Archivo de la categoría: Relatos

Ciudad Loca Re Pirada Y Borracha

Hace más de un cuarto de siglo, un día soleado y chiflado, cayó un tipo re pirado y borracho y fundo esta ciudad y le puso su nombre. Porque quería convertir a la ciudad en una ciudad re pirada y borracha como él. A partir de allí nació ciudad Laureano, una ciudad. Loca. Re pirada. Borracha.

Esta ciudad tiene barrios de locuras y alcohol; con poetas borrachos y pirados; fumadores de opio y lectores de Bukowski.

Todo el tiempo suena música en esos barrios y las otras ciudades no soportan el ruido de esta ciudad. Ningún habitante de fuera quiere venir aquí para evitar el aturdimiento.

Esta ciudad es anárquica. No tiene gobierno. Se auto gobierna. Todos los gobiernos nacionales han querido anexarla y convertirla en capital de alguna provincia o quizá en capital de la Argentina pero nunca pudieron. Los yanquis quisieron invadirla, colonizarla y hacer una exploración petrolera, ya que esta ciudad se autoabastece gracias al petróleo. Pero no pudieron.

Esta ciudad tiene calles, paisajes y variedad de cosas con nombres de poetas, narradores y todo tipo de intelectuales. Actualmente vivo en el barrio Arthur Rimbaud, mi casa se encuentra en la calle Charles Baudelaire. Mañana esperare el colectivo en el boulevard André Bretón, para que me conduzca a la calle Oliverio Girondo después iré a tomar un café al bar Artaud. Luego paseare por la plaza Alejandra Pizarnik y me hamacare en una hamaca llamada Julio Cortázar  frente un banquito llamado Jorge Luis Borges frente a unos arbolitos que rodean la plaza y abrigan los rayos del sol, el arbolito Rubén Darío, el arbolito José Martí, el arbolito Juan ramón Jiménez, el arbolito Antonio Machado, el arbolito Federico García Lorca, el arbolito Miguel Hernández y el arbolito Cesar Vallejo. Y correré por la calle Nicanor Parra paralela a la calle Vicente Huidobro que a la vez es paralela a la calle Rodolfo Walsh que a la vez es paralela a la calle Haroldo Conti, hasta llegar a la orilla del río Pablo Neruda y mojarme los pies. Finalmente marcharé a un boliche bolchevique que queda en una esquina entre Ernesto Che Guevara y Antonio Gramsci, a reunirme con unos amigos rosarinos exiliados aquí, que planean liberar rosario de la sociedad de consumo, el boliche se llama Marx_donald’s  y hacen unas raras hamburguesas. En la puerta del boliche hay un cartelito colgado que dice consuma su cajita proletaria y su Trotsky Cola bien fría y gocé de los bellos chistes chinos del payasito Mao, el que mejor se ría recibida una caja de habanos hechos por las manos del camarada Fidel Castro y el primer celular marxista creado por el propio Lenin hace más de 100 años. No recibimos dinero ni tarjetas de crédito porque eso es típico del sistema capitalista lo que si recibimos son las obras completas de José Carlos Mariátegui y de Mario Roberto Santucho.

A la noche cuando la luna chifle volveré tranquilo a mi barrio Rimbaud y a mi calle Baudelaire y pondré música a todo lo que dé y beberé un rato largo y gritare y saltare y me enloqueceré al compás de la locura de esta ciudad. Como buen ciudadano laureanense. Total aquí no hay policías ni nadie que me pueda arrestar.

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Conflictos En La Ciudad



Un chico de veinte años y pico volvía caminando, cantando. Borracho luego de una noche de birra y de cumbia, con aroma a marihuana por haber porreado un cacho con sus amigos; eran las 7 del amanecer, el sol silbaba sus primeros acordes, sonaban voces de diarieros y las radios de los vecinos madrugadores; abrió la puerta de su casa, al entrar vio a su padre que recién se levantaba para ir al trabajo y comenzó una discusión. 

_ El Padre: Hola, ¿Por qué carajo llegas tan tarde o mejor dicho tan temprano? 

