con un casi eufórico, — Bonjour, Bonjour Mesdames! Quest-ce que vous allez prendre?- (2) Yo dejo que Estella hable y me quedo en silencio fascinada con el cuadro que estoy viendo, el carnicero parece sacado de un cuento infantil, un cuento infantil francés claro, su cara muy blanca que resalta con sus mejillas rojizas, su boina negra de lado, su delantal blanco un poco ajustado y sus ademanes alegres y energéticos le dan un aire de adorable regordete. Unos cuantos cortes y ¡voilà! Nos despedimos del carnicero y él nos desea un bonne journée (3) bien cantadito que se queda un rato en mi cabeza. 

De vuelta a casa, en el carro, pasamos frente a algunas casas, varias personas están en sus jardines aprovechando el buen clima. Miro a la gente desde la ventana y esta me devuelve la mirada algunos segundos y luego vuelve a su comida, conversación, o lectura. De la nada siento una oleada de compasión y amor. Miro a Estella que conduce y le doy mi mejor sonrisa de agradecimiento por estar conmigo en estos momentos de incertidumbre. Ella me sonríe de vuelta.  

(1) orange sanguine: Naranja sanguínea también conocida como naranja roja. (2) ¡Buenos días mis señoras! ¿qué van a pedir? (3) Pasen un buen día,(traducción no literal del francés) 

-Día 13-  

Después del almuerzo me quedo con Line y Rebecca en la cocina hablando, en algún punto de la conversación ellas me preguntan por mi vida amorosa desde que llegue a Francia y yo les hago un resumen de mis aventuras y desventuras. Ellas parecen estar divertidas con mis historias y la verdad es que yo también la estoy pasando bien contándoselas, pero después de algunas anécdotas decido desviar el foco de atención hacia ellas haciéndoles la pregunta fatídica por excelencia: 

—¿Cómo se conocieron?—. 

 Ellas se miran entre ellas con curiosidad un momento y Rebecca rompe el silencio diciéndole a Line que la deja a ella responder. Line me cuenta que se conocieron en un club de futbol femenino en Londres y que durante un tiempo ella sintió que tenía una conexión con Rebecca, pero creía que nunca iba a pasar nada porque Rebecca tenía una relación seria en ese momento con una chica chilena. Después de darme algo más de contexto ambas contaron los detalles de la noche en la que las dos se empezaron a ver “de otra forma”, hablaban con algo de timidez sobre ese momento, sobre todo Line. Yo, enternecida con su historia les pido que me cuenten más, pero para cuando el tema del cambio repentino de pareja de Rebecca sale a la luz , ella solo dice que fue una situación muy complicada y sin más detalles cambia de tema.  

El día está muy gris, pero Rebecca tiene ganas de salir a caminar, Line y yo decidimos venir con ella, Line me ofrece una chaqueta de invierno que pertenece a su madre, yo al principio rechazo su oferta, pero al final la acepto. Salimos y empieza a llover un poco, el día está realmente frio y me alegro de que Line me hubiese ofrecido esa chaqueta, caminamos rápido para evitar congelarnos y cuando llegamos a la calle de asfalto Rebecca y Line empiezan a correr y a saltar como niñas pequeñas, yo no tengo la energía para hacer lo mismo, pero me muero de la risa viéndolas saltar de aquí para allá y jugar a empujarse la una a la otra. 

Al llegar a la entrada del bosque decidimos volver porque el día está demasiado frio como para disfrutar de la caminata, tomamos un camino desconocido para mí, pasamos en medio de un inmenso campo verde donde hay varios árboles de hermosas flores blancas, Line y Rebecca corren un poco delante de mí, y justo cuando el terreno empieza a descender yo empiezo a correr con ellas, las tres damos grititos de alegría mientras saltamos bajando por el valle a toda velocidad.

A unos metros, tenemos que parar en seco al toparnos con una cerca que nos separa de un gran grupo de árboles, Line pasa la cerca con decisión y nosotras la seguimos, caminamos un rato entre los arbustos, el aire es espeso pero me dejo seducir por el olor a tierra mojada que lo impregna todo, de repente, los árboles se abren paso y veo la casa a lo lejos, desde esa nueva perspectiva parecía que fuera otra casa, pero no, era es la misma casa en la que me había sentido privada de mi libertad y un poco deprimida desde hace ya más de una semana. Tal vez era hora, precisamente, de intentar ver este lugar desde otra perspectiva. 

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Historia De Amor En Los 60

Era 1965.

