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Necesito Que Me Abraces

Estoy sola. Es de noche.
No puedo dormir.
Mi cuerpo se manifiesta.
No sé que sentir.

Estoy temblando.
Cierro los ojos y
Solo pienso en ti.

Necesito que me abraces.
Que me protejas
Saber que estás ahí.

Que tus brazos
sean el aislante del ruido.
Que tu voz sea
el susurro que me tranquiliza.
Que en tu mirada encuentre
la calma perdida.

Necesito que me abraces.
Has que deje de llorar.
Mi cabeza solo piensa
¿En dónde estarás?

Oro, me aferro a la Fe.
Siento un poco de Esperanza
y vuelvo a caer.

Necesito que me abraces.
Quiero tu cuerpo sentir.
Has que deje de llorar,
¿Estás por ahí?

Necesito que me abraces.
Acércate. Ven aquí.
Quiero hacerte sentir
Que solo vivo por ti

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Conspicuo Ensueño…

CONSPICUO ENSUEÑO…

Hizo un día de sus manos
el blanco azahar con los ramos
cogidos, hallándolas tan lozanas
meneandolas al aire de los álamos
qué al alba la noche más amaba
qué eran en la flor tornadizos.

Harina y trigo llevan su ropa
donde el fuego echó las cartas
graciosas en el mirar ganado
donde músicas y tañeres se vuelven
humanos sentidos todos ligeros
donde consigo la gente lloraba.

Y para el cielo huyeron todos,
a combatir, suben al firmamento,
sin mudanza de la templanza,
donde escarchada la cumbre está.
¡Sí, sí, mírala como está toda toda
en su lozanía, una flor y hoja seca!.

Su autoridad y majestad no pierde,
ni quita al decoro su color,
ni al pordiosero ni al noble…
¡Pues, de sus manos, un día hizo,
entre los álamos la noche!.
Y el fuego las cartas echó ahí.

Y de la piedra que canta,
los peces calientes ríen,
al río encendida lámpara.
Por eso, las noches menos son
del fresquísimo rocío lágrimas,
tanto hondo abismo y fulgor.

En la embestida brutal, una vida,
Abierta, de esperanzas sombría,
en el canto, párpado doloroso,
oculto, brilla un deseo, su flor.
Blanca dulzura de luz luz toda,
con el velo en fragante vuelo.

Hendido el rayo le ha salido,
como hubiera sido uno ajeno,
bueno en las amarguras viejas,
dulce miel, entre sus colores.
Porque el rojo ardiente bebía,
y alumbraba. El camino y la ribera.

¡Bendita ilusión inquieta!
¡El ensueño de ese día!
Conspicuo más y más.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)</strong
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Luna

Sólo espero que llegue la noche, me acomodo sobre el techo de mi casa bajo una ventisca con un poco de lluvia. Ya pasará, eso creo.

La gente cree que sería un paisaje horrible, nubes que tapan las estrellas, destellos de rayos demostrando tu imponente fuerza y los vientos más fuertes desde aquel verano en que se fue mi esposa.

Me acomodo feliz en mi techo, se cumplió mi deber en el mundo, sonrío mientras destruyes mi hogar y llevas mi vida más arriba de donde algún desastre ocurrirá alguna vez.

Pronto volveré a estar con todos, ya los veo, ya se acercan tras el dolor . Hoy no muero, muere mi sufrimiento.

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