_El Hijo: Porque se me dio la gana. 

_El Padre: Que pendejo maleducado sos, ¿Cómo me contestas así? 

_El Hijo: Porque se me cantaron mis reverendas pelotas. 

_El Padre: Ándate a dormir. 

_El Hijo: si a mí se me canta, ahora prefiero jugar a la PlayStation. 

_El Padre: ¿Por qué en vez de pelotudear con esa máquina puta no te pones a estudiar o a leer un libro? 

_El Hijo: Porque no quiero ser un idiota culto como vos. 

_El Padre: Anda boludo no te quiero escuchar más, me voy al laburo. No aguanto más tu olor a porro y alcohol. Chau. 

El chico sube al cuarto y prende su compu y empieza compulotudear con la Play. 

El padre va rumbo a la parada de colectivo; al llegar allí para pasar el rato mientras espera el bondi se prende unas yerbas y saca una botellita de whisky que guardaba en el bolsillo izquierdo de su campera que le regalo una de las tantas novias que tuvo en una de esas fiestas donde suele ir a escondidas de su hijo. 

Mientras tanto en otro lado de la ciudad un tachero; abogado que fue militante hippie en los 70 y tiraba bombas molotov a los milicos en las revueltas de la época y que aún putea a Perón desde que un día soleado y peronico en la plaza de mayo, comenzó a putear al general por tener gorilas en el gobierno y a cantar frente a su jeta de caudillo populista, que si Evita viviera seria militante hippie, entonces el general se desquito al grito de hippie revoltoso e imberbe mientras detrás del general un brujo movía los labios como diciendo hippie revoltoso e imberbe, ante los dichos del general bien manipulados por las cuerdas vocales del brujo, el hippie abandonó decepcionado la plaza, ese fue su primer conflicto generacional. 

Cuando el reloj de la plaza marcaba las 8 en punto, el tachero subió al taxi justo cuando un señor de unos 70 o 80 años, le pidió que lo lleve. Durante el viaje hubo una tremenda discusión. 

_El Tachero: Este país no da para más tiene que haber un cambio, nos siguen metiendo el dedo en el tuje. 

_El Señor: Claro, si, acá tiene que haber mano dura, orden, hay que matarlos a todos, tienen que volver los milicos o Menem. 

_El Tachero: ¿Cómo? ¿Qué me dice usted? Viejo facho, neoliberal, conservador, cerdo burgués de mierda. A nuestra generación le mataron 30000 por querer algo diferente. 

_El Señor: ¿Qué habla usted? Ni siquiera fueron 30000, fueron 1000; la mayoría debe estar paseando en el extranjero. 

_El Tachero: que insensible que es. ¿No ve que los milicos destrozaron el país e impusieron una ideología cultural nefasta, nos mataron el futuro y el señor Menem nos re_mato, consolido todo lo heredado por los milicos y hoy estamos como estamos? 

_El Señor: Usted seguro que era montonero y se subía a los aviones soviet de Fidel Castro; a usted lo tendrían que haber matado o tendría que vivir en Cuba. Con Menem estábamos mejor y nos íbamos a Miami y a Brasil con pesos Argentinos. 

_El Tachero: ¿Se puede bajar? No lo soporto más, como va a decir que a mí me tendrían que haber matado; para su información el 90 % de nuestros desaparecidos no eran guerrilleros eran obreros y estudiantes y con mucha conciencia social, ahora si mucha gente se metió en la guerrilla es porque los milicos no te dejaban otra opción porque nos cagaban a palos esos hijos de puta. Y mentira que con el 1 a 1 se estaba mejor, no señor, de ninguna manera, esa política endeudo al país y se cerraron fábricas, además hasta los que como usted dicen que se fueron a todos lados con pesos Argentinos, después terminaron endeudados en créditos y con un corralito impuesto por el padre de la convertibilidad. Ah y encantado viviría en Cuba prefiero vivir en un país donde la educación y la salud está al alcance de todos antes que vivir en un país donde por culpa de una patilla riojana los servicios públicos son una mercancía. 

