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La Rata

Vivía en un granero una Rata, la cual solía ir a buscar su alimento a la casa de los granjeros. Luego de un tiempo estos señores tomaron la decisión de colocar una trampa con el fin de casarla, ella al darse cuenta del peligro inminente corrió a avisarle a los demás animales.
En su ida frenética se encuentra con la gallina y le dice: Gallina! Gallina! Hay una trampa en la casa. La gallina solo se digno a reír y le dijo que en que le afectaba a ella. La rata desilusionada no perdió la Fe y siguió buscando animales a quien confiarles lo que para ella era un peligro, así se encontró a la vaca la cual comía plácidamente en una esquina, con la esperanza de ser escuchada le dijo: Vaca, hay una trampa en la casa ¿Que haremos?. Y la vaca simplemente le dijo que a ella no le importaba.
La rata perdió las esperanzas y no siguió buscando.
Pasaron los días y la rata sabiendo del peligro hacia caso omiso al olor del queso que emanaba de la trampa. Pero nadie sospecho que por esas casualidades una serpiente cayo en la trampa. La esposa del granjero al levantarse y disponerse a ir a la cocina pasa al lado de la serpiente, la cual la muerde instantáneamente. Con las Horas incrementa el dolor y la mujer debe ser acostada, al ver que no mejoraba, el esposo tomo la decisión de ir a por la gallina para darle un “caldito” a ver si se reponía. Pero esto fue en vano, al cabo de dos días la mujer muere producto del veneno.
Al no tener con que costear los gastos del funeral y posterior entierro, el granjero toma la decisión de matar la vaca y vender su carne, pieles y demasíes para costear los gastos…

Moraleja de la Historia: Nunca ignores ni por mas pequeños que sean los problemas de los demás, a veces simplemente el hecho de escuchar sus quejas y miedos, puedes ayudarte a ti mismo y prevenir un hecho que a futuro te podría traer consecuencias.

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EL INTERROGATORIO

***

La habitación era a la medida. Ni tan grande ni tan pequeña. Pero como a cualquiera, no me gustaba estar aquí. No había ventanas donde se pudiera ver el exterior. Las paredes eran grises y la luz era escasa. La cama era cómoda, pero no había un baño en la habitación. Rayos, ni siquiera tenía un libro para leer. Además, el hecho de tener esposas me daba urticaria. No estaban apretadas pero estaban atadas a la mesa de metal. Llevaba casi una hora sentado allí. Había dos sillas al otro extremo de la mesa. La puerta enfrente de mí era de metal. La persona que la custodiaba estaba afuera. Podía ver su sombra debajo de la puerta. Si era una sala de interrogatorios faltaba el espejo a mi derecha o a mi izquierda. Aunque sí había una cámara en una de las esquinas.

La situación se había salido de control. Ahora estoy en un agujero del cual será difícil salir… Creo que ya no hay escapatoria…

Las cosas habían dado un giro de 360 grados. Después de lo que ocurrió en Washington, los militares me detuvieron, me cubrieron la cabeza y me trajeron en un auto a Dios sabe dónde. No sé dónde estoy, ni siquiera sé que está pasando. Barry y Grant no lo podían creer. Ni siquiera sé dónde están. Pero lo que vieron allí era obvio… cuando entraron a esa habitación… Rayos, las cosas no están a mi favor ahora. Es posible que crean que soy un traidor pero… no lo soy. Hice lo que tenía que hacer…

No lo sé… Trato de mantener la calma pero es difícil, teniendo en cuenta de que soy una especie de acusado en todo esto. ¿Cómo pudieron terminar las cosas de esta forma? ¿Dónde estoy?

En ese momento, se escuchó el sonido del metal detrás de la puerta y esta se abrió. Dos personas entraron por la puerta. Un hombre y una mujer. El hombre era caucásico, de cabello negro y ojos marrones. Llevaba unos documentos en la mano. Iba vestido con unos jeans azules y una camisa blanca. Debía tener unos 33 años. La mujer era muy guapa, caucásica, de cabello castaño y ojos de color avellana. Llevaba una camiseta henley de color gris y pantalón negro. Rondaría entre los 28 y los 30 años. Ambos tenían botas militares. El hombre habló primero.