Paula tenía 15 años. Sus ojos eran verdes y su pelo castaño claro. Ante los ojos de Manuel era la más bella niña. Ellos siempre iban de la mano, pero nunca solos porque aquellos tiempos no eran los de hoy.

En el grupo iba Miguel, que estaba enamorado de  Paula, pero era evidente su fracaso.

No sabía si Paula y Manuel iban en serio pero lo que Miguel sentía por Paula era demasiado grande para no poder gritarlo a los cuatro vientos.

No era facil. Manuel era su mejor amigo. Se habían criado juntos y no quería hacerle daño.

No obstante cada sábado era desgarrador verlos de la mano. Verlos andar en la distancia y sentir que Paula nunca se iba a fijar en el.

Iba pensando en todo eso cuando Maria lo sobresaltó :

-¿En que piensas Miguel?

-¿Que dices?, – le preguntó asustado, sintiéndo como si Maria hubiera leido su pensamiento.

-¡Madre mía, te has puesto rojo! Quería saber si me estabas escuchando pero ya veo que no.

-Perdóname esque no me encuentro muy bien -, fue lo primero que se le ocurrió decir.

-Se te nota demasiado Miguel no disimules.

Era demasiado evidente, un secreto a voces. Pero, ¿y Paula? ¿lo sabría? ¡Que vergüenza sintió!

Aquella tarde fueron a un guateque que había montado Antonio en su casa.

Los padres de Antonio tenían un negocio de coches que iba sobre ruedas nunca mejor dicho.

La casa era grande y perfecta para la fiesta.

Eran 12 adolescentes enamorados unos de otros, cada uno con su pareja ya reservada para el momento en el que alguien cambiara el rock and roll por una balada lenta.

Empezó a sonar Nights in white satin.

Miguel maldecía esos momentos. No lo podia soportar. Los celos le quemaban. La tristeza empezó a apoderarse de el.

No quería que se le notara. No podía dejar que Paula lo supiera. A si que se puso a bailar con la única chica que siempre quedaba. María.

A Maria, Miguel le hacía tilin pero sabía de sobra que no tenía nada que hacer no obstante se aprovechaba siempre de la situación.

Transcurrieron las semanas.

Miguel no lo soportaba más así que se decidió a hablar con Manuel.

Quería saber si Manuel de verdad amaba a Paula. Si su amor por ella podía superar a lo que el sentía. Tenía que oirlo de la propia boca de su amigo y verlo en sus ojos.

-¿Tanto la quieres Miguel? Te juro que no lo sabía

– No puedo mentirte, si la quiero, la necesito a mi lado. Te aseguro que no es algo pasajero pero hay algo que quiero que me digas.

Si tú también sientes lo mismo por ella y ella por ti yo me apartare y dejaré de ir con vosotros y con la pandilla.

Manuel no era mala persona. Era sencillamente un adolescente de aquellos tiempos con las hormonas revolucionadas y Paula le parecía excesivamente guapa.

No obstante al escuchar la confesion de su amigo, vio algo en sus ojos que le hizo sentir culpable. Vio su desesperación, sintió la punzada del amor que sentía Miguel por su «novia».

Miguel le había suplicado con la mirada que le dejara expresar sus sentimientos a Paula.

Mientras Miguel hablaba se autoanalizó.

Paula le gustaba pero lo que estaba viendo en los ojos y la expresión de Miguel era algo realmente profundo y doloroso.

No podía permitir ese sufrimiento. El no estaba enamorado de esa manera. Así que aunque no pensaba cortar con Paula le dijo a Miguel que podía intentar conquistarla y entonces sería lo que ella decidiera.

Miguel sintió que quería llorar, pero se contuvo.

-Gracias Manuel, gracias de verdad…

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Lo Que Vale

Me levanté con un dilema
Y aunque no me da pena
Aún no defino con certeza
La precisión de esta fecha

Lo pienso y lo pienso
Lo dudo
No estoy segura
¿Será un conjuro?

No quiero ser arrogante
Ni que sientas que no me importa
Hoy es 20 de Julio…
¿El saludo se anota?

Repaso los pormenores
Somos una suma de acciones
Sos mi mujer, mi vida
Y mi amiga constante.

¡Qué más da!
Basta de etiquetas
Lo importante es el saludo.
Es un día especial…

Y porque lo siento en el corazón
Porque no me avergüenza expresarlo
Te saludo con temperamento
¡Feliz día!
Acá te estaré esperando.


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