_El Señor: Me bajo me canse de discutir con zurdos subversivos que escuchan Silvio Rodríguez y leen a Galeano y encima sueñan con ser como el piojoso ese de Guevara que mataron en Bolivia. 

El señor se bajó enfurecido, dejando la puerta giratoria y sin pagar un peso, puteando a todos los comunistas del mundo, con ganas de matar zurdos, si se cruzaba con alguno se lo comía crudo. 

Mientras que el tachero puteaba a todos los viejos burgueses y tenía ganas de formar un grupo comando para secuestrar a todos los milicos genocidas que aniquilaron a gran parte de su generación. 

El sol giraba y se escondía de a poco tras las ventanas de su cuarto para soñar, los relojes continuaban marchando al ritmo del frío y del viento, marcando las 19 horas, el cielo se iba vistiendo de noche y de luna y los conflictos seguían floreciendo en cada casa, en cada barrio, en cada calle, en cada plaza, en cada taxi, en cada bondi. 

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Mi Encuentro Con Homero Simpson



Un día radiante de mucho sol me sucedió algo extraño, llegue a esta plaza como todas las mañanas a tomar sombra, como siempre me senté bajo aquel árbol, todo fue tranquilo hasta que frente a mi vista apareció Homero Simpson con un cajón de cerveza y me invito a emborracharnos. Me contó que no soportaba más a Lisa y a Bart porque estaban traviesos y no le dejaban mirar tele y le escondían sus galletitas y sus latitas de cerveza, entonces decidió huir unas horas de su casa. Camino la calle unos minutos hasta que se detuvo en un supermercado atestado de cervezas y decidió asaltarlo, solo logro robarse un cajón porque enseguida llego la cana sin embargo no lo pudo apresar porque hizo magia y apareció frente a mí. Estuvimos horas hablando, emborrachándonos, hasta que emergió la luna, le guiño un ojo y de repente desapareció. 

Sigo circulando todas las mañanas por esta plaza pero Homero jamás volvió, aunque durante semanas quedaron marcas de sus zapatillas; hoy ya no están más, aunque por semanas el árbol se tambaleo como borracho quizás por el aroma de esas cervezas que nos tomamos; hoy ya no se tambalea más. 
Y la gente que por semanas no se acercó a la plaza porque parecía embrujada de pronto la pobló porque ya se le fue el embrujo, aunque a mí ese supuesto embrujo no me causo nada y nunca deje de venir. 

Ahora aparece un pibe y me pregunta ¿Qué hacías esa tarde hablando solo, diciéndole Homero al viento, haciéndote el que tomabas cerveza, tomando solo del pico de las botellas del viento, haciéndote el borracho? 

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Mi Universo

 Todo comenzó una primavera del año dos mil catorce, él con tan solo dieciocho años de edad, y ella con catorces años, si la diferencia de edades era un poquito notable, pero en el amor nunca hay fronteras, no importa el tamaño, el color o la edad, cuando uno conoce lo que es enamorarse con el alma, fue una mañana de esa primavera que él estaba parado en la avenida de su casa, observando a las personas pasar y conversando con un amigo de la infancia, fue en esa misma avenida a esa misma hora que el pudo notar la fragancia de una chica pequeña con una hermosa cadera, nunca había sentido eso antes el ver de esa forma a una chica, admirarla y contemplarla, eh ahí noto que ella lo observaba al cruzar sus miradas por unos minutos, pudo notar tantas cosas y como su estomago se estremecía en el profundo habita de un oso hambriento, hambriento de un amor, y dejándose posar en el naufragio de esos hermosos ojos, que brillaban como la luz de un pilar queriendo volver a darle su horizonte….

El nunca lo dijo, a nadie, ni a sus amigo, pero yo era el único en saberlo.