-Buenas tardes, Señor Oliveira. Soy Dan Keller. Ella es Elena Lewis. Somos agentes de la NSA.

-Genial. ¿Cuándo van a decirme que esta ocurriendo?

-Disculpe que lo hayamos traído hasta aquí contra su voluntad pero era necesario hacerlo. No somos su enemigo así que le sugiero que no se preocupe.

-¿Qué no me preocupe? Llevo dos días aquí, nadie me ha dicho lo que está pasando o por qué estoy aquí.

Elena habló de inmediato con tono serio.

-¿Se da cuenta del problema en el que está metido señor Oliveira?

Yo la mire. No parecía muy amigable. Como dije la mujer era muy guapa pero se notaba muy seria al observarme. Como si no tuviera sentimientos al verme.

-Tranquila Elena. No queremos incomodar a Carlos con tu actitud –dijo el agente Keller con sarcasmo.

Yo no tenía tiempo para sarcasmo. No estaba de humor. Me levante de la silla y hable con voz fuerte.

-¿Qué está pasando señor? ¿Qué estoy haciendo aquí?

Keller levanto la mano y habló con un tono muy tranquilo. La mujer saco de detrás de su pantalón lo que parecía un arma de electrochoque.

-Señor, necesito que mantenga la calma por favor. Trataremos de responder sus preguntas pero tiene que ayudarnos a aclarar algunas cosas. Por favor, siéntese –Luego miro a su compañera.– Guarda eso Elena, no queremos usar la fuerza bruta con el señor Oliveira. Nuestras órdenes son muy claras.

Trate de contener la ira un poco. No me gustaba la idea de estar en una celda y ser interrogado por “agentes de la NSA.” Pero no tenía opción y no podía ir a ninguna parte.  La mujer estaba armada y podría neutralizarme cuantas veces quisiera si no me quedaba quieto o si no cooperaba. Además, a ella no parecía importarle lo que dijera el agente Keller. Tome asiento lentamente. Ellos también hicieron lo mismo.

-Se dará cuenta de que lo que ocurre es muy serio señor, así que voy a ser lo más breve posible para que me comprenda –antes de que pudiera afirmar con la cabeza el siguió hablando.– Usted es objeto de investigación. Se le acusa de cometer Traición y de ser un Bioterrorista. Somos investigadores asignados por la NSA y el señor Aaron Graham para analizar su situación.

¿Qué? Estaba con la boca abierta. Fue como si me hubieran disparado en el corazón. El agente Keller continúo hablando.

-Es por eso que lo hemos retenido aquí. Esto es extraoficial. Nadie sabe que está aquí. Y nos encargaremos de que así sea. Sé que su acusación es muy seria. Pero como toda acusación, se requieren pruebas sólidas y fundamentos razonables, así que tenemos todo el tiempo que queramos. Por lo tanto, necesitamos que coopere con nosotros señor Oliveira. Puede que su cooperación lo saque del problema en el que está metido actualmente así que, todo lo que tiene que hacer es ayudarnos a entender si las acusaciones en su contra tienen fundamento o no. Sera interrogado por mi persona y por la señorita Lewis a partir de ahora y va responder todas nuestras preguntas e inquietudes. ¿Entiende lo que le acabo de decir?

Yo respondí lentamente con la cabeza. En realidad, no sabía que decir. ¿Traición? ¿Bioterrorista? ¿Dónde están Barry y Grant?

-Si necesita agua o algún refrigerio, avísenos. ¿Tiene hambre?– dijo la agente Lewis.

-Ya me dieron de comer. ¿Dónde están Ian Grant y Barry Burton?

-Sus amigos están bien. Es todo lo que tiene saber sobre ellos –respondió Keller. La mujer volvió a retomar la conversación.

-Bien. Empecemos. Como se habrá dado cuenta, esa cámara de allí estará grabando todo lo que hablemos –dijo mientras señalaba la cámara de la esquina.

-¿El señor Graham sabe que estoy aquí? Si es así, ¿por qué no ha venido él personalmente?

Fue Keller el que respondió.

