Archivo de la categoría: Niños

La Puerquita Raquel

 

Había una vez una puerquita llamada Raquel, ella vivía muy feliz en su casita, un un fango donde vivía con sus padres. 

Raquel iba a la escuela como todos los animalitos que vivían cerca. Un mañana Raquel se dirigía hacía la escuela, cuando escucho un sónido muy enternecedor y triste; era un pequeño pájarito que estaba atrapado en las ramas de un árbol. Raquel se apresuró a ayudarlo, trato de mover las ramas con su pequeño ocico y aunque le llevo mucho tiempo logró rescatarlo. 

Raquel llevo al pájarito a su casa, le contó todo lo sucedido a sus padres, estos ayudaron al pájarito; lo curaron y vendaron su ala herida.

El pájarito agradeció a Raquel y a sus padres por haberlo cuidado y ayudado. Regreso a su casa y contó todo a sus padres, los cuales decidieron hacer una fiesta en honor a Raquel por haberle salvado la vida a su pequeño hijo.

Llegó el día de la fiesta, todos los animalitos felicitaron a Raquel y a su familia. Raquel estaba muy feliz pues además de haberle salvado la vida al pájarito se habian convertido en buenos amigos.

Raquel entendió que tener amigos es muy importante y ayudarlos en los momentos que más lo necesitan es mejor.

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El Extraño

  1. Hubiese querido decir que te perdí
    Que estar ahora diciendo
    Que no te pude tener
    Y que ya no te veré pasar ami lado

Haciendo que mis ojos violen
Las normas y vallan a ver tu
Inigualable belleza
Ahora tengo que tratar de olvidar
Algo que no recuerdo

Ordenar ami corazón
Que camine por sus mas grandes
Temores y que conozcan la parte buena de la tristeza y el lado claro de la obscuridad

Ser un cobarde y refugiarme en la soledad

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Mi Gran Fantasía.

Mi nombre es Aleida y vivo en un pequeño pueblo llamado Marken situado en Holanda, mi padre Adriaan tiene su propia fábrica de zuecos donde me gusta ver como todas esas personas realizan cada trabajo, mi madre Lorelay falleció cuando yo tenía apenas 5 años mientras viajaba en un avión a parís.

Cuando mi papá termina su trabajo nos vamos a casa, aunque queda muy cerca a mí me gusta irme muy rápido en mi bicicleta mientras mi papá corre atrás de ella diciendo que me puede alcanzar. Cuando llegamos a casa me gusta que mi papá me cuente historias de cuando él era pequeño porque son interesantes y divertidas.

Un día mientras salía al jardín vi que apareció algo pequeño entre las flores, me acerque a ver qué pasaba porque normalmente no hay insectos en mi jardín, cuando quise asomar mi cabeza entre los tulipanes salió disparada un hada; en Marken cuando una persona muere tiene que prepararse para poder convertirse en hada, en este caso fue mi mamá que ya estaba lista para visitarme ¡estupendo! cuando la vi me llene de felicidad porque eso quería decir que ya se quedaría acompañándome siempre así que corrí a decirle a mi padre, él se sorprendió mucho y soltó en llanto, después, platicamos hasta que tuvimos que ir a dormir, ella me llevo a mi cama y me dijo que por las noches tenía que volver al mundo de las hadas pero que temprano volvía a casa. Al día siguiente, justo como lo prometió, volvió muy temprano a casa, jugamos durante todo el día, la verdad es que nunca había estado tan feliz, mi papa comenzaba a contar historias de cuando se enamoró de mi madre y ella solo sonreía y sus mejillas se sonrojaban como un tomate, así pasaron los años y mi madre nos acompañaba a todas partes, la gente se alegraba mucho de verla porque ella en vida fue una persona maravillosa.

Un día, fuimos muy temprano al bosque a recolectar madera, a mí me gustaba pasear por el bosque porque encontraba muchos animales pero esta vez vi una casa hecha de madera, se veía muy abandonada así que entre a explorar; el techo tenia alas colgando por todas partes, me asuste tanto que me salí corriendo cuando de repente vi que venia alguien hacia mí, tropecé con un tronco, voltee y era una bruja, volví a correr lo más rápido que pude pero me alcanzo hasta mis padres, cuando vio que mi madre era un hada inmediatamente le arrebato las alas y desapareció.

Camino a casa apareció un hada, nos dijo que mamá no podía estar en la tierra si no tenía sus alas y se la llevó, ni si quiera pude despedirme.

Dure mucho tiempo queriendo negociar con la bruja pero ella no accedía, decía que las alas de hadas eran muy preciadas para ella y me corría, yo seguía insistiendo día con día pero ella, que era una mujer sin corazón no le importaba ni mi llanto.

Papá se veía muy deprimido, cada vez comía menos y decía que tal vez no volvería a verla nunca, fue adelgazando mucho. Nos gustaba construir cosas juntos con tela, piedras, dulces, lo que sea que encontráramos para poder distraernos; un día tuvimos una gran idea, era un nuevo proyecto de construcción, el trabajo era muy pesado pero valía la pena cada segundo que estaba con él y el propósito por el que lo hacíamos. Duramos casi un año en terminar, eran unas alas gigantes pero faltaba lo más importante, hablar con mab el hada Reyna; para ello teníamos que hacer florecer un tulipán negro y eso es muy difícil ya que debemos sembrarlo en el bosque Breda sin dejar de vigilarla ya que requiere mucha paciencia y cuidado para que florezca más rápido. Nos fuimos a acampar al bosque y duramos una semana hasta que floreció, llego mab y le mostramos las alas, se conmovió tanto de nuestro esfuerzo por ver a mi madre que decidió hacernos un trato; ella le pondría esas alas a mi madre y la dejaría en tierra para siempre pero tendría que convertir a mi padre en duende ya que un hada únicamente puede vivir en tierra si tiene un duende como protector, el único problema era que ya no podría trabajar en su fábrica y a mí me faltaba un año para cumplir mi mayoría de edad, solo hasta entonces yo podría dirigirla. Mab dijo que hasta que yo pudiera dirigir la fábrica nos dejaría verla 3 horas en el día, mi papá dijo que el vendería la fábrica a un precio alto, así con ese dinero vivir un año y hacer un negocio en casa para que yo pudiera trabajar, a Mab le pareció justo el trato y aceptó.

Mi madre estuvo de vuelta y mi padre se convirtió en un pequeño duende, yo me sentía muy feliz de verlos juntos y jugar con ellos.

Ahora que tengo mi mayoría de edad mi padre y yo construimos una cabaña para poder trabajar y ahí realizamos zuecos mientras mi madre los pinta y decora.

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Mi Heroe Sin Capa

Mi Heroe sin capa

Mi Heroe, la primera persona que me recibe al mundo con una sonrisa.

Mi Heroe, el que me da el primer abrazo de mi vida.

Mi Heroe,  quien me calma en su pecho calentito.

Mi Heroe, quien me canta canciones de su alma.

Mi Heroe, quien juega conmigo y no se cansa.

Mi Heroe, quien me salva de criaturas feas como de las cucarachas voladoras.

Mi Heroe, Mi maestro, Él es mecánico, carpintero, plomero, electricista, bombero y hasta medico cuando me enfermo.

Mas que mi Heroe sin capa serás siempre mi Papá.

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