“pude notarlo, en esos hermosos ojos, al perderme un rato en su mirada, note, un universo más profundo de lo que creemos todos- exclamo él con una sonrisa tierna de medio lado y los ojos brillosos al hablar de ella- observe el cosmos que lleva dentro de sus pupilas, lo adictivo que son esos ojos café amargo, que a mí me dejaron loco, mi querido amigo, esos ojos llevan un universo dentro y misterioso que solo yo quería tomarme el riesgo de conocerlo”

El era así de esa forma, un romántico empedernido, la amaba con su alma, al pasar la semana de esa primavera, no la había vuelto haber, me comento que pregunto por ella, a varios amigos que estudiaban en la secundaria donde ella iba, la detallaba cada día como era, hasta que al pasar tres días de búsqueda se agoto,  y no continuo, el era ayudante de su padre en un taller en su casa y estudiaba todas las mañana en la universidad…

A las semana llegando de la universidad pudo notar unas chicas reunidas en una subida de su avenida, ese día se acerco y tomo el privilegio de preguntarle su nombre, ella lo miro sonrió y a susurros dijo como se llamaba, el, la miro por un minuto luego se marcho, todo lo que hacia la recordaba a ella, el era poeta no a la luz pero le gustaba escribir poemas, y esa noche que sabia su nombre, escribió un poema dedicado a ella, a los días, un jueves tuvo el privilegio de escribirle por redes sociales, el me comento al hablarme de eso, que él era muy tímido a veces y la primera vez que debatieron una conversación fue, por redes sociales, una conversación muy normal, el *como estas?* qué edad tienes* ese tipo de temas, ella lograba ser un poco seca, pero el sonriendo me dijo, “sabes ella era así solo para esconder lo que sentía por mí en realidad, le temía a algo que todos les temen y que toda mujer soñadora y lectora le teme, y es, a enamorarse de un chico que la engañen porque las posibilidades en esta generación eran un noventa por ciento, dado el caso que yo no era así- me dijo él con una carcajada- yo realmente estaba o digamos, estoy enamorado de esa chica y no tenía la mayor duda de que quería darle todo”.

A la semana de ese día de conversación, paso el primer día en verse, algunas sonrisas, una conversación de más de una hora, ella con poca edad, el sentía que hablaba con alguien de su edad su madurez según él, sobre pasaba lo que era una persona normal, a lo mejor era la lectura, porque la chica era una lectora viciosa sobre los libros, y a él le gustaba eso, lo intelectual de la chica, el era tan compositor, poeta, amante de la música, a tener pocas semanas de ya hablarse y escribirse mutuamente, el ya había dedicado una canción, la primera canción que resumía todo lo que ella era, y lo que había sentido el primer día en verla…

Luego de pasar el mes el ya había dedicado dos canciones, era muy romántico, cuando se trataba de ella, al resto era tan seco, frio era muy diferente, hasta con su mama, no era de demostrar mucho al parecer ella le saco su parte más sensible, pasaron más de cuatro meses, y tuvieron su primer beso, en el jardín de su casa estaban sentados hablando de lo de siempre, como le había ido o como estuvo el día de él en la universidad, todo era normal, pero no dejaban de observarse, mirar sus ojos, los dos mutuamente se miraban la silueta de sus labios, pero él no daba el paso por temor a que ella lo rechazara o pensara que era un lanzado, pero en una pausa de unos 2 minutos..

 Ella sonrió – ven acá – le susurro mientras acerco su labio a el de él y comenzó la faena de un beso latente, de un termino de unos diez o cinco minutos…

El termino del beso y el tiempo que duro no puedo dártelo exacto – le exclamo él con una pequeña sonrisa mientras continuaba –si yo había besado a otras chicas mas, pero, ese beso, me hizo perder la noción del tiempo de saber qué edad tenía yo, o si era un ángel dándome de su amor, mi primer beso fue una tontería fue por reto y ningún otro beso me hizo sentir como me hizo sentir ese beso en mi jardín en ese atardecer, fue un beso agonizante que hizo revivirme más de una vez, y para mi ese fue mi primer beso que toco mi alma…