-¿Quiere que le sea sincero? El señor Graham no está seguro si debe estar aquí ya que, fueron sus amigos los que acudieron a él y lo acusaron a usted de ser un traidor. De hecho, algunos de ellos creen que es un doble agente de la compañía Umbrella Corporation. Por no mencionar el hecho de que piensan que es un bioterrorista muy peligroso. En resumen, el señor Graham no confía en usted debido a la presión de sus amigos y los hechos que han ocurrido en Washington. Pero aún tiene fe en su capacidad. Así que él quiere comprobar si estas acusaciones son ciertas, por mucho que mis amigos quieran evitarlo.

Esto no puede estar pasando. Ahora mis amigos están seguros de que los he traicionado. Santo Dios…

-¿A qué se refiere?

El agente Keller cambio el tono de su voz así como la expresión de su rostro.

-Hay cosas que es mejor no saber señor Oliveira. Ahora díganos que fue lo que pasó en el hotel Capitolio. Lo escucharemos con atención.

***

Esta historia forma parte de uno de los capítulos de un libro que estaba escribiendo hace tiempo. Se basa en la serie de videojuegos Resident Evil, creada por Capcom. En este capitulo cuento la historia de un personaje llamado Carlos Oliveira, un mercenario del Servicio de Contramedidas Biológicas de la Corporación Umbrella.

 Puede que la historia sea un poco confusa para algunos pero tiene bastante intriga y suspenso. Espero les haya gustado. Sobre todo a los que les gustan las historias de Resident Evil.  Atento a sus comentarios.

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Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Vicent 1

Hace dos años un joven misterioso llegó a una localidad poco habitada, ningún habitante lo conocía, ¿que asunto lo llevaría ese lugar? Lucía un tez clara y la inquietud de un inspector buscando atrapar a un delincuente.

Un joven quien llegó tras un viaje de doce horas buscaba un lugar dónde descansar un rato. Se trataba de Vicent, quién estaba muy bien vestido: con traje y sombrero negro. No conocía el lugar, tampoco conocía a nadie que viviese en ese lugar, así que se hospedó en el único hotel que había. Era un pequeño hotel con modestas habitaciones, pero con un bar usualmente concurrido por los habitantes del lugar.

Dio un vistazo al cielo, el cual se encontraba despejado; empezó el día revisando el mapa que traía consigo, no tardó en memorizar el camino que debía tomar, aunque el mapa no era actual al caminar descubrió que casi nada era diferente; supuso que no tendría problemas en llegar.

Tras unos minutos de caminata encontró lo que buscaba: la casa de los Montaña blanca. Era era una gran casa blanca, de grandes ventanales pero cubriéndose con cortinas que no dejaban ver el interior. La atmósfera estaba silenciosa desde el exterior, lo que preocupó a Vicent, quien comenzaba a preguntarse si acaso había llegado tarde. Llamó a la puerta, nadie respondió; intentó abrir la puerta y esta fácilmente se abrió, al cruzar la entrada se dio cuenta de que su presentimiento no se había equivocado: había llegado tarde. No encontró a nadie con vida lo único que vio a su alrededor eran cuerpos que sucumbieron ante una fuerza superior y un charco de sangre fresca. Se trataba de los residentes de esa gran casa, de quienes había oído cómo eran y a los cuales jamás conocería. Contemplaba sus cuerpos deformados en la sala principal, tratando de adivinar lo que debía hacer.

Llamó el nombre de Agust una y otra vez, pero nadie respondió. Recorrió la casa abriendo puertas y cajones; lanzó gasolina alrededor de los cuerpos y del lugar y cuando estuvo a punto de encender un cerillo vio un rostro empalidecido en la entrada de la puerta. Se trataba de una niña de cabellos y ojos negros, pero que estaba paralizada, Vicent se acercó  hasta la entrada y murmuró: lo siento, esto es algo horrible; quieres por favor borrarlo de tu mente?  Sigue leyendo Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Vicent 1

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Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Diana 5

Era en el final del invierno, el juicio por el asesinato de una familia casi completa. El tutor de Diana estaría presente, pero la dejó en casa esperando impacientemente el resultado final.

En un solo día se habían ido todas las personas con su misma sangre y ahora en un solo día se sellaría el destino del criminal. El proceso en general fue más corto, dado a la inusual confesión del culpable.

