MIEDOSO

¡Miedoso!
¿Como es que le temes a los ojos?
Cuál niño a la noche oscura.
¿Como huyes de esa maravilla?
Y te sientes abrumado,
ante la muchedumbre de miradas?
quisieras tener alas como el viento,
Invisible como él, esconderte huraño,
tembloroso, trémulo, derrumbado.
¡Palideces!, amarilleas como el otoño.
Como esclavo, te sientes azotado, desnudo
de toda fuerza, el miedo doliente
se posa en tu mirar, te hundes sin razón,
Y sin razonar, y quisieras morirte.
¡Miedoso!
¿Que fantasma sembró sus ojos en tu alma,
que tienes en la mente,
que te hicieron, que viste,
a que le temes?
¡Ah! no le temes a los hombres,
le temes a la oscuridad en sus ojos
No le temes a la noche, ni a la fría soledad.
No le temes a los espíritus.
¿Te temes a ti mismo, que eres?
¡Ah! eres la porción más pequeña de ti,
la memoria de tu mente enferma
y las voces y los ecos,
La espada engastada.
Arena de la roca erosionada.
¡Cobarde criatura que agacha los ojos
Ante los ojos de tu misma estirpe!
Garrapata entre garras y patas de lobos.
¡Ah! Eres solo como un túnel
En ti se estancó la vida
Eres la mortaja de tu alma.
Ya no hay risa en tu sonrisa,
no hay canto en tu voz.
Ni encanto en tus ojos.
No tienes canas ni arrugas,
y ya eres viejo como un mármol
El miedo en la sangre.
La enfermedad incurable.
«¡Soy yo alma!»

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