Ya ella se había marchado y el estaba en su cama observando el techo, se daba cuenta que no paraba de oír la canción y recordar ese beso, un beso que lo hizo pensar en un noviazgo, no para siempre, pero si para estar a su lado disfrutar lo que podía de su compañía…

Ellos se podían ver solo una vez por semana, por lo ocupado que estaban y a veces no lograban estar cerca, el tenia mas amistades y a veces salía, tenía un mejor amigo, que él ya sabía de la chica, me comento que él, le tocaba ir a una fiesta con ese amigo de una amiga de él, y ellos llevaban tres meses sin buscarse, porque los dos lo mataba el orgullo aunque existiera ese amor, los dos tenían un orgullo difícil, la noche antes de la fiesta, ella le escribió le pregunto qué, que haría, él le comento y ella cambio su estado a un poco seria, digamos que un poco de celos por la idea, y hubo una discusión de intermedio que ella la inicio, de ahí al día siguiente ella escribo en la mañana disculpándose, pero a él le molestaba que ella fuera de esa forma el de verdad quería intentar algo serio, algo bonito, y ella seguí seria y distante demostrándole que no quería nada, eso lo ponía a él muy dudoso de pensar si realmente quería o no, muchas veces pensó en marcharse y dejar las cosas así, pero nunca lo hizo…

Paso la semana luego de ese problema y el la busco, con la intención de verla y hablar de nuevo, el aunque ella era así no lograba dejarla volar, no podía permitirse dejar que pase eso, seguían viéndose, con la misma intensidad del primer día buscándose mutuamente, de ese tiempo transcurrido ya existía un “te quiero” sincero de entre medio, un “tonto/a” como gesto de cariño porque sentía que un “amor” era muy pronto, ellos querían ser diferente a los demás y por eso no había un “buenos días, amor” si no un “buenos días, tonta” de hay surgía la confianza y el amor que avivo esa llama entre los dos, a los primeros meses solo textos nunca se llamaron porque a ella le daba un poco de pena, su relación vino a florecer al año, un cinco de febrero, con un “sí, acepto, ser tu novia que estemos juntos” la expresión que pude notar a él diciéndome eso y sonriendo, es inexplicable difícil de expresar…

Pero a las semanas ella se noto rara como distante, el no quería buscarla porque era demasiado orgulloso para eso, tomo la decisión un día de esperarla fuera de su casa en la avenida, a la puerta de su hogar, ella paso no volteo a verlo, pero él la llamo, ella se acerco y comenzaron a conversar de su distancia que porque estaba tomando actitud tan rada y la respuesta de ella era un “no se”…

Me sentí tan vacio ese día al ver su forma de tratarme, ella en persona nunca había tomado esa aptitud, era muy diferente a la chica que me gusto – me explicaba el- en ese entonces yo era un niño, que se me hacia complicado entender lo que le sucedía, no sé si era rasgos de inmadurez o que era, pero eso a mí me afectaba y mucho me hacía sentir tan necio, tan fastidioso, hasta tan inmaduro por no saber qué hacer…

La acompaño hasta la parada que queda a unas 5 cuadras de su casa, en el camino nadie converso ni dijo nada sobre lo acontecido, pero él no dejaba de mirarla y pensar “¿qué hice?, ¿porque su aptitud?, a lo mejor ya no siente nada por mi”, la mente y su subconsciente no lo dejaban pensar bien, ella tomo el taxi a su casa, sin mirarlo o comentar algo o algún gesto….

Al regresar a su casa decaído con su mente lleno de incógnitas, y frustración, al entrar en su habitación tomo un cuaderno de poesías que tenía en su pie de la cama y lo tiro a la pared, y comenzó a golpear la pared con desesperación por no saber que tenia ella.