Tras horas de espera se escuchó como el automóvil de su tutor se acercaba. Al cruzar la entrada, el cuidador encontró a Diana de pié en la entrada frente a la puerta, queriendo tranquilizarla dijo: tranquila, nunca más sabrás algo sobre él.

Diana dudando de sus oídos respondió: ¿Qué sucedió? ¿Lo sentenciaron a muerte?

El curador le respondió tratando de tranquilizarla: no, lo siento, no lo hicieron por su confesión; sin embargo tiene cadena perpetua y dado a la gravedad del crimen lo llevarán a una cárcel donde pueda cumplir su condena en absoluto aislamiento y sin algún tipo de beneficio penitenciario.

Diana menos inquieta, pero no menos mortificada respondió: ¿llegó a decir el motivo?, ¿el por qué de la muerte de todos ellos?

El tutor la observó por un momento, y se acercó un poco a Diana para decir: Diana, en lo único que debes pensar es en los buenos momentos que viviste junto a tu familia, y en que ya todo acabó; ellos así lo querrían.

Diana más calmada le dió la razón, pero le señaló que le hubiese querido conocer la razón para tan plan violento. Algo más le llamó la atención de Diana, no entendía por qué, pero tenía la impresión de que alguien estuviese detrás de la puerta; preguntó esto y la respuesta que le dieron fue: Hay alguien a quien quiero presentarte.

El tutor abrió la puerta, detrás de ella apareció un joven totalmente desconocido para Diana, era de mediana estatura, delgado, de cabellos negros, cortos y ordenados. Entró a la casa y gentilmente saludó a Diana, ella se ruborizó al ver que sus ojos eran grises y su sonrisa deslumbrante.

Yillberth, tenía la apariencia de un joven educado y con clase vestía el uniforme de la misma escuela de Diana y según el tutor se quedaría a vivir con ellos por un tiempo, esta visita inesperada trajo consigo una amistad para ofrecer a Diana y todo el afecto y resguardo para el futuro que la amenaza.

 

 

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Nuestro asunto pendiente – El asunto pendiente de Diana 4

Era un día frío de invierno, en una localidad poco habitada, se encontraba una jovensita llamada Diana frente a su tutor. Por las viejas ventanas se podía ver cómo la neblina comenzaba a expandirse. Diana estaba apunto de oir la noticia que tanto esperaba: El culpable de la muerte de su familia sería atrapado.

Hace dos años, en el único hotel de la localidad, se hospedó un extranjero el cual sólo estuvo un día, los vecinos no lo conocían y esto no habría sido importante sino se tratase del mismo día en que ocurrieron los hechos. Aunque esto solo lo hiciera ver como un sospechoso alguien lo reconoció y aseguraba haberlo visto el mismo día, cerca del lugar y antes de que llegase la policía y todos se enterasen de lo sucedido.

Diana al inicio no creyó que la noticia fuese cierta, pero luego empezó a emerger en ella la esperanza. Y preguntó: ¿saben donde se encuentra? Y la respuesta fortaleció su espíritu; lo que vendría después la regresaría al infierno: Lo siento Diana, tal parece que se trata de nuestro vecino Vicent.

En la casa vecina, muy temprano se encontraba un propietario solitario, veía a través de una ventana  cómo la neblina se apoderaba de todo el lúgubre paisaje. Sus pensamientos usualmente culpables, hoy sólo eran acaparados por la neblina y lo extraño de su belleza.

De pronto escuchó a alguien golpear la puerta principal; al abrirla tuvo al frente un rostro familiar, era su vecina Diana; traía una expresión que pocas veces había visto en ella. Mientras ella hablaba recordó lo rápido que crecen los niños y lo obstinados que podrían llegar hacer. Pero realmente él quería que ella pudiese abandonar el pasado para disfrutar la maravillosa etapa de la pubertad. Finalmente le respondió aquello que necesitaba oir, quizás con eso podría al fin abandonar el pasado y atender el presente.

Diana abandonó los límites de la propiedad vecina, unas sirenas llegaban al lugar y Vicent esperaba frente a la neblina la figura del devastador futuro cercano. Sólo había alguien que lo podía salvar y era su enemigo.

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