Llego la noche, acostado en su cama comenzó a escribir un tema desahogándose para satisfacer el deseo que le escribiera pero ella no lo hacía, y el no el menos, porque en realidad el no había fallado lo había hecho ella…

Ese día… comprendí lo que muchos poetas o personas decían – comentaba el a mirarme y cruzar las piernas – aprendí a conversar con la luna esperando en toda la semana que ella volviera a escribirme…

A lo que paso esa semana ella le escribo a dos días, preguntándole como estaba, así como si nada, el seco y distante, pero con un corazón desesperado por saber que ella volvió a testearle y la vez emocionado, realmente la extrañaba y quería hablar con ella, nunca se había sentido así pero sabía que la quería, el se estaba acostumbrando a esa actitud de niña que le daba.

Paso el mes y ya era algo más apegado, se escribían igual de seguido como antes ella estaba cambiada, los “te quiero” eran muchos más intensos, los besos se notaban que era buenos, el se sentía un poco mas enamorado aunque dudara de si ella también, porque no entendía algunas cosas..

Para enero de dos mil quince, el primer día de ese año nuevo, se cruzaron por mensajes unos “te amo”, lo cual los dos se sentían muy bien al decirlo y el sintió que se estaba ganando el corazón de esa chica cada año que culminaba junto a ella, le comento varias veces de estar juntos hasta en un futuro, aunque fuera una locura, pero eso era lo que él deseaba, ella comenzó a soltarse más ese día, era más tierna, romántica algo que nunca había sido porque era muy seria y seca, en ese entonces comenzó a sacarle su parte más amorosa, algo que sabía que había comenzado a lograr con éxito…

Enamorarse en estos tiempos es un misterio, algo muy difícil, porque ya la gente no cree en eso, solo creen en el físico o el dinero, o solo pasar el rato y experimentar con demás gente, para el estar enamorado de ella era una emoción increíble, algo inexplicable, así podía saber que ella no iba a corresponderle o algo por el motivo, pero él quería seguir ahí, siempre sucedía algún inconveniente él se alejaba por 3 meses o unos mas, ella por orgullo no lo buscaba , hasta que pasa un tiempo y extrañarse para ellos era tanto que alguno de los dos llamaba, a finales del 2016 hubo un brecha, y todo callo, creo que tocaron fondo los dos, ella comenzó a ser diferente y el por decisión y orgullo se distancio, en octubre de ese año, paso el tiempo el comenzó a conseguir trabajo en diciembre y en el 2017 de enero ya no sabía nada de ella hasta en febrero que él le escribió felicitándola, porque ella lo había hecho el año pasado con él..

“recuerdo que ese día al felicitarla le dije *te felicito porque tu lo hiciste y me enseñaron modales, y respeto*, pero en realidad no lo hice por ninguna de las dos, si no porque era mi excusa perfecta para volver a saber de ella, tener un mensaje de ella en mi teléfono nuevamente, y créeme dentro de esos mensajes se podían encontrar un, *me haces falta* o *te necesito*, *te amo*, camuflajeado con un *hola* *que tal tu vida* *que tal tu cumpleaños*, en ese tiempo podía hacerme el duro para que ella aprendiera que su miedo o alejamiento no la hará cambiar de opinión que eso seguiríamos buscándonos más desesperadamente, por el motivo de que nos amábamos y ya”..

Pasaron las semanas se habían vuelto a buscar ella se encontraba más interesada mas pegada como era antes, pero en él había otra chica que llego sin darse cuenta, conocida del trabajo donde él estaba comenzaron escribirse y la chica buscarla más… en marzo se volvieron a encontrar en la casa de él…

“ese día, marzo lo recuerdo con mucho amor, llevamos tiempo sin vernos sin estar juntos, ósea engañarnos de excusas, y que a ver una película alejados mientras en realidad lo que deseábamos era estar pegados abrazados, besarnos, y de verdad delante de ella no puedo hacerme el duro y menos si la tengo un pie de distancia, en el sillón de mi hogar me acerque e intente besarla, vacilo dos veces, pero insistí, porque ella sabía que a mí me gustaba ganarme los besos, miraba sus ojos color café hermosos oscuro, veía como a ella su mirada se le bajaba a notarme los labios por unos segundo luego levantarlo y mirarme, el sonido del televisor, pero un sonido muy suave así haya tenido mucho volumen se que los dos estábamos concentrados en solo mirarnos, observándonos, buscando algo que deseábamos, mis brazos rodeando su espalda, y nuestros labios rozándose a llegar al punto donde ya no era un roce si no un beso largo intenso, con mis manos en sus nalgas y ella sentada encima de mí, por cierto un pantalón que detesto, que no me dejaba tocar como a mí me gustaba meter mis manos en sus preciosas nalgas y sentir el tacto adecuado y el calor de ellas con mis palmas, un beso intenso que hizo olvidarnos del tiempo, podíamos llevar una hora en eso, pero para nosotros se aproximaba a solo un minuto, creo que nos falto tiempo y espacio para poder continuar, ese día entendí que no necesitaba a mas nadie a mi lado, ¿para qué?, si ella me hacía sentir tan amado, tan bien, en el punto que con mis veinte años de edad ya tenía el amor de mi vida en mis brazos y labios, un amor físico, ni de ratico era, se trataba de un amor tocado desde el alma, que podíamos unirnos espiritualmente con un beso, donde no era necesario el sexo, si no el manoseo, eso ya nos daba a entender que hacer el amor, iba a ser pasearnos por las nubes, agarrar las estrellas, o hasta visitar la luna llena – me explicaba el mientras sonreía y continuaba contándome como emocionado por ese día – si podría devolver el tiempo, créeme amigo,  que ese sería uno de mis días visitado, ese día comprendí lo que era realmente estar enamorado de alguien, ese día entendí que ella podría complementarme completamente”..

Oírlo hablar así de ella me daba a mí una nostalgia, porque la amaba realmente, era una chica que podía poner tonto a esa persona, recuerdo que revisaba mucho su teléfono al conversar conmigo como esperando un mensaje o miraba mucho su reloj, al notar sus expresiones me daba de cuenta que era un amante de la poesía como lo era yo, un chico que creía en el amor a la antigua, y que daría su vida realmente por esa chica…

Pero el seguí todas las noches invitándome una taza de café o vaso de ron para continuar con el tema desahogarse, de hecho a veces me invitaba a sus reuniones familiares o con amigo, por si llegaba el amanecer, el continuar diciendo y comentándome lo que sentía por ella y lo que le pasaba, extrañaba eso hablarle, me comento que varias fines de semana que estuvo de fiesta la llamo prendido un poco emocionado por hablarle, le gustaba hacerlo porque así era aun mas romántico de lo que era, había pasado fines de semanas que tomaba y no podía saber de ella, le daba como agarrar el teléfono y llamarla saber de ella pero su orgullo no lo dejaba, me dio copias de varios poemas que le hizo y me comento que hubo uno que siempre le recordara a ella..

Me comento que le dedico miles de canciones pero que si era para seleccionar habían cinco importantes para los dos, con una sonrisa de niño, me comento que había llorado tantas noches por ella cosas en que la cometió o el alejamiento que pensó que sería el último le afectaba, pero no se arrepentía, de nada, estaba agradecido por haberla conocido, ella le enseño cosas que otra mujer no lo hubiera hecho y ella lo sabía.

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Enterré

primero enterré a mi padre y a mi madre,
por igual a mis hermanos y hermanas,
después de un pequeño lapso de tiempo, enterré a mi esposa,
mi hogar se volvió en escombros, y el tiempo seguía su curso,
continué y esta vez enterré a cada uno de mis hijos,
todos ellos me miraron con lastima, y yo les mire con tristeza,
el mundo cambia, eso lo se y ya no me interesa,
ya que fui un espectador, de como este enterró a cada especie,
y desee tantas cosas, que ya simplemente no importan,

hasta el punto de preguntarme ¿quien enterraría al mundo?,
el tiempo siguió su marcha, no parecía agotarse,
una por una las estrellas se fueron apagando,
dejándome solo en este frió espacio,
despacio, poco a poco, tan lento, este aislamiento de todo,
al final quede yo solo en la oscuridad absoluta,
me enterré en el olvido, y no quedo nada que estuviese de